Jorge Eduardo Arellano
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El historiador Arrio narra en su Anábasis de Alejandro Magno que el héroe encontró el famoso nudo gordiano que nadie podía desatar y que optó por la solución más fácil, que fue de cortarlo de un tajó con su espada. Así de simple. Así de simple también me parece que es la solución del interminable conflicto palestino-israelí. La solución en realidad la ofrece el mismo Primer Ministro de Israel, Ehuj Olmert, en entrevista al periódico Yeliot Ahronath por Nahum Barnea y Shimon Shiffer, reproducida el 4 de diciembre de 2008 en la más prestigiosa revista intelectual de los Estados Unidos, el New York Review of Books.


Dice simplemente Olmert: “Debemos llegar a un acuerdo con los palestinos retirándonos de casi todos los territorios ocupados, incluyendo Jerusalén, con un arreglo especial sobre los sitios históricos, además de las alturas de Golán.” Y añade enfáticamente: “Sin esto no habrá paz”. Está la solución en boca del Primer Ministro israelí al conflicto palestino-israelí.


Por otro lado, el ex Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, END, 4 de mayo de 2008, dice lo siguiente: “De hecho, en la actualidad es prácticamente imposible llevar a la práctica una solución al conflicto palestino israelí sin Irán y sus aliados locales Hezbolá en el Líbano, y Hamas en Palestina.


Esto lo dice Fischer en el contexto de lo que llama el Nuevo Cercano Oriente diferente al que surgió tras la caída del imperio otomano después de la primera Guerra Mundial. El Nuevo Cercano Oriente, dice Fischer, tiene los dos pivotes principales y probables contendientes, Irán y Saudi Arabia. Como dato histórico interesante el mismo historiador Arrio narra más adelante que Alejandro Magno sitió precisamente la antigua ciudad de Gaza, ubicada a 20 estadios del mar, siendo la última ciudad al borde del desierto (Sinaí) en el camino a Egipto. Y Arrio especifica que la ciudad fue defendida por árabes. Y más curiosamente todavía como dato geo-histórico, el Apóstol Pablo señala en su Epístola a los Gálatas que el Monte Sinaí está en Arabia.


Todos estos datos son importantes para tratar de entender el inextricable Laberinto socio-político-racial-histórico y geográfico del Medio Oriente, que en cierto sentido constituye el centro vital de toda la historia de la humanidad, donde se han cruzado todas las corrientes y como se trata de la paz es pertinente mencionar por lo menos para los cristianos que el mismo Pablo en otra carta, esta vez a los Efesios, afirma que Xto trae la paz uniendo a judíos y no judíos al destruir el muro de enemistad que los separaba(to mesotoijon tou fragmuo). Barreras que tienen que caer para terminar con el Apartheid del que habla el ex Presidente Carter en su libro sobre el tema, que de paso fue puesto en el Índice de libros non-gratos en Israel, como también fue prohibida la película de Mel Gibson, La Pasión. Un Apartheid basado no en la raza, como dice el ex Presidente Carter sino en la adquisición de territorio. Porque de hecho parecería que el objetivo último de Israel es quedarse con toda la región talvez pensando en el mandato que Yahvé por boca de Moisés les dice a los Israelitas: “Yo les he entregado el país; vayan y tomen posesión de la tierra que yo el Señor juré dar a vuestros antepasados: Abraham, Isaac y Jacob, y a sus descendientes, o sea las montañas de los amorreos y todas las regiones vecinas el Araba, la región montañosa, la llanura el Neguev, la costa, el país de los cananeos y el Líbano, hasta el gran río Éufrates.”(!) Lo cual desde luego en el mundo moderno legal y jurídicamente es totalmente inadmisible teniendo en cuenta además que el Estado de Israel fue una creación de la potencia dominante en la región Inglaterra mediante el conocido documento de Balfour. La Declaración Balfour fue una manifestación formal del gobierno británico publicada el 2 de noviembre de 1917, en la que el Reino Unido se declara favorable de la creación de un hogar nacional judío en el Mandato Británico de Palestina. El formato del documento es una carta firmada por el Secretario de Relaciones Exteriores británico (Foreign Office), Arthur James Balfour y dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista. La Declaración, donde el gobierno británico decidió apoyar la creación de un hogar judío en su Mandato, es considerada como el primer reconocimiento de una potencia mundial de los derechos del pueblo judío sobre la Tierra de Israel. La “Declaración Balfour” fue incorporada en el Tratado de paz de Sèvres entre Turquía y el Mandato Británico de Palestina.


