Jorge Eduardo Arellano
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Pueblo de Nicaragua es hora de que abrás los ojos y de que no sigás permitiendo tantos atropellos por parte del Gobierno de Daniel Ortega y sus secuaces, estamos llegando casi a límites del somocismo, ya no se nos permite movilizarnos, los derechos humanos están siendo cada día más violentados. Nos imponen medidas arbitrarias y sin consulta con otros sectores que no están ajenos a la realidad nicaragüense, las elecciones no fueron transparentes, eliminan los últimos reductos de organizaciones democráticas, se apropian de todos los Poderes del Estado para defender sus intereses mezquinos, a los estudiantes de nuestra universidad del pueblo que tanta sangre nos ha costado los manipulan para defender sus puestos, su espacio de poder, su status quo.

Los estudiantes son para defender los intereses de todos los nicaragüenses y no de unos cuantos, porque quieran o no la Universidad Nacional nos cuesta a todos y no a un grupo, los estudiantes deberían estar jugando su verdadero papel, que es la de velar por el presupuesto que se les da, el rendimiento académico, mejorar las condiciones de los estudiantes, dirigir racionalmente las becas a quien se las merece, cuidar los bienes de la universidad, presentar proyectos que verdaderamente ayuden a mejorar la calidad de vida de los nicaragüenses, por éstas y más cosas debieran preocuparse los estudiantes, en vez de andar con morteros, piedras y garrotes agrediendo a sus hermanos nicaragüenses que también contribuyen con los impuestos para que ellos estén estudiando.

Estos atropellos indignan. Yo soy sandinista y aporté un poco a la lucha de liberación contra la dictadura somocista, luché por esta Universidad para que Somoza no nos arrebatara la única esperanza que teníamos los nicaragüenses para ser profesionales y tener una vida digna.

Pero la revolución no se hizo para que unos cuantos vivianes se enriquecieran y atropellaran al pueblo y lo limitaran en sus derechos. No estoy en contra de que hagan dinero, sino de la forma en que lo han hecho, ilícitamente. Yo no luché para ver a un Daniel Ortega eterno en el poder, o es que acaso en el frente no existen personas capaces de ser presidente, o es que le tienen miedo a papá Daniel, o se conforman con el hueso que les lanzan porque ahora son los nuevos ricos, los señores, los don.

La corrupción está por todos lados, en todas las instituciones, en las universidades, en el Estado, etc., y quién les pone freno, si nadie tiene autoridad moral para hacerlo. Se permite el robo descarado, se saca de las cárceles a los que ellos quieren y echan preso a los que se les oponen en el camino, la justicia en Nicaragua está lejos de ser justa y el ciudadano se siente desprotegido, casi no se encuentra trabajo y el que lo logran es por tráfico de influencia o porque se volvió oportunista y servil.

La juventud no tiene futuro, casi no hay alternativas para los jóvenes, los pocos que estudian y logran salir automáticamente pasan al ejército de desempleados. Y a los que logran salir se les pide una experiencia mínima de cinco años, que hablen inglés y que sepan computación. La delincuencia aumenta y cada vez se miran más niños metidos en la delincuencia. Cómo van a venir turistas a Nicaragua si no se les brinda seguridad ciudadana, porque ahora los turistas son blancos de asalto, según los ladrones ellos tienen dinero y los nicas no.

El gobierno es responsable de la situación político socio-económico, aunque también los sectores de la derecha no contribuyen a la inversión en nuestro país. Pobrecitos los nicaragüenses, hemos sido víctimas de la derecha y de la seudo-izquierda orteguista.

Pueblo, hay que ver las cosas buenas y aplaudirlas, pero las cosas que violentan nuestra inteligencia, la libre expresión, las que atentan contra nuestro salario, los derechos humanos, la libre movilización, las acciones que nos humillan y atentan contra nuestra dignidad, las que atentan contra la estabilidad laboral, hay que combatirlas y erradicarlas.

No podemos permitir que una minoría nos atropelle, somos la inmensa mayoría, y así como ayer derrotamos a la dictadura y a la contra, y nos hemos opuesto a los Gobiernos Neoliberales, asimismo opongámonos a un gobierno totalitario y arbitrario.

Ya es hora de formar una coalición de unidad nacional en la que el pueblo tenga cabida y pueda manifestarse y escoger libremente a sus candidatos, porque no podemos seguir con el arnoldismo ni el orteguismo, pues estos señores le han hecho mucho daño al pueblo.


julioquintac@hotmail.com
León, Nicaragua