Jorge Eduardo Arellano
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Como lector cautivo de EL NUEVO DIARIO he leído un artículo del comandante Víctor Tirado López, ex miembro de la Dirección Nacional del FSLN, con el que pretende identificar a Daniel con Somoza, estableciendo un parangón histórico que dejaría al dictador Somoza como el dueño de la tragedia y a Daniel como el personaje de la farsa.

El texto citado de Carlos Marx está en el “Dieciocho Brumario de Napoleón Bonaparte”, extraordinaria obra que todos debemos leer, en particular si estudiamos derecho. Marx dijo: “En alguna parte Hegel dijo, la historia se repite como si dijéramos dos veces, pero se le olvidó agregar, la primera como tragedia, y la segunda como farsa”.

La cita del notable revolucionario que es Víctor Tirado no es incorrecta, porque al hacer tal llamado Marx se apropia la idea del buen Hegel. Marx era Hegeliano de izquierda, y es el filósofo al que la humanidad le debe su progreso más que a ningún otro. Pero estoy en contra de la comparación que hace el indiscutible compañero. Talvez abuso al llamarlo así, porque mi trayectoria es muy pobre, aunque mi corazón de militante sin carné sea superior al de la mayoría de militantes que lo portan.

El Somozasgo nació del crimen, pues para subir al trono el Somoza mayor asesinó al hijo más puro y noble que nos dio la patria, Augusto Nicolás Calderón Sandino, Daniel nació de una revolución verdadera. Somoza se mantuvo con el apoyo incondicional Yanki, Daniel se mantiene contra la voluntad del Yanki. Somoza no aceptaba la derrota en elecciones, Daniel lo ha permitido en dos décadas. Somoza tenía al Ejército, la Policía y la Asamblea como sus testaferros, Daniel no tiene ese poder. Con Somoza la oposición no era tan arrogante, si lo fuera el maestro Víctor Tirado ya sería cadáver.

¿Conoce querido maestro el proyecto Hambre Cero? ¿Sabe usted las dimensiones del robo de las microfinancieras en el campo? Allí sí que lo jodí, jefe, porque es un fenómeno que conozco. Citaré un caso; en abril de 2004 fue asesinado el productor Basilio Ortega Rocha cerca de Nueva Guinea, dejando deuda con Auxilio Mundial, una empresa financiera de menos de 200 mil córdobas. ¿Sabe cuánto pagó su viuda un año después? 670 mil córdobas. Ésa es la realidad del campo. ¿Existe gobierno reciente que se haya preocupado por esta problemática? Sabe, sólo Daniel. ¿Entiende usted lo que es recibir una vaca cubierta para el campesino que nunca la ha tenido? Yo lo sé porque lo he visto; y la felicidad es enorme en el seno de la familia que la recibe.

Con el respeto que se merece usted y la evocación de los grandes pensadores, la historia nunca se repite, ni como tragedia ni como farsa. En este sentido se equivocaron Marx y Engel. Que exista un personaje siniestro empeñado en igualar a otro anterior que lo fue más, es asunto inevitable, pero no hace repetir los hechos históricos.

Como sandinista que soy he sido agredido y usurpado en mi derecho por gente de mi mismo partido, que en lugar de compañeros deben ser llamados SANDINEROS. Aquellos que están cerca de Daniel para subastar sentencias en los juzgados, para retirar jugosas cantidades de dinero depositados en la cuenta de la corte con el auxilio de presidentes espurios de la CSJ que reciben su parte. Conozco, mejor que usted y sus compañeros del MRS, la corrupción que puebla cada esfera del Estado, y la frustración que otorga la imposibilidad de vencerla. Pero eso no es Daniel, es el trago amargo que debemos saborear antes de alcanzar una coyuntura de mejor democracia. La democracia es relativa, y lo que vivimos es esa primera etapa en la que Daniel y la Chayo están jugando un papel beligerante. Si los apoyamos, con la crítica en la mano, los resultados llegarán pronto. Si los enfrentamos le hacemos el juego al enemigo de siempre, y seremos un obstáculo para el avance.

El pueblo espera más de usted y los compañeros del MRS. Nicaragua precisa de la unidad sandinista hoy más que nunca. Las bases no se equivocan, el programa de Daniel sigue siendo la mejor opción.

*Abogado penalista