Jorge Eduardo Arellano
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“Tú rascas mi espalda que yo cabalgare sobre la tuya”. Pareciera ser la tónica que hasta la fecha hemos estado utilizando para resolver los problemas en Nicaragua, el gobierno actual con la ayuda venezolana y la oposición con la comunidad internacional y el histórico apoyo que siempre les brinda los Estados Unidos de Norteamérica.

Democracia según los griegos era dar poder al pueblo, sin embargo, en este antiguo sistema democrático los esclavos y las mujeres no votaban, eran para esa época las reglas del juego y todos las respetaban.

En las antepasadas elecciones el candidato a la presidencia Al Gore ganó las elecciones, en las formas más puras de la democracia, el voto directo, sin embargo, acorde con las reglas del juego, perdió las mismas por el voto de los delegados, esta decisión no fue aceptada de inmediato y fue sometida a revisión ante los órganos electorales pertinentes, finalmente fue la Suprema Corte la que decidió, respetando así el candidato que no ganó las reglas del juego y la institucionalidad establecida para el juego electoral.

Antes de iniciar a jugar, lo primero que hacen los contendientes es establecer las reglas del juego, en Nicaragua existe un juego de cartas muy conocido llamado desmoche, este juego de “azar” establece reglas claras como: el pago de color, el pago de los micos (arriba y abajo) los mecanismos de hacer pasar, etc., si durante el juego uno de los jugadores se percata del fraude, lo lógico es levantarse y dejar de jugar o renegociar las reglas.

En estas recientes elecciones municipales, las reglas del juego eran claras para los contendientes, muchos de ellos con años en el juego electoral, si a esto le sumamos que dichas normas fueron puestas desde hace más de 10 años y que todos participaron en la creación de las mismas.

Durante todo el proceso electoral previo, fue evidente para todos los nicaragüenses la inclinación de la balanza, hacia uno de los contendientes por parte de la institución colegiada encargada de la rectoría de los comicios nacionales. En este punto los jugadores, o mejor dicho los partidos políticos, tenían la opción de abandonar la contienda y denunciar el fraude o seguir jugando según las reglas del juego.

Todos los jugadores decidieron seguir en el juego electoral, a sabiendas que dos o tres de los jugadores estaban coludidos y los árbitros parcializados, cada cual al bando que los puso en la silla (hay que recordar que el Consejo Supremo Electoral es una institución colegiada, conformada por tres liberales y dos Sandinistas). Al igual que en las crónicas de una muerte anunciada todos sabíamos el resultado de las elecciones y nadie hizo nada para cambiar el curso de la historia, una vez muerto o anunciado los ganadores la suerte estaba echada, sólo quedaba hacer uso por el bien de la democracia y la institucionalidad nacional de los mecanismos legales nacionales para agotar la vía interna y luego acudir a los órganos internacionales.

El Consejo Supremo Electoral sin petición previa de los jugadores (quienes contaban con sus fiscales para impugnar las juntas y revertir legalmente el resultado de la historia) accede a la revisión acta por acta e invita a los contendientes a participar en este proceso y presentar las pruebas que se tienen del fraude.

El no hacer uso de los mecanismos legales nacionales y denunciar un fraude por los canales no adecuados, perjudica no a Daniel Ortega, ni a los Diputados y mucho menos a Montealegre; perjudica a los nicaragüenses comunes y corrientes, quienes viven y sobreviven, gracias al apoyo que reciben de la Cooperación Internacional.

Construir democracias es respetar la voluntad de la mayoría, fortalecer la institucionalidad interna y el respeto a las mismas. Destituir a todos los magistrados y crear mecanismos de selección basados en la meritocracia, reformar la Ley Electoral y garantizar la equitativa distribución de los Consejos Electorales Municipales y regionales, y el garantizar la Observación Electoral Nacional e Internacional permanente son pasos firmes en la creación de instituciones fuertes y creíbles.


*Miembro del Movimiento Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes