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El viernes de la semana pasada todo el pueblo de Nicaragua quedó estupefacto y literalmente noqueado, cuando el magistrado de la CSJ, Sergio Cuarezma Terán, dio lectura a la sentencia, en la cual cuatro magistrados de tendencia liberal sobreseen definitivamente al ex presidente José Arnoldo Alemán Lacayo, de los cargos de corrupción, revocando de esta manera las sentencias de primera y segunda instancia, por la que había sido condenado a 20 años de prisión, por haberse robado del erario público la bicoca de 100 millones de dólares cuando ejerció la Presidencia en el periodo 1997-2001. Dos magistrados, los sandinistas Rafael Solís y Armengol Cuadra, emitieron voto disidente, las razones fueron publicadas en campo pagado, en dos diarios circulación nacional, en el que los nuevos Pilatos, intentaron lavarse las manos ante el pueblo de Nicaragua.

La sentencia fue un golpe contundente a la moral y a las aspiraciones de justicia de toda una nación, por lo que considero que pasarán años y años para que la sociedad nicaragüense pueda recuperarse de una de las mayores canalladas cometida contra este país. Con el fallo se hicieron reos por acción y omisión los magistrados de la Sala Penal, los liberales son culpables porque votaron a favor de dejar en la impunidad un delito de lesa humanidad, así mismo los sandinista, que entre comillas votaron en contra, son igualmente reos, pues con sus firmas y la presencia del vicepresidente de la Corte Suprema (Rafael Solís) al acto, quisieron imprimirle solemnidad sacramental, de legalidad y legitimidad, a una resolución que a todas luces es aberrante. La sentencia es una ofensa a la inteligencia colectiva de todo un pueblo, que demandaba justicia y castigo contra el ex funcionario corrupto.

De aquí en adelante, me pregunto: ¿con qué autoridad moral, el magistrado Sergio Cuarezma seguirá vendiendo la falsa imagen de conducta intachable, de no corrupto, si con la resolución elaborada por él mismo dejó en la impunidad el mayor robo de finales del siglo pasado? Por otra parte, dicho funcionario cayó en prevaricato, pues en el gobierno de Bolaños, en el año 2002, siendo asesor presidencial, fue uno de los promotores de la acusación contra Arnoldo Alemán, en ese tiempo lo hizo por intereses personales, ahora por los mismos intereses sobresee al acusado. Los magistrados Rafael Solís y Armengol Cuadra, ¿acaso estos funcionarios en un futuro mediato podrán presentarse ante el pueblo y dentro del Poder Judicial como abanderados en la lucha contra la corrupción?, ¿habrá alguien que les crea a estos predicadores de mentiras y falsedades?
La sentencia de los magistrados confirma lo que todo el pueblo sabe de antemano, que las personas que integran el máximo tribunal de justicia de este país son huérfanos de independencia y autonomía, puede ser que algunos de los suscritores del fallo, en el fondo de su conciencia, no hayan estado de acuerdo con absolver, al ex reo sin embargo, pusieron en primer lugar los beneficios temporales que concede el cargo, y como buenos soldados partidarios tuvieron que cumplir las directrices de los caudillos políticos (Daniel Ortega y Arnoldo Alemán), personajes que desde hace tiempo fraguaron toda una telaraña, en la cual ambos, ante la opinión pública, aparentaban estar en polos opuestos. Todo fue fríamente calculado para asestar el golpe de gracia, en el que el primero concedía el sobreseimiento y el segundo entregaba en bandeja de plata la Junta Directiva del Parlamento Nacional, y así allanar el camino para impulsar la reformas constitucionales que garanticen una reelección presidencial o el establecimiento de un modelo político semiparlamentario, donde los mandamases del poder serían sólo dos partidos políticos.

