Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

San Salvador es una capital atractiva, limpia y activa, que en menos de 30 años se ha convertido en una metrópolis que abarca varias municipalidades. Se ha extendido hasta Santa Tecla, en el Oeste, y al puerto de la Libertad, hacia el Sur, con una población flotante que sobrepasa los tres millones, ya que el turismo de su Diáspora es impresionante.

Parecido a lo que sucede en todas las ciudades del mundo, los Centros Comerciales (mall) son sitios de concurrencia para amigos y familias. Entre los cinco más importantes está Metrocentro, el más grande de Centroamérica, propiedad del consorcio Poma, quienes además tienen Multiplaza, donde está la famosa tienda mexicana Sanborns, con su sabroso restaurante. Al anterior le sumamos Galería, propiedad de los Siman, Plazamundo, que recibe más de un millón de visitantes por mes, propiedad del consorcio Murray Meza, y La Gran Vía, de los Dueñas, que es el más espectacular y atractivo, con ofertas hasta de autos como Ferrari, Maserati y Lamborghini, cuyos precios comienzan en los 125 mil dólares.

San Salvador ofrece actividades culturales y de entretenimientos en sus 4 teatros y 3 auditorios, una Orquesta Sinfónica Nacional y Juvenil, zonas de recreo familiar en varios de los parques de la ciudad, museos de Antropología y de Arte, y para los niños, el Museo Tin Marin, y el de la Palabra y la Imagen. Los jóvenes de edad escolar cuentan con el Museo de Ciencias, el Museo Militar y el Museo Universitario de Antropología, además de varias bibliotecas.

Desafortunadamente, no todo es color de rosa, ya que el crimen ha crecido en San Salvador, resultado de los trece años de guerra civil, que obligó a muchos a emigrar hacia Los Ángeles, donde comenzó la terrible MS (MS significa Mara Salvatrucha). Esta “organización ilícita” se encuentra ahora por todos los Estados Unidos y por supuesto en El Salvador, debido a que muchos de los miembros de estas “gangas”, como también le llaman, cuando salen de las cárceles son deportados a El Salvador y allí renuevan sus actividades delincuenciales.

Uno de los grandes problemas es que el gobierno de los Estados Unidos no puede informar al salvadoreño del antecedente de los individuos, debido a una ley llamada de doble culpabilidad, o sea que cuando un criminal cumple su sentencia, es liberado y no puede ir a la cárcel por el mismo crimen. El Salvador está recibiendo alrededor de 300 personas por semana, de las cuales no saben con exactitud quiénes son maras, es por eso que tienen tan alta criminalidad. Las cárceles están llenas, el país anda en búsqueda de soluciones, aparte de las cinco prisiones que están construyendo para 6000 presos a un costo de 78 millones de dólares.

Esta información conlleva una importante lección para los nicaragüenses, especialmente cuando se ha escuchado que las maras salvatruchas comienzan a operar en nuestro territorio, aprovechándose de nuestros disturbios electorales; y cuando el río suena, piedras trae.

Según algunos, la palabra MARA proviene de una especie de hormigas salvajes que habitan en las junglas amazónicas y trabajan en grupo, pero si consultamos la Biblia encontramos que el significado de la palabra es literalmente “amargura”. Por otro lado la palabra “mara” en Centroamérica significa tanto “grupos de amigos” como “pandilla”. Esto es, grupo de amigos que viven en el mismo barrio. El término proviene de la palabra “marabunta”, conjunto de gente alborotada y tumultuosa. La palabra salvatrucha se refiere a “salvatrucho” que es el equivalente a “sálvate trucho”. Trucho es también equivalente a “vivo”, “estar atento”. También fue un término con el que se conocía a las guerrillas salvadoreñas durante la guerra civil de El Salvador.

Y pasando a nuestros compatriotas que han emigrado a El Salvador. Un industrial salvadoreño me felicitó por su colaboración a la economía salvadoreña y con pena me dijo: “Yo era uno de los que pensaban que los nicas no eran eficientes, mejor dicho que eran perezosos, pero la verdad es que tanto ellos como los hondureños nos han sorprendido, ya que no sólo son diligentes, sino responsables”. Lo anterior nos confirma de lo que por años hemos sido testigos, o sea que nuestros coterráneos son eficientes, honrados y salen adelante siempre por su dedicación al trabajo. Por eso siempre he dicho, que Nicaragua es millonaria, por los millones de nicas que residen en el exterior.

Los coterráneos que trabajan, mayoritariamente en los departamentos orientales de El Salvador, especializándose en la industria de la construcción y corte de caña, son ya más de diez mil, y lo interesante es que las autoridades migratorios salvadoreñas cooperan legalizando su permanencia con diligencia, lo cual dista mucho del trato que los nuestros reciben en Costa Rica, donde no parecen entender que nuestros trabajadores son uno de los principales factores para su desarrollo. En cuanto a la inversión salvadoreña en Nicaragua, ésta asciende a 750 millones de dólares y está muy diversificada. Hasta la próxima semana con El Archivo XXVI.