No hay que olvidar, por otro lado, que el 24 de noviembre de 1947 la asamblea general de la ONU aprobó la Resolución 181 que estableció la partición de Palestina en un estado judío, al que se le adjudicó el 55% de territorio y otro árabe, con el 45%. El problema es que ese territorio palestino se ha ido reduciendo a casi 0 desde 1948, en que se crea el estado de Israel que se apropia de casi el 80% del territorio palestino por la fuerza. Esto ha provocado la destrucción de innumerables aldeas y ciudades, y la expulsión de muchos ciudadanos palestinos que se han convertido en refugiados. Según el mismo presidente Carter, en el artículo publicado en END el 13 de mayo de 2008, Israel ocupó y colonizó la Cisjordania palestina que tiene aproximadamente la cuarta parte del tamaño de la nación de Israel. En un reciente programa de la cadena FOX de USA un comentarista sugería que los países árabes deberían acoger a los palestinos expulsados de su propia tierra. Ésta es la mentalidad que parece mantener en la ultraderecha conservadora nada conducente a una solución aceptable a todas las partes.


Por su parte el sesudo periódico Financial Times, de Londres, en su editorial 29 de diciembre de 2008 titula “Bombing Gaza is not a solution”, señala acertadamente que el ataque a Gaza se debió al intento del partido Kadima en el poder de la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni y de su aliado laborista Ministro de defensa Ehud Barak, de pretender asegurar su victoria en las próximas elecciones destruyendo a Hamas. Señala además el rotativo que no existe proporción alguna entre los cohetes artesanales “Pimprick” (Cachinflines) que lanza Hamas y una abrumadora fuerza militar Israelita contra los palestinos en Gaza. David y Goliat pero al revés, porque el que lleva la pesada armadura es el David judío y al Goliat palestino la honda. Reconoce, sin embargo, el periódico que la raíz del conflicto reside en la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel. La solución que propone el prestigioso periódico es que el presidente Obama lleve a cabo los paradigmas propuestos por Bill Clinton en 2000, lo que parecería justificar la escogencia de su esposa Hillary como Secretaria de Estado.


La verdad es que el punto principal del conflicto es la Resolución 242 de la ONU de 1967, que mandata el retiro de tropas israelitas de todos los territorios ocupados. A esto habría que añadir el compromiso oficial contraído por los países árabes en su propuesta de 28 de marzo de 2002 3b, de establecer relaciones normales con Israel en el contexto de una paz comprensiva.


Por otra parte, hay que asegurar en forma total la integridad y defensa del Estado de Israel que pudiera lograrse con el compromiso formal patrocinado por la ONU de las potencias mundiales: USA, Europa, Rusia, China y la India. ¿Es mucho pedir esto? Por desgracia uno de los mayores escollos en el camino a la paz es que tanto Israel como USA se ha negado a aceptar negociar hasta ahora con Hamas, que fueros elegidos legalmente por el pueblo palestino. Y en esto tiene razón el ex Presidente Carter en que hay que negociar directamente con Hamas. Y en el futuro hasta con el mismo Hezbolá que depende de Irán como sugiere sensatamente el ex Ministro de Relaciones Exteriores Alemán J. Fischer.


Tal vez la solución está desde el punto de vista israelita en aquel texto de las Crónicas en el Antiguo testamento 2:28 en que se relata que Yahvé se enojo con Judá por la furia con que habían atacado a sus hermanos. Y los reprende por esa actitud y añade el texto sagrado: “Entonces los soldados soltaron a los prisioneros y dejaron las cosas que les habían quitado delante los jefes y de todo el pueblo. Luego los soldados se hicieron cargo de los prisioneros y de las cosas que les habían quitado sacaron ropa para vestir a los que estaban desnudos y los calzaron, les dieron de comer y de beber y les curaron las heridos y llevaron montados en asnos a todos los invadidos hasta Jericó, la Ciudad de las Palmeras”.


Esto está escrito en la Ley o Tora para nuestra enseñanza de cristianos o judíos. Ya es hora de que unos y otros cumplamos con lo que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob nos manda a hacer a todos los que nos gloriamos de tener por padre a Abraham como son judíos cristianos y musulmanes que convergemos en la misma Jerusalén, la Ciudad de la Paz. Y en cuanto a Jerusalén, un último pensamiento muy personal como un deseo del corazón aunque reconociendo que sería muy difícil llevarlo a cabo por los prejuicios que arrastramos todos desde hace siglos. Y es la idea de declarar a Jerusalén como ciudad sagrada que es Ciudad Abierta a las tres religiones bajo el patrocinio de un Comité Internacional representando a las mismas: Santa Sede, Consejo Ecuménico, Iglesias Ortodoxas de parte de los cristianos y los respectivos representantes de las religiones judías y musulmanas bajo la protección quizás de la ONU o algún otro organismo creado ad hoc. Ésta es sólo una idea en lo que valga.