Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

En los últimos meses diversos estamentos de la sociedad nicaragüense, representantes de organismos, instituciones y gobiernos extranjeros han venido acuñando con más énfasis la palabra “medios independientes” o “medios democráticos”, para referirse a algunos medios de comunicación que en Nicaragua tienen determinada línea informativa (léase confrontativa), con respecto al poder Ejecutivo. Incluso, los dueños de esos medios y sus mismos trabajadores así se autodenominan como una forma de caracterizarse, de distanciarse o diferenciarse de otros medios, lo cual es irrisorio.

Yo me pregunto: ¿realmente en Nicaragua podemos hablar, en cualquier etapa de la historia de los medios de comunicación, de la existencia de medios independientes o democráticos? Sin lugar a equívoco alguno debo afirmar que absolutamente no. Aunque eso no signifique que no podamos hablar de medios de comunicación que han jugado un rol importante, muy destacado en determinadas etapas de nuestra historia. Pero eso no necesariamente los convierte en independientes, porque en estas lides la independencia no existe.

La verdad es que éste es un tema bien intricado, polémico, según el cristal con que se quiera ver. Pero no hay donde perderse. Todo medio de comunicación responde a intereses que están claramente plasmados en la línea editorial que le inoculan en sus mensajes (titulares, subtítulos, sacabocados, presentación de la noticia, ubicación de la misma, fotos y pie de fotos) y que son orientados por el editor de turno y los jefes de información. Intereses ligados al poder económico, a partidos políticos, razones o compromisos ideológicos más allá de las fronteras o por doctrina religiosa alguna. De manera, que el contenido de los medios responde a un bien común del empresario privado, de su clase social, razón empresarial o signo político ideológico que profesa.

Por eso vuelvo a plantear la pregunta: ¿medios de comunicación independientes de quién?
Lo de “medios democráticos” es otra de las frases con que la clase política y empresarial de este país gusta para envolver a unos cuantos medios que los acompañan en su nostalgia por el poder. Pero lejos de lo rimbombante con que suena la frasecita cabe preguntarse qué elementos convierten a unos medios de comunicación en democrático. Según los promotores de ese concepto, son especialmente tres. Uno, son los abanderados de la libertad de expresión; dos, velan por el Estado de Derecho y, tres, son defensores acérrimos de la libertad de empresa. Esas son las principales ideas que al respecto le venden a la sociedad. Pero tampoco eso es cierto, porque esos principios son maleables en manos de quienes persiguen su propio interés empresarial y de clase político-social a la que pertenecen.

Veamos un ejemplo clásico donde esos intereses que representan los grandes medios de comunicación chocan, se entrecruzan, se desconocen con los intereses de democracia, libertad de expresión y estado de derecho que pregonan a grandes voces. El caso de los famosos Cenis, por citar uno. Alguna vez usted se ha preguntado porqué los grandes medios no profundizan sobre este tema, no editorializan para poner el dedo en la llaga, porqué no son reiterativos sobre esta información o porqué no demandan a grito partido que las instancias que conocen sobre este tema se pronuncien a lo inmediato o porqué no exigen al gobierno de Daniel Ortega que tome medidas drástica a quienes asaltaron los bolsillos del pueblo pobre, del pueblo trabajador que es a quien al final de cuenta le corresponde pagar lo que se robaron unos cuantos banqueros? Porque sencillamente los dueños, sus familiares que también son sus socios, los empresarios de los grandes medios de comunicación de Nicaragua también son banqueros y por tanto, es mejor guardar silencio. Y ese preciso momento en que guardan silencio, le niegan, le esconden, le censuran la información al lector, a la sociedad en general. Es decir, que los dueños de los medios de comunicación deciden por sí y ante sí qué deben informar y qué no deben informar. Y esos son los medios democráticos.

Por qué cree usted amigo lector que los grandes medios de comunicación le negaron espacio a un grupo de trabajadores que desde 1990 demandaron a la cervecería Victoria. Sencillamente porque estaba de por medio el interés económico (anuncio = dinero) y por ese interés se le negó la libertad de expresarse a esos trabajadores, se le negó el derecho de informarse a la sociedad y, en nombre de la democracia que defienden no le dieron participación a un grupo de trabajadores para que expusieran abiertamente su caso, demandando solidaridad.

Entonces, ¿qué se supone que debemos entender por medios democráticos y medios independientes? ¿Existe esa diferencia en periodismo o simplemente nos pretenden imponer una expresión cuyo matiz al final trasciende el objetivo de la empresa periodística para transformarse en un objetivo político?
Pienso que eso de “medios democráticos” e “independientes” es pura bazofia. La objetividad, la imparcialidad y el profesionalismo no tienen nada que ver con un periodismo convertido en arma política, y quienes caen en ese error, simplemente vuelven a Paul Joseph Goebbels, les guste o no les guste.