En realidad no sé quién de los dos caudillos es el que tiene mayor mérito en la táctica y estrategia que orquestaron para despejar el camino en sus objetivos de consolidar una dictadura bicéfala, es decir, eliminar cualquier peligro que represente una tercera fuerza partidaria, ya que el proyecto de bipartidismo descansa en que todo el poder político solamente lo tengan dos partidos, el FSLN y PLC, sobre todo porque dichas organizaciones son manejadas por los caudillos, no como instituciones de derecho público, sino como propiedad privada, donde quien decide qué se hace o qué no se hace, es el propio caudillo de cada partido.

Por debilidad y falta de visión estratégica, por parte de los dirigentes de la oposición, los que se han opuestos al proyecto bicéfalo, no han tenido la capacidad de vislumbrar la táctica y estrategia de los caudillos, aun Eduardo Montealegre, mansamente en las elecciones municipales se entregó de lleno a los brazos del PLC, igual hizo el MRS, creyendo en los cantos de sirena de ese partido, que decía: “Todos contra la dictadura de Ortega”. Montealegre no valoró los hechos anteriores, cuando el CSE, en complicidad con el PLC, le quitó a ALN, dicha organización fue entregada a Eliseo Núñez Hernández, quien se llevó seis diputados. Luego al MRS lo fragmentaron con dos diputados, que se convirtieron en aliados del partido de gobierno. El siguiente paso fue quitarle la personalidad jurídica a los partidos MRS y PC, para que no participaran en las elecciones municipales. Subsiguientemente el CSE, cumpliendo lineamientos del gobierno, no permitió en las elecciones municipales la observación electoral nacional e internacional, pues de aceptarla hubiese impedido la ejecución del fraude electoral.

Se produce el fraude electoral, con dicho acto se quiso evitar que Eduardo Montealegre llegará a la Alcaldía de Managua, ya que dicha alcaldía es la plataforma para que cualquier político se constituya en un potencial candidato ganador de la Presidencial de la República, esto lo saben perfectamente Arnoldo y Daniel, por tanto había que evitarlo a cualquier costo, pues eso atentaría contra los intereses de ambos caudillos políticos. Dentro del plan, los PLC harían el papelón de víctimas; para darle más realismo a la actuación, un magistrado liberal dentro del CSE denunciaría el fraude, pero dicha denuncia fue parte del show, los PLC, como buenos fariseos, se rasgaron las vestiduras, levantaron voces, se dieron por ofendidos, fueron a los organismos internacionales, elaboraron un proyecto de ley para anular los comicios, manifestaron que el Poder Legislativo jamás volvería a caer en manos del partido de gobierno, el diputado más gritón fue Wilfredo Navarro. Sin embargo, los hechos acaecidos la semana pasada, en el que fue reelecto René Núñez Téllez como Presidente del Parlamento, dejó al descubierto que el berrinche del PLC, en cuanto al fraude electoral, no fue más que una pantomima, una parodia, todo un espectáculo, en el que se demostró una gran capacidad de actuación por parte de los PLC.

Una vez que cayó el telón de esta pésima película, hay voces que auguran a pie juntilla que la oposición política, representada por Eduardo Montealegre, se encuentra lista y liquidada, que El Ratón, como es conocido, es un cadáver político, que no tiene futuro, que la dictadura bicéfala se entronizará en el país, por lo menos 50 o 70 años (palabras del magistrado René Herrera). Al respecto quiero recordarles a los oráculos políticos, que en política hasta los ríos se devuelven. En un momento de nuestra historia, cuando Arnoldo Alemán era alcalde de Managua, siendo denunciado por actos de corrupción, se sostuvo que éste era un cadáver político; igual pasó cuando lo desaforaron como diputado, lo procesaron, lo condenaron a 20 años de prisión, pero la realidad fue otra, lo mismo puede ocurrir con Eduardo Montealegre y con otros líderes políticos de la oposición, éstos se pueden levantar de las cenizas, como el ave fénix, todo depende de un cambio de estrategia y de que se dispongan a luchar con una mejor estrategia y visión de futuro.


*Abogado y Notario Público