Jorge Eduardo Arellano
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El miércoles pasado decíamos desde los micrófonos de La Primerísima que si algo importante podía hacer un ciudadano nicaragüense, una persona honesta, un sandinista, alguien decente, era atender el llamado de la Comunidad Palestina en Nicaragua que invitaba a una concentración en Metrocentro. Decíamos que sin duda responder a ese llamado era ese día una de las cosas más importantes que podíamos hacer.

Hoy quiero compartir algunas cosas de primera importancia que yo pude observar y constatar durante esta actividad en solidaridad con el sufrido y heroico pueblo de Palestina y para rechazar y condenar la criminal agresión imperialista- sionista en la Franja de Gaza.

La primera cosa que me llamó poderosamente la atención es que la Rotonda estaba siendo compartida junto a los amigos palestinos de Nicaragua encabezados por su Embajador, por nicaragüenses que de ordinario tienen diferentes posiciones políticas e ideológicas. La mayor parte de la gente que estaba allí procedía en su mayoría del sandinismo, yo diría de las diferentes expresiones del sandinismo, la mayoría procedían del danielismo, pero ellos no eran la totalidad de la solidaridad que se estaba expresando con el pueblo palestino. Seguramente ahí hay una primera constatación empírica. No todo el sandinismo se expresa por el danielismo, ni el danielismo es capaz de expresar la realidad total del sandinismo.

Pero había cosas más interesantes. La Rotonda fue compartida por las diferentes expresiones o por lo menos una parte de las expresiones del sandinismo. Estaba allí de manera notoria la presencia de la estimada compañera doña Vilma Núñez, el Director del Cenidh, acompañado de compañeros y compañeras del Cenidh y estaban allí junto a los amigos y amigas del danielismo o del Frente Sandinista si usted quiere para decirlo de una manera más neutral. Y ello a pesar de que usted sabe de cuánta injusta hostilidad y agresividad hemos visto desde las altas instancias del Frente Sandinista en contra de compañeros que merece tanto respeto como doña Vilma. Pero allí estaban juntos, aunque quizás no revueltos, pero en la misma plaza, alrededor de la misma causa y gritando prácticamente las mismas consignas en el sentido de aquellas que expresaban solidaridad con el pueblo palestino y el rechazo a la agresión israelí.

Estaban allí también expresiones de lo que conocemos aquí en Nicaragua como el Movimiento Social de Nicaragua que tienen un nombre “Otro Mundo es Posible” que es un esfuerzo significativo, distinto, diferente, al Movimiento Social Oficialista. Este movimiento está integrado por compañeros y compañeras que se caracterizan fundamentalmente por su actitud de crítica y de rechazo a la globalización neoliberal y que tienen como punto de partida una actitud crítica frente a las conductas execrables del capitalismo ahora globalizado y con actitudes muy críticas y además justas en contra del Gobierno del Presidente Ortega, por la aprobación de las políticas neoliberales, los acuerdos con el Fondo Monetario, la aprobación del ALCA, en fin, tanta cosas que hay que criticar con justeza al Gobierno.

Pero eso no era todo también estaba una representación visible de los amigos y compañeros del Movimiento del Rescate del Sandinismo que estaban encabezados por Mónica Baltodano y el Comandante Henry Ruiz. De sobra son conocidas las posiciones críticas, legítimas también, de los compañeros del Rescate con las posiciones de la alta dirigencia del Frente Sandinista. Sin embargo, allí estaban compartiendo la plaza, compartiendo la misma causa y compartiendo las banderas políticas que en ese momento se estaban levantando: La indispensable solidaridad con el heroico pueblo de Palestina y el rechazo a la criminal agresión israelí, genocida agresión, infame agresión, allí estaban todos juntos.

De ahí surge con toda legitimidad la pregunta ¿es acaso posible que las diferentes expresiones del sandinismo puedan coincidir en la acción en determinadas circunstancias? ¿Es posible encontrar alguna coincidencia en la acción, alrededor de determinadas banderas y que al mismo tiempo sea posible que cada quien mantenga íntegra sus propias convicciones y sus propias posiciones políticas e ideológicas?.

Les pregunto y me pregunto ¿es que acaso es posible que pueda repetirse en otros ámbitos una experiencia como ésa que pudimos constatar de manera práctica, el miércoles pasado en la Rotonda de Metrocentro, o es que el único camino que nos queda es el de las pedradas, el de los insultos, el de la polarización extrema, la del ejercicio del poder para intimidar, silenciar, reprimir a los que piensan diferente?
Es una legítima pregunta que surge del terreno concreto de la realidad, planteada desde esa hermosa actividad de solidaridad con el pueblo Palestino. Siempre hemos pensado que nunca deben cerrarse y que, al contrario deberían cultivarse las posibilidades de coincidir en la acción, alrededor de objetivos verdaderamente nacionales, de objetivos verdaderamente progresistas y sobre todo, alrededor de objetivos antiimperialistas, de apoyo y de respaldo a las causas justas de los pueblos en muchas partes del mundo y sobre todo de rechazo y de resistencia a los aspectos más brutales e inhumanos de la globalización capitalista.

