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Ph. D.

Ideuca

La educación del país ha venido acumulando esfuerzos históricos poco efectivos para ponerse al nivel de las exigencias que le plantea el país. Los dos últimos años han sido testigos de avances importantes en la alfabetización, la cobertura escolar, el modelo de organización y gestión, y la calidad de la educación con un nuevo currículum para todos los niveles educativos. Y esto, gracias a que la educación ha comenzado a ser, no sólo tarea del Mined, sino de muchas instituciones, organismos y movimientos sociales que han venido implicándose en estos cambios.

Dos temas nos parecen vitales: la Comunidad de Aprendizaje, que abordamos hoy, y la Comunidad de Valores que presentaremos en el artículo siguiente. Desde la lógica participativa que preside este proceso de transformaciones, el sentido que éstas tengan, debe poseer atributos que las diferencien, desde una visión profunda, de otras ya vividas con poco o ningún éxito por el país. La Cumbre de Dakar(2000) volvió a acuñar el concepto amplio de educación, en contra de una visión tradicional restringida. Por tanto, un primer eslabón de estos cambios profundos es el paso necesario de una comunidad escolar a una comunidad de aprendizaje. Aunque a algunos les parezca que hablamos de lo mismo, hay diferencias sustantivas, como las siguientes.

-Forjar comunidades de aprendizaje donde aprenden, no sólo niños y jóvenes, sino también los profesores y los adultos: En los Núcleos Educativos y sus Escuelas Base y Vecinas, tal como el Modelo Global e Integral de Organización y Gestión de la Educación establece, es preciso orientar la educación para que aprenda toda la comunidad educativa en su sentido amplio. Es toda la comunidad que gestiona el conocimiento, reflexiona críticamente su actuación educativa y emprende cambios y experiencias innovadoras. Se trata de una comunidad inteligente que aprende a diario desde su experiencia. El centro educativo tendrá sentido, en tanto se articula con su entorno comunitario más allá de sus muros.

-La educación escolar debe ir más allá de sus fronteras, articulada con la educación extraescolar, de manera que los contenidos curriculares de enseñanza-aprendizaje sean, también, contenidos que abarquen a la familia y la comunidad, convirtiendo a ésta en una comunidad educadora.

-Trascender la educación formal articulándola con la no formal e informal: Los programas no formales han mostrado llegar a los inalcanzables del sistema, son más cercanos y sensibles a las condiciones de vida de los pobres y logran mayor impacto para que éstos comprendan sus deberes y luchen por sus derechos. Desde la educación informal de la familia, las organizaciones y los medios de difusión, debidamente coordinados con la educación formal, se acrecentaría notablemente el impacto educativo.

-Ampliar los sujetos escolares tradicionales, directivos y profesores, a otros agentes educativos diversos: Experiencias educativas modernas demuestran que la incorporación de nuevos actores educativos, desde la comunidad organizada, amplía notablemente la mirada educativa, a la vez que despierta aprendizajes más pertinentes, significativos y relevantes. A este respecto, la educación del país ha madurado mucho. Desde los años 90, en que los centros educativos tenían prohibido comunicarse con organismos de la sociedad civil, la educación ha aprendido y desaprendido mucho. Hoy, no sólo es importante que se de esta relación, sino que se hace indispensable para lograr una educación oxigenada, sana, pertinente y afincada en la realidad local.

-Los cambios no deben partir sólo de los agentes escolares sino de la comunidad educativa: Precisamente, la poca supervivencia de los cambios en los centros educativos se debe, entre otros motivos, a que han partido únicamente del centro escolar y no del consenso de la comunidad educativa de aprendizaje. En tanto los nuevos cambios, enraizados en la lógica de una educación de todos, con todos y para todos se esté desplegando, es condición necesaria que respondan a esta visión, para que sean legítimos, consistentes y sostenidos.

-Superar la visión sectorial hacia una perspectiva inter y transectorial: Las políticas educativas se concretan tanto en cuanto conectan, se intersectan, refuerzan y aprovechan sinergias de/con otros sectores e instituciones. Sólo así la educación se trasciende a sí misma, condición para ser ella misma. Es necesario dar el salto de una visión sectorial intraescolar a una perspectiva intersectorial y territorial. El Plan Decenal del Mined tendrá mayor coherencia y consistencia, en tanto tenga esta mirada.

-Intercomunicar innovaciones aisladas para desarrollar innovaciones en red: Las innovaciones docentes en solitario no son sostenibles, fatigan y frustran al maestro y a la institución. En tanto los maestros también desarrollan una inteligencia colectiva para trabajar en equipo y en redes, con sus éxitos compartidos, se animarán a avanzar innovando en equipo. Esta actuación institucional y docente se corresponde con centros escolares que superan su actuación solitaria, para actuar en redes.

-La institución educativa se articula como sistema, con pasarelas y ductos de comunicación: Lo contrario ha conducido al absurdo educativo; subsistemas centrados en sí mismos, con brechas profundas que les impiden conformar un continuum educativo. Superar este problema cultural de la fragmentación es condición necesaria para convertir la educación del país en parte de la solución y no del problema.