Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Con motivo de las fiestas de fin de año se dejaron a un lado la crisis económica, la lucha contra el hambre, el cambio climático. Como si el hambre y las catástrofes socioambientales esperaran a que hagamos la digestión. Quienes siguen su rutina son los pobres y los refugiados, que continúan aguantando hambre, frío y sol; mientras sobran los estrenos, se derrocha la energía y la comida se desperdicia.

Sin embargo, cabe destacar que durante el año 2008 hubo un interés manifiesto por la lucha contra el hambre. La FAO, en el contexto de la crisis por los altos precios de los alimentos, celebró el 2008 como Año Mundial de la Papa, con varias actividades, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de este tubérculo para afrontar la malnutrición y el hambre; promover su producción, elaboración, consumo y comercialización.

En ese marco se publicó a finales del año pasado, el Primer Recetario Internacional “Chefs contra el Hambre”. El libro es el resultado de una convocatoria que hicieron la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre y la oficina regional de la FAO, para que chefs del mundo compartieran recetas a base de papa.

El Recetario contiene orientaciones sencillas para preparar sopas, empanadas, ensaladas, ceviches, pizzas, chilaquiles, guisos, puré, papas rellenas, helados, pasteles, etc. Y aunque en la convocatoria no participaron países de Centroamérica (a excepción de Costa Rica), los platillos, en su mayoría, incluyen ingredientes que se encuentran en nuestro medio, o que pueden ser sustituidos por los locales; además, al final contiene un glosario con los diferentes nombres con que se conocen en la región latinoamericana.

Ciertamente no es para que lo usen directamente los más pobres, para los hambrientos, pues sencillamente no tienen ni papa; pero sí pueden beneficiarse indirectamente, pues podría ser útil a los comedores populares y a los organismos que atienden a las personas que sufren hambre o capacitan sobre la alimentación adecuada. Y, por supuesto, servirá a cualquier familia, a comedores y restaurantes, para preparar platos sabrosos, de buena apariencia y nutritivos. ¡Hasta el libro se ve apetitoso! Quizás el inconveniente sea la falta de acceso al él. Podría haber una edición popular, por ejemplo, en los medios de comunicación.

La papa (Solanum tuberosum) es un tubérculo que crece en las raíces de la planta, es un alimento muy nutritivo por lo que se le llama la manzana de la tierra o tesoro escondido. Se puede preparar de diversas formas, como lo demuestra el Recetario. Contiene carbohidratos, proteínas, vitamina C, potasio, fibra, calcio, fósforo, hierro; además, es abaja en grasa. No obstante, hay poca información sobre su importancia y las diferentes formas de prepararla, por lo que esta iniciativa viene a ser una ayuda valiosa. Como otra ventaja, los especialistas aseguran que para obtener este alimento nutritivo, se necesita menos tiempo y menos tierra que otros cultivos.

Además de servir directamente para la alimentación humana, como en el caso de estos diferentes platillos, es ingrediente para la industria de los alimentos, como harina, salsas, sopas, galletas, helados, papas fritas. También es utilizada en la industria farmacéutica, textil, de la madera, del papel, bebidas alcohólicas; para alimento de los animales, etc. Y contribuye a la lucha contra el hambre y la pobreza, con la generación de empleos, tanto en el campo como en las ciudades.

No cabe duda de que también servirá para alimentar automóviles, pues de ella se puede obtener etanol, para la producción de combustibles. Y, aunque originalmente para este fin se haya considerado la cáscara y otros de sus desechos, quienes andan tras los biocombustibles (dicen que para defender al planeta de los efectos de los derivados del petróleo) probablemente no reparen en utilizar para sus objetivos, todo el contenido del tubérculo. Así que, ¡a cuidar la papa para nuestra alimentación! La papa es uno de los cuatro alimentos más importantes del mundo después del trigo, el arroz y el maíz. Se cultiva desde hace más de ocho mil años en los andes peruanos, al norte del lago Titicaca. Desde el Perú se diseminó al resto de los andes. Fue un alimento importante entre los Incas, quienes desarrollaron técnicas para cultivarlo y almacenarlo. Después los colonizadores de América lo llevaron a Europa.

Además de saberla cocinar, se necesita el fomento a la producción, una mayor difusión en las tecnologías de cultivo, como requerimientos de suelo, agua, temperatura, adaptación a diferentes climas y al calentamiento global; resistencia a las plagas, protección ambiental, etc. Para sus investigaciones existe a nivel mundial, el Centro Internacional de la Papa, con sede en Perú.

También se necesitaría financiamiento y corregir la cadena de comercialización, para garantizar precios justos a productores y consumidores, evitando así que en vez de servir para la lucha contra el hambre, quede en manos de acaparadores.

El Primer Recetario Internacional “Chefs contra el Hambre” estará a la venta en librerías de la región. Ojalá se venda en nuestro país.

(Fuentes: www.potato2008.org, onu.org.pe, Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, Primer Recetario Internacional “Chefs contra el hambre”).

doraldinazu@gmail.com