Esas grandes banderas deberían ser capaces de sobreponerse sobre todas aquellas razones, opiniones, concepciones, legítimas sin duda muchas de ellas, que nos dividen y que con frecuencia tienen su matriz y su origen en asuntos que tienen que ver con la política local.

¿Es posible –entonces- encontrar puntos de coincidencia, por ejemplo en la necesidad de condenar y de pedir que salgan las tropas gringas de Irak y Afganistán, es que es posible encontrar puntos de coincidencia en la necesidad de ponerle un alto a la agresión israelí en contra del pueblo palestino?
¿Es posible coincidir en la defensa de la Revolución Bolivariana –digo- en la defensa de la Revolución Bolivariana, no en la defensa de la administración privada de la generosa cooperación de Venezuela con Nicaragua que es otro asunto y que nos compete a nosotros los nicaragüenses criticarlo y rechazarlo. Podríamos o no encontrar puntos de coincidencias en la defensa de ese histórico empeño de los pobres de toda la vida en Bolivia, representadas en el gobierno de Evo Morales para no decir en la defensa de la Revolución Cubana que es sin duda la causa más justa y legítima de los pueblos de América Latina y del Caribe, y del mundo frente a la criminal política de hostilidad y de agresión que ahora por ya más de medio siglo ha tenido que soportar el heroico pueblo de Cuba. Menciono ejemplos que los traigo al terreno de la reflexión sobre la base de algunas de las cosas que observamos en Metrocentro el miércoles pasado.

Hay que decir además que hay alguna gente que no vi en Metrocentro. No vi por ejemplo a un montón de organismo que de ordinario vemos en las cosas políticas de Nicaragua, una serie de movimientos que tienen muchos nombres. No vi tampoco dirigentes del MRS allí y saben que no vi, no vi a ninguno de los voceros del Frente Sandinista, esos que salen a cada rato hablando en las radios y las televisiones, a ninguno de esos líderes del Frente vi en la plaza de Metrocentro. Aunque la mayoría de los que estaban allí estaban con su bandera rojo y negra. Son cosas que no deben pasar desapercibidas que deben concitar la reflexión.

Otra cosa interesante que observé, yo estaba con los compañeros del Rescate y de repente una compañera viene en una silla de ruedas, esa compañera palestina-nicaragüense, nicaragüense-palestina Zoá Marcos, venía a buscarnos, quería que estuviéramos donde estaban los amigos palestinos. Sobre todo me llamó poderosamente la atención que en un momento dado el Embajador Palestino y luego el ministro Consejero de la Embajada vinieron directamente donde estaban los compañeros del Rescate del Sandinismo a dialogar con Mónica a hablar con Henry Ruiz y a expresar su agradecimiento por la presencia del Rescate. Me dije: qué interesante actitud. Si otros funcionarios de otras embajadas de países y pueblos revolucionarios no se anduvieran burocráticamente cuidando sus espaldas, de qué podría decir o no decir el más alto nivel del Gobierno, probablemente podrían constatar que la diversidad del sandinismo tiene un potencial progresista, sino fueran tan burocráticos, si no pensaran solamente en razones de Estado.

A lo mejor digo serían capaces de contribuir a elevar a un nivel superior el potencial que contiene la diversidad de las expresiones progresistas en Nicaragua. Pero el temor… pensé qué buen ejemplo el del Embajador de Palestina.

Sin duda hay causas, razones, banderas, luchas, muchísimos más importantes que muchísimas cosas que de ordinario nos dividen y que de manera sectaria, no nos permiten ver aquellos ámbitos, aquellos espacios, en los que se pueden hacer coincidir las energías no para que gane Juan, no para que gane Pedro, no para echarle más agua al molino partidista o de intereses personales y particulares de determinados políticos, sino para empujar causas como ésta de tanta urgencia y de tanta actualidad como es la defensa del pueblo Palestino y el rechazo a la agresión imperialista israelí en la Franja de Gaza.

Digo es necesario que en algún momento surja la reflexión. Es posible que cada quien pueda conservar sus posiciones y al mismo tiempo encontrar espacios donde podamos empujar algunas carretas importantes de las luchas actuales. Es posible por ejemplo mantener y preservar nuestro justo y legítimo rechazo a la criminal conducta del gobierno con el tema del aborto terapéutico por ejemplo y al mismo tiempo respaldar las acciones del Gobierno desde Naciones Unidas pidiendo la condena de la agresión israelí. Viendo a tantos compañeros distintos, diferentes, con posiciones diversas, coincidiendo alrededor de la justa causa del pueblo palestino, me dije: Quizás sea necesario reflexionar sobre algunas cosas que a veces parecemos haber olvidado en el trajinar de nuestras luchas, diferencias y contradicciones nacionales.

*“Causa y Efecto”

Radio “La Primerísima”