Jorge Eduardo Arellano
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En una banca sentados en el parque, bluefileños comentan sobre posible fórmulas que podrían transformar la autonomía en resultados prácticos para la población, reducir el salario de los que viven de la autonomía, pagarles por logros alcanzados, escoger mejor en las próximas elecciones, al final de la tertulia una queja, y la predicción negativa, seguramente saldrá nuevamente electo por quinta vez.

Otro año que finaliza y persiste la esperanza de que el cumplimiento de la Ley de Autonomía permitirá mejores oportunidades para todos, aunque en el presente tengamos que engañar nuestros sentidos y negar la realidad de que tenemos un Concejo Regional que tiene varios meses de no sesionar, que ya gastó el presupuesto, pero sus miembros están sentados en otras bancas que no son las del parque.

Los que están sentados en el parque, ¿tendrán trabajo? Posiblemente no, a lo mejor el próximo año, seguramente es un anhelo para el próximo año. En las bancas continúan hablando, el próximo año será peor, el presupuesto nacional tendrá menos recursos, y el primer ciudadano ¿qué hace?, sigue desconectado, se encuentra en el mundo de Dany, pero está la construcción del canal interoceánico. ¿Cuándo lo construirán? no sé, ¿y usted?.

Esta posible construcción implica proteger los derechos de los Ramas y los Creoles que habitan en Monkey Point, están protegidos sus derechos, ¿dónde están?, nuevamente buscan repuestas en el futuro y llegan a la conclusión de que es mejor plantearlo como un desafío a lograr, para imaginarnos un futuro mejor.

Pero esta ironía continúa, sentados en las bancas del parque, expresan con dolor se ganaron la lotería 4 años sin hacer nada, solamente estirar la mano y ganar más de una decena de miles de córdobas al mes, otros dos veces más y otros más de tres, viven de la Autonomía.

Está anocheciendo, podríamos seguir hablando de la Autonomía, de quienes quieren ser concejal regional, qué cualidades podrían tener los próximos concejales regionales. Sigue alumbrando el futuro, es una esperanza el deseo de que la Ley de Autonomía tenga resultados prácticos para la población. Ojalá, depende de nosotros, en la banca del parque o en cualquier otro lugar de la Región Autónoma del Atlántico Sur, en el país o en el mundo. La Autonomía es una fantasía para la mayoría de la población, pero los costeños continuamos idealizando esta realidad llamada autonomía, es la meta que nos une.