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Finalizó el año 2008, un año convulsivo, muerto de esperanzas y de halagos, además sangriento, atrás quedaron, luego de un año más, las promesas electoreras del partido que ganó las elecciones presidenciales en el año 2006 y que ofreció tanto bienestar, condición que aún no asoma, más bien palidece en los rostros mismos de la militancia de ese mismo partido, el FSLN.

Como asiduo lector de este diario, leí la nota aparecida el viernes dos de enero con el título “Ortega reconoce que nos quedamos solos”, de la que extraigo frases puntuales, manejadas por el mandatario, que me ubican mentalmente en la década de los años ochenta, es decir, hace aproximadamente veintiocho años. Aparentemente, la mentalidad y forma de pensar de quien le elaboró el discurso no ha tenido evolución alguna, sus ideas quedaron atrapadas en la guerra y sus efectos, la retórica del discurso carece de visión, falta la estrategia del Estadista decidido a enfrentar la situación de todo un país, dispuesto por sí y ante sí a enfrentarnos solos a toda una serie de fenómenos económicos que inevitablemente nos afectarán, principalmente porque nos lo hemos buscado, ya que hicimos suficientes méritos para que dejaran de ayudarnos las manos generosas de la solidaridad internacional.

Termina un año con la ilusoria idea de que algunos planes elaborados para ganar clientelismo político van a sacar de la miseria a la población, planes que se tambalean al igual que la tal ayuda venezolana o el precio del petróleo, se ha vendido la idea de que estos planes de “beneficio” social son una forma de generar empleo, lo que es absolutamente falso. Y a propósito de lo laboral, éste fue un año de incertidumbre, quienes se quedaron demostraron sus méritos en las rotondas y en el Consejo Supremo Electoral después del nueve de noviembre, hasta que se impusieron fórmulas.

En su discurso el mandatario Ortega, retomando sus palabras, dijo que “el año que comienza está lleno de grandes desafíos” y eso es muy cierto, porque si antes se vivía con menos de dos dólares, hoy quién sabe, las probabilidades de alimentarse y nutrirse con menos de dos dólares son un desafío que ningún funcionario público podrá entender, menos el comandante Ortega, aunque se le podría sacar ventaja vendiéndonos para que ciudadanos de los países altamente desarrollados vengan a realizar sus estudios Doctorales y conozcan cómo no morirse de hambre con tan miserable presupuesto familiar.

Otra frase del señor Presidente ante esta situación es que “debemos enfrentarla con nuestros propios recursos”. La tal expresión es inexplicable por sí sola, porque desde hace buen rato nuestros recursos están empeñados cuando no vendidos, entonces a qué recursos se refirió el señor Presidente, si es al gran capital, éste no se mueve por las políticas del Estado, si son los recursos de sus recurrentes adversarios oligarcas tampoco están a su disposición, si son los recursos del Estado éstos se utilizan para beneficio propio y si son los recursos de las grandes mayorías, todavía se siguen buscando.

Siguió manifestando el presidente Ortega que “las adversidades deben ser enfrentadas con voluntad y conciencia”, tal vez con voluntad para sobrevivir pero no por conciencia, porque eso sería exponernos a morir conciente y gratuitamente. Creo que nadie haría méritos para tal proeza, utilizar la conciencia para mediatizar la crisis no hace a un Estadista, aquí lo que debe haber son planes emergentes, debemos emprender una lucha entre todos los sectores sociales, sin embargo, esa posibilidad no entra en juego en esta crisis, si no veamos lo que ha sucedido en la Asamblea Nacional en el último trimestre del año dos mil ocho, la lucha debería ceñirse por parte del Ejecutivo en facilitar fuentes de trabajo o al menos garantizándolo al que ya lo tiene, debería haber por parte del Ejecutivo planes económicos que permitan mejorar la producción, mejorar las distintas expresiones de la actividad económica, planes que permitan excelentes formas de beneficio para los trabajadores y que le ayuden a levantar el valor del salario real, no se puede apelar a la conciencia sin esperanza y con el estómago vacío.

A propósito del discurso ante la solidaridad cubana, el mandatario se refirió en otra de sus frases a que “Nicaragua tiene capital humano formado en Cuba y en las ex repúblicas soviéticas”, nada más ilusorio que esto, pues los estudiantes que nos fuimos a preparar a esos lugares fuimos los mejores despreciados por el gobierno revolucionario cuando venimos de regreso ya formados y con excelentes calificaciones y altos grados académicos, aparentemente esta frase es para incentivar a los vende agua helada, a los comerciantes de bisutería, a los abarroteros, a los taxistas y a una diversidad de compañeros que hoy sobreviven en el submundo de la economía y sin ejercer, empujados hasta ahí por nuestros propios compañeros burócratas y “revolucionarios”, ojalá que se rescaten estos valores o recursos humanos y no nos vean como adversarios.

En este mismo discurso expresó el señor Presidente que “será preciso multiplicar potenciales e ir rompiendo con la dependencia en el campo económico”. Personalmente comparto esto último y si pudiera sugerirle al Presidente le diría nos abstuviéremos de andar peleándonos con unos para ir a pedirles a los otros, solamente porque creemos que una ayuda es buena y la otra es mala.

Al final el discurso del señor presidente es absolutamente subjetivo y no le encuentro expectativa alguna para que en este año nos vaya bien, por el contrario si esa fuera la tónica de la política interna desde ya el discurso nos condena y para eso nos piden conciencia.

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