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¿Por qué no aceptar un regalo de la Presidencia? Esa pregunta se la hicieron muchos periodistas a finales de diciembre. La respuesta de la gran mayoría fue: ¿Por qué no? Realmente no nos estamos vendiendo como aseguraron otros periodistas. “Lo tenemos bien merecido”; decían otros.

Fue un año violento para todos nosotros. Varios sangraron, otros tuvieron miedo por lo que pudiera sucederles, muchos corrieron protegiendo sus vidas, especialmente cuando los pleitos después de las elecciones municipales estaban en su apogeo y las piedras y morteros no tenían un objetivo claro y podían herir a cualquiera.

En aquel carro de Canal 2 quizás hubiera salido herido y hasta muerto Héctor Rosales o su camarógrafo Yáder. Pero gracias a Dios, ninguno de los dos estaba presente. Ahí expusieron sus vidas. Igualmente lo hizo Iván Olivares cuando un delincuente fanático del sandinismo lo apuñaló. Iván seguramente tuvo miedo, un temor incomparable con toda su vida o que hizo que pensara en toda su familia y sus hijos.

Vimos cómo algunos periodistas se enfrentaron contra la tormenta Alma en León. Presentaciones en cámara que nos pusieron los pelos en punta mientras mirábamos cómo al fondo caían ramas y volaban pedazos de zinc sobre sus cabezas.

Estos tres hechos, muy pocos tomando en cuenta la gran cantidad de eventos donde los periodistas fuimos protagonistas, aunque sin desearlo, demuestran que 2008 simbolizó un premio para todos.

¿Por qué no aceptar un regalo por el cual casi todos no pueden pagar? Los salarios de los periodistas, como pocos fuera del gremio sabrán, están por debajo de lo suficiente. Y hasta llegan a lo indigno en innumerables ocasiones. Entonces, ¿por qué no aceptar algo de alguien que te debe tanto?
Escuché una vez a un buen periodista decir que nos estábamos vendiendo al Gobierno por aceptar el regalo de fin de año. Pero si pensamos en lo que fue 2008; definitivamente nos lo merecemos, tomando en cuenta que no todos en el gremio ganan bien. Además, en algunos medios de comunicación, al menos de televisión, la mayoría gana muy mal pero trabaja como esclavo. Igualmente, casi nadie recibió un detalle por parte de sus directores de canal. Entonces, lo repito, ¿qué tiene de malo aceptar algo de alguien que tiene que velar por uno?
Es cierto, este Gobierno nos ha calificado como “hijos de Goebbels”, nos ha tenido amenazados, nos ha golpeado, se ha burlado de nosotros, etc. Pero eso no quiere decir que no se puede aprovechar algo que será muy útil para nuestra vida sin importar que se trate de una cocina, un celular o un televisor.

Estoy seguro de que muchos seguirán siendo como son. Críticos e independientes. Pocos se van a vender o ya fueron comprados. Si aceptar un regalo del Gobierno está mal para algunos, entonces también lo es aceptar una canasta básica o regalos de instituciones como la Procuraduría General de la República o del Minsa, tal y como lo hicieron algunos.

Para devolver ese regalo se requiere mucha valentía y no dejarlo sólo en palabras. También se debe ser original y no transformarse en la cola de un criterio muy sólido para pretender ser admirado. Basta de eso, aceptar algo no te convierte en un “vendido”; sólo te imprime una sonrisa en el rostro que no representa una máscara para tu carrera.

Al menos, varios no cambiaremos. No lo hicimos el año antepasado (2007) y en lugar de eso fuimos más severos con el Gobierno durante todo 2008.


*Periodista anónimo