Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Estimados Hermanos:
El 13 de diciembre de 1991, en Tegucigalpa, Honduras, se dieron cita todos los presidentes de los países centroamericanos para firmar el Protocolo de Tegucigalpa, que dio origen al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), el cual tuvo por objetivo fundamental la realización de la integración de Centroamérica, para constituirla como Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo. Incluyendo todos los niveles y ámbitos de la Integración Centroamericana, tales como los aspectos económicos, políticos, sociales, culturales y ecológicos que permitieran un desarrollo integral para la región. El SICA como marco institucional de la integración de los países centroamericanos, formalmente entró en funcionamiento el 1° de febrero de 1993.

Hoy 15 de enero se reunirán todos los presidentes Centroamericanos en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), en nuestra ciudad capital. En este acto el Presidente Daniel Ortega, asumirá oficialmente la presidencia pro témpore de esta organización, 16 años después de haber entrado en función.

Sin embargo, quisiera llamar la atención sobre algo muy importante: en el lugar donde se llevará acabo esta cumbre ese mismo día será develado un monumento al Gral. Augusto C. Sandino. Y muchos se preguntarán ¿Qué relación tiene el Gral. Sandino con el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)? ¿Podría ser ésta una coincidencia?…¡Pues no, mis queridos hermanos!…las coincidencias no existen si tomamos en cuenta el pensamiento espiritual del valiente General Sandino, quien dijo alguna vez que “Nada en esta vida era producto de la coincidencia o de la casualidad, y lo que hagamos en este Mundo, mientras la materia del cuerpo tenga vida, tendrá repercusiones en la eternidad de nuestro Espíritu”.

Para el Gral. Sandino la idea de la Unión Centroamericana era uno de los sueños más importantes en su vida. Coincidencia o no debo recordarles que nuestro querido abuelo trabajaba en algunas ideas y proyectos para la integración no solamente de Centroamérica, sino de todo el continente Hispanoamericano. Fue miembro fundador y vicepresidente de la Unión Hispano-Américo Oceánica”(UHAO) fundada el 12 de Octubre de 1920, en la ciudad de Buenos Aires, organización de “Paz y Unión Universal”, porque representaba la unión de todos los hombres y de todos los pueblos de habla hispana; cuya bandera de siete colores conformaba la unión de todas las banderas de las naciones de nuestro mundo. Al momento de su muerte se encontraba conformando una “Comuna Universal” en Wiwilí (cooperativa), donde pretendía que todos fuéramos como hermanos, donde no existieran parcelas ni fronteras, donde el hombre no fuera extranjero en ninguna parte, etc.

Mi abuelo, el General de los Hombres Libres Augusto C. Sandino, luchó por una Nicaragua libre, porque quería paz, trabajo, salud, educación y oportunidades para todas y todos; luchó por una Nicaragua digna. De igual manera hicieron todos nuestros héroes y mártires que con su sangre bendita abonaron nuestra tierra, para que hoy a las puertas de una nueva luz, en un nuevo amanecer florezcan nuestros campos.

Para las generaciones futuras, donde quiera que haya un monumento será un lugar de aprendizaje. Llegará el día en que la mayoría de los nicaragüenses no tendrán recuerdos propios de los sucesos de las guerras de Liberación, pero, en cada monumento erigido, encontrarán un pedazo de historia y a través de ella se enterarán que en el siglo XX (en el Siglo de las Luces, como lo llamó mi abuelo), comenzó el Juicio Final del mundo, o sea la destrucción de la injusticia sobre la tierra y se implantó el reino del Espíritu de Luz y Verdad, o sea el Amor. Sabrán que esta generación de nicaragüenses cumplió con su deber, que no flaquearon, no dudaron y no fracasaron. Sabrán que la libertad prevaleció debido a que el anhelo de libertad vive en el corazón de cada hombre, mujer y niño de esta tierra bendita y sagrada que es Nicaragua. Tal y como lo expuso en su manifiesto Luz y Verdad el 15 de febrero de 1931, cuando aseveró con sus palabras lo siguiente: “La única que quedará hundida para siempre es la injusticia; y quedará el reino de la Perfección, el Amor; con su hija predilecta la Justicia Divina. Cábenos la honra, hermanos, de que hemos sido en Nicaragua los escogidos por la Justicia Divina a principiar el juicio de la injusticia sobre la tierra. No temáis, mis queridos hermanos; y estén seguros, muy seguros y bien seguros de que muy luego tendremos nuestro triunfo definitivo en Nicaragua, con lo que quedará prendida la mecha de la “Explosión Proletaria contra los imperialistas de la tierra”.

Como familia y descendientes directos del General Augusto César Sandino, deseamos dar gracias una vez más a nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a nuestro Presidente, el Cdte. Daniel Ortega, y a mi prima Rosario Murillo, siendo para nosotros un gran honor recibir este nuevo monumento conmemorativo a la gesta de nuestro recordado abuelo el Gral. Augusto César Sandino, aunque con esto sabemos que nunca se podrá reemplazar lo que un día perdimos, pero tal y como él mismo decía, el verdadero cementerio está en la memoria, en los recuerdos. Y ha tenido toda la razón. No tuvo tumba, pero sí tiene un recuerdo honorable e ilustre. Y somos nosotros. En cada familiar y en cada amigo de un patriota desaparecido en que sobrevive siempre su historia y su gesta. Los genocidas de mi pueblo no pudieron ni podrán nunca contra eso. Nosotros tenemos memoria, su recuerdo firme, mientras que ellos (los genocidas del pueblo nicaragüense) sólo tienen su cementerio físico y moral. Siempre recordamos con orgullo aquella noble obra que el destino ha permitido exhibirla hasta en este tiempo histórico en que vivimos y no obstante pasados muchos años después de su asesinato, podemos asegurar con certeza absoluta que sus asesinos fallaron.

Este escrito está dedicado a la memoria de nuestro inolvidable abuelo, el General de Hombres Libres, Augusto César Sandino, como una muestra del cariño y el amor que sentimos por nuestra señora madre, Blanca Segovia Sandino Aráuz.


Siempre más allá...