Jorge Eduardo Arellano
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Un poco más de 40 diputados de la derecha, es decir liberales y renegados advenedizos, dirigidos por un ex-presidente corrupto (Arnoldo Alemán) y un bankgangster (Eduardo Montealegre), después de la amplia victoria sandinista en las elecciones municipales del 9 de noviembre, han decidido no trabajar, sabotear e intentar anular, ilegalmente y en contra de la Constitución Política, dichos comicios. Alrededor de 46 diputados pretenden imponerse sobre la voluntad popular de más de 1 millón de votantes nicaragüenses y sobre sus correligionarios electos como alcaldes y concejales. Son diputados dictatoriales, totalitarios y antidemocráticos.

Trabajar para un diputado responsable significa legislar; básicamente aprobar y derogar leyes. Un diputado nicaragüense gana por esa labor 3000 dólares mensuales, es decir 36000 dólares al año (180000 dólares en cinco años). Esos megasalarios provienen de los impuestos que todos pagamos y son una buena razón para querer ser re-electo en el curul. Además, existen las regalías como exoneraciones de impuestos, combustible gratuito y 400 mil córdobas que recibe cada uno para “ayudar” a sus electores. A diferencia de los representantes y diputados del Consejo de Estado primero y de la Asamblea Nacional (AN) después, durante la Revolución Sandinista, los cuales ganaban 30 dólares y se transportaban varios en un mismo vehículo.

Ese derroche de dinero en la AN comenzó en 1990, cuando el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el gobierno neoliberal de Violeta Barrios acordaron pagar megasalarios a los altos funcionarios de los Poderes del Estado con el objetivo de que guardaran silencio ante las medidas injustas de los ajustes económicos antipopulares y que estuvieran prestos a facilitar la corrupción de la privatización de los bienes estatales propiedad de todos los nicaragüenses. Eso se profundizó durante los gobiernos de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. El asunto es que ahora que los diputados de la derecha sabotean la institucionalidad desde adentro de una institución como la AN, el primer Poder del Estado, ningún medio de comunicación derechista, liberal, antisandinista o no sandinista los critica. No, no los critican. Cómo los van a criticar si están “defendiendo” su democracia; la democracia burguesa, liberal, tradicional, formal y electorera. Son representantes que no nos representan.

No quieren aprobar ni el Presupuesto General de la República del año 2009 y 100 millones de dólares para proyectos de beneficio social para todos los que votaron por ellos y los que no lo hicieron. Pero ahora no hay ningún Carlos Pellas (el más rico entre los ricos y de los más viejos ricos de la pobre Nicaragua), que sugiera recortar el número de diputados hasta 52 (como en Costa Rica, dijo el magnate). Ahora que los diputados liberales y renegados no desean trabajar y ponen en riesgo la gobernabilidad y disparan el riesgo país hasta la estratosfera no hay ningún caricaturista connotado que los llame sarcásticamente “Padrastros de la Patria”. Y hoy que los diputados de la derecha (representantes de los ricos) cumplen casi dos meses de no desquitar su megasalario ¡cómo hace falta que alguien les enrostre sus antecedentes académicos, títulos universitarios, profesiones, trabajos, empresas, escándalos, actitudes anti-éticas y si están capacitados o no para ejercer su cargo! ¡Cuidado con el fujimorazo popular!
¡Cuánta falta hace una recolecta de firmas, una caminata individual, un hombre encadenado o un micro-grupo artificial de chicos fresa que le digan NO a este pelotón de diputados haraganes e irresponsables! Como son los diputados de la derecha los saboteadores dentro de la misma AN, entonces ninguna pluma crítica, de esas pensantes e “independientes” exige la elección uninominal de diputados, ni la eliminación de los diputados suplentes, ni mucho menos la distribución proporcional de los cargos de la futura Junta Directiva de la AN. Al contrario, más bien aplauden la intención manifiesta de los diputados derechistas arribistas de dejar al FSLN sólo con un miembro en la Directiva. Lo anterior sería una arbitrariedad más de los “demócratas” derechistas porque la fuerza política mayoritaria en las elecciones presidenciales y de diputados en 2006 fue el FSLN, por lo cual le corresponden al menos tres miembros en la Directiva. Sin embargo, la derecha en realidad no respeta la institucionalidad ni los resultados electorales; son verdaderos politiqueros hipócritas. Los diputados derechistas, liberales arnoldistas y eduardistas, que deberían formar una nueva organización política cuyas siglas pueden ser: PRT (Partido de la Resistencia al Trabajo), paren de continuar ganando gratuitamente su megasalario, sin hacer nada. Y los diputados derechistas y haraganes quieren que el Presidente de la República no reaccione. ¿Qué esperaban, que se paralizara el país totalmente, los trabajadores estatales no recibieran sus pagos y se atrasaran proyectos importantes para Nicaragua?
Los diputados en cuestión y sus partidos fueron incapaces de acreditar y garantizar todos sus fiscales durante las elecciones municipales. Se impugnaron solamente 79 actas de votación, de más de 11 mil. En otras palabras, únicamente impugnaron el 0.007% de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), lo cual es desde el punto de vista estadístico insuficiente para pretender descalificar las elecciones municipales y decir que hubo fraude. Ese porcentaje de impugnación es normal y hasta mucho menor que el observado en otros países del mundo. Y el candidato a alcalde por la derecha pro-yanqui, banquero corrupto, E. Montealegre, quien no asumirá su curul de concejal de Managua –claro, ahí ganaría sólo el 33% de lo que gana como diputado y saldría del juego por controlar el PLC-, con dos supuestas actas anómalas de un total de 2107 JRV en Managua, dijo que él era el candidato ganador; luego habló de fraude y aseguró tener el 95% de las actas de votación, las cuales sus fiscales debieron firmar para que él pudiera tenerlas. De otra manera, el candidato de la burguesía, graduado en una universidad gringa, dijo que no aceptaba su contundente derrota ante el FSLN basado en que el 0.0009% de las actas de votación habían sido alteradas fraudulentamente. Montealegre debió salir aplazado en matemática básica y en relaciones estadísticas, tanto en Nicaragua como en Estados Unidos. Luego se negó al re-conteo, acta por acta, que con la presencia de dos fiscales especiales de cada uno de los demás partidos contendientes hizo el Consejo Supremo Electoral (firmando todos los fiscales un acta de re-conteo por cada acta recontada). ¿Y así quieren anular nuestro voto municipal?
Los diputados sandinistas opositores abandonaban la AN, se abstenían o votaban en contra de las leyes que estimaban no convenientes; pero nunca causaron la pérdida de más de $100 millones de dólares como lo hacen hoy los liberales con su pereza. Que protesten en las calles, de forma pacífica y cívica, si es que en realidad creen que son la “mayoría” del 62% que tanto repiten como parte del síndrome de no aceptar la pérdida de la Presidencia en 2006. El sandinismo debe democratizar esta democracia haciéndola más participativa; democratizando la economía; practicando el poder popular, ciudadano. El reto es ganar mayoritariamente las elecciones de 2011 para obtener dos tercios de los diputados (62) y cambiar las reglas de funcionamiento de la AN (pérdida del salario mensual si un diputado no trabaja durante tres sesiones consecutivas; eliminar los megasalarios en todos los Poderes del Estado; disminuir el número de magistrados y diputados). Esta democracia de los ricos y electorera no es la que necesitan o quieren los pobres, ni es de los pobres. Por lo tanto, hay que transformarla. Así que, diputado que no trabaje, que no siga viviendo del presupuesto nacional. Terminemos con la haraganería de los diputados derechistas.