Jorge Eduardo Arellano
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Han saltado, pegando el grito al cielo otra vez, los analistas. Lo han dicho casi todo, excepto que al elegirse, por fin, una nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional (AN) y que las autoridades edilicias electas fueran acreditadas y asumieran sus cargos en todos los municipios del país, vuelve a la normalidad toda Nicaragua. Pero como en realidad, la bienandanza del país (que es la bienandanza de la mayoría pobre, porque los ricos millonarios siempre andan bien) no interesa para nada, entonces a los analistas se les olvidó. Los lúcidos análisis no dicen que con la directiva parlamentaria electa los diputados tendrán que volver a trabajar y aprobar el Presupuesto General de la República, que casi con carácter de urgencia debe servir para enfrentar la crisis económica y financiera del sistema capitalista mundial, misma que inició en Estados Unidos y está rebotando por estos lados multiplicando a los pobres y miserables como si fueran panes y peces. Esto permitirá aprobar los préstamos y convenios y desembolsar los fondos para salarios, obras y programas sociales.

Los analistas no dicen que es mejor para el país una AN legislando que haraganeando y politiqueando. No lo dicen. Tampoco dicen que si la AN funciona el riesgo país baja y que los inversionistas y turistas extranjeros tienen más confianza en Nicaragua. Eso no le interesa a un analista que es invitado frecuentemente a los estudios de los canales privados de televisión o entrevistado por los periódicos o revistas privados y que además es financiado por algún organismo no gubernamental, gringo o europeo. No criticaron los analistas a los politiqueros de la derecha, liberales y conversos arrepentidos, quienes estaban paralizando el país porque ellos estaban en “huelga” de brazos caídos, pero sin dejar de cobrar su megasalario de 3000 dólares mensuales. No los criticaron. Hasta Artemio Cruz se derritió en alabanzas para el PLC perfilándolo como la opción “democrática” viable. Y los ex-cualquier cosa de la banderita naranja, quienes pactaron con el PLC y llamaron al pueblo a votar por la derecha corrupta y vendepatria, ahora dicen que a ellos nadie les va a comprar ni a arrebatar sus conciencias. Pues claro, si su conciencia la entregaron o la vendieron barata, o peor aún, ya no tienen; de hecho, no tienen conciencia desde hace rato.

Lo que critican los analistas es el sobreseimiento del ex-presidente corrupto Arnoldo Alemán, dictaminado por una mayoría de magistrados liberales (4 contra 2 sandinistas que razonaron su voto en contra), encabezados por Iván Escobar Fornos (catedrático de Derecho, autor de varios libros) y Sergio Cuarezma (otrora brillante defensor de la despartidarización de la justicia y de los Poderes del Estado, catedrático universitario y visitante asiduo de los medios de comunicación privados). Cuarezma, un liberal, leyó el documento de sobreseimiento. ¿Qué dirán los ex-alumnos o alumnos actuales de estos magistrados catedráticos ante las enseñanzas prácticas de sus maestros? ¿No será este sobreseimiento una razón suficiente para que las universidades públicas y privadas les prohíban, a Escobar Fornos y Cuarezma, enseñar en sus aulas de clase? ¿No es el momento para que se instaure y se entregue un “deshonoris causa” para estos magistrados liberales? ¿Tendrá ahora razones la UCA para despedir personal vinculado a encuestas, sentencias y fallos?
Monstruosidad jurídica. Muerte de la institucionalidad. Deshilachamiento de la justicia. Son frases de los analistas como Serrano Caldera, Tünnerman Bernheim y García Quintero. No obstante, esas tres cosas no las miraban en la desbocada intención de la derecha liberal y sus mascotas falderas arrepentidas de sabotear al gobierno sandinista pretendiendo deslegitimar las elecciones municipales ganadas por el FSLN con 105 alcaldías. Los tres analistas eran en ese momento ciegos, sordos y mudos como Shakira. Pero lo que más les duele a los analistas, a toda la derecha (política, económica, mediática, banquera, eclesial y yanqui), es que precisamente se ha desarticulado el plan del imperialismo yanqui, el cual consistía en llevar al caos total a Nicaragua usando como justificación el capricho de los candidatos perdedores. El plan de la CIA, del gobierno de Bush Jr., en sus últimos, ha saltado por los aires, en pedacitos. Y los partidos y grupos políticos de la derecha, liberal y conservadora, así como la nueva derecha (los apóstatas y avergonzados), están más divididos que nunca. Las nuevas circunstancias harán que la lucha palaciega por el poder y el liderazgo dentro de los liberales se acentúe. Por supuesto que, el candidato dos veces perdedor, Montealegre, está en una situación más difícil que Alemán, por el posible juicio de los Cenis. Alemán tiene los sellos del PLC, no permitirá fácilmente que su grupo pierda el control del partido, con todos los privilegios que ello implica, y mucho menos su influencia sobre el voto duro del liberalismo, el cual es el 20% del electorado. Dicen los analistas de la derecha que el sobreseimiento de Alemán y la elección de una nueva directiva plural en la AN, encabezada por el sandinista René Núñez Téllez, es la expresión del pacto. Para ellos, que el país se hunda a cualquier costo con tal de que no siga gobernando el FSLN. La verdadera lectura, como dicen los analistas, es que les duele hasta la médula la inteligencia, habilidad e intuición de la dirigencia sandinista para poner en práctica un sabio refrán popular: para un lucio, un resbaladizo. Ya toda la derecha sentía que tenía cercado al gobierno del FSLN, pero no resultó así. Se llevaron su sorpresa. Y el plan promovido por los gringos se les cayó totalmente.

