Jorge Eduardo Arellano
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Sin duda alguna, a una gran mayoría esta frase nos trae gratos recuerdos, pues la asociamos con “El Chapulín Colorado”, uno de tantos personaje que creó en los años 70 el humorista mexicano Roberto Gómez Bolaños. Este personaje, como muchos recordarán de forma amable, voluntariosa y desinteresada, aunque con torpeza, ayudaba a resolver los distintos problemas surgidos de la imaginación de los escritores; no dudo que las distintas situaciones presentadas en cada capítulo hicieron reír a carcajadas a muchos de los lectores. Seguramente la escena más representativa, repetida y esperada por los televidentes era la de El Chapulín Colorado saliendo del lugar menos esperado con su célebre contestación: ¡Yo, El Chapulín Colorado!, en respuesta a la angustiante interrogante planteada en el título de este artículo y previamente invocada por uno de los personajes del programa.

Muchos años han pasado desde que se inició a presentar este programa en nuestro país, el cual se puede ver aún en algunos canales, sin embargo, no tengo la menor duda de que cada día la mayoría de los nicaragüenses al percibir principalmente los constantes desafíos personales, familiares y laborales se preguntan a sí mismo, pero de forma real: ¡Oh! ¿Y ahora, quién podrá defenderme?.

Estos desafíos, causados principalmente por las sempiternas situaciones económicas, sociales y políticas de nuestro país no pueden ser solucionadas con la ayuda de este ficticio y agradable personaje, por el contrario, nos toca a cada uno de nosotros buscar la manera de enfrentar cada uno de ellos; muchos los enfrentamos en la medida de nuestra creencia desde el punto de vista espiritual y religioso, pero la gran mayoría de estos desafíos y problemas competen al ámbito terrenal, razón por la cual se han creado los estados y sus distintos poderes para resolverlos, principalmente porque existe una gran diversidad de necesidades, intereses e ideologías.

Las ideologías dan origen a los movimientos y partidos políticos, quienes a través de personas electas mediante mecanismos no necesariamente idóneos, proponen y defienden los planteamientos y los derechos de sus simpatizantes en las instancias correspondientes; La Institución o poder del Estado que por excelencia debe cumplir este papel es en nuestro caso la Asamblea Nacional.

Es acá donde constitucionalmente se crean las leyes y normas que en conjunto forman las políticas públicas para la bien andanza del país y en donde debe haber un equilibrio de posiciones para que todos los sectores e intereses sean protegidos, es decir, donde cada ciudadano puede sentirse representado. En la práctica esta simple explicación se vuelve imposible de cumplir, ya que los mal electos representantes una vez sentados en su curul, son menos activos y representativos que la mínima mente esperado y no hay tal equilibrio lógico, en tanto no hay equilibrio moral, mental ni hormonal en la mayoría de estos representas.

Lo mismo pasa en los otros poderes del estado, prueba de ellos es que de repente escuchamos las propuestas más llamativas acerca de sus intenciones de defender el estado de derecho, aunque no tengan claro que significa, así mismo los escuchamos hablar de ética y honradez y más de uno esta enredado en cualquier tipo de ilícito, también es normal ver y escuchar a cualquier falso dirigente pronunciándose en contra de las acciones de sus supuestos adversarios políticos, asegurando casi entregar su vida por defender al pueblo y la democracia; algunos llegan al punto de enfrascarse en demostraciones físicas, que nada tienen que envidiarle a la lucha libre mexicana, sin embargo, no son mas que patrañas y exhibicionismo, pero en fin, ya nada de esto nos sorprende.

Ya que cuando en verdad deben enfrentar a sus adversarios, lo que dicen a sus espaldas y frente a las medios de comunicación se olvida en un instante el tono macizo y decidido, se transforma en casi un lamento o disculpa y se derriten en preámbulos y explicaciones sin sentido, llegando casi al punto de besarle los pies a quienes tienen en frente; ¿y a solas quién sabe qué sucederá?
Con esto no quiero decir que debe prevalecer la violencia y la intolerancia, por el contrario, es a través de la comunicación y el diálogo que se deben superar las diferencias y establecer los equilibrios. El problema está en que a pesar de tanto show y alharaca siempre terminan cediendo por impotencia, cobardía o a cambio de algo, menos de proteger y defender al país y a la población.

Por tal razón, estimados lectores y amigos, no esperemos que ninguno de estos salvajes nos proteja ni defienda, por el contrario seamos nosotros mismos nuestros propios chapulines colorados ya que como bien lo definió su creador: “El Chapulín no tenia las cualidades extraordinarias de los héroes. Era tonto, torpe y miedoso, pero también un héroe por que se enfrentaba al miedo y a los problemas, y en eso precisamente consiste el heroísmo y la humanidad”


*Coordinador Red Nacional de Defensa de los Consumidores