Se alarman los analistas mediáticos porque eventualmente pueden venir reformas constitucionales. Nicaragua necesita reformas de todo tipo; hay que reformarlo todo; transformarlo todo; necesitamos cambiar de raíz muchas cosas. Si Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton y George W. Bush gobernaron en Estados Unidos por dos períodos consecutivos (8 años) haciendo y deshaciendo en el mundo entero con todo tipo de guerras e intervenciones; y si Álvaro Uribe en Colombia ya se reeligió una vez y quiere reelegirse por segunda vez consecutiva, a pesar de que su gobierno es narcoparamilitar; y si Hugo Chávez en Venezuela ya tiene 10 años llevándole grandes beneficios al pueblo pobre como nunca antes nadie lo había hecho aprovechando la riqueza generada por su propio petróleo; entonces, qué perdemos los nicaragüenses si un buen gobernante ejerce su mandato durante dos períodos consecutivos si trabaja para el bienestar de todos los nicaragüenses y para disminuir la pobreza, el analfabetismo, el desempleo y la exclusión social. Si los Reagan, Bush y Clinton no fueron considerados dictadores durante sus mandatos seguidos, porqué tendrían que ser considerados así Chávez Frías, Uribe y Ortega Saavedra. ¿Por qué?
El verdadero dolor y temor de los analistas de la derecha y de toda la derecha propiamente dicha es que no tienen líderes. La derecha en Nicaragua vive una crisis de liderazgo, real, profunda, no transitoria. Por supuesto que la derecha y su papá yanqui saben que Alemán tiene obesas ambiciones personales, las cuales no son menores que las roedoras ambiciones individuales de Montealegre. Y ésa es la pelea intestina a 15 asaltos, sin guantes, sin vaselina, sin receso. El objetivo es la candidatura presidencial de la derecha en 2011. ¿Votará el pueblo a favor de un ex-gobernante corrupto o de un banquero y ex-ministro de hacienda corrupto? El primero sin ser de origen rico se enriqueció ilícitamente. El segundo, siendo rico de cuna, se enriqueció todavía más a costa del pueblo con la quiebra de bancos privados y los Cenis. Así es la democracia con sus ofertas. La democracia le da al pueblo a escoger. Es la libertad de escoger, como decía la publicidad de una pintura. Ésa es la democracia que debemos transformar, la democracia de los ricachones, de los analistas y manipuladores.