Jorge Eduardo Arellano
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Con lo peor que el señor presidente puede jugar es con el ánimo y futuro de los nicaragüenses. Ya hubo desastres naturales, ahora políticos ¿Qué más quiere? ¿Qué le pasa al presidente?
¡Púchica! ¿No entiende que a ni él, ni con sus cancioncitas ni con sus colores alegres - nomás de vista- me representa? Estando uno con el trabajo a tuto, la manutención (con estos precios) como prioridad, uno que otro problema de la familia y todavía las desviaciones emocionales que se suelen vivir; para mí es insoportable el hecho de escuchar y ver los actos de este malabarista político, que lo único por lo que puede alabársele es por lo bien entrenado que está en este sentido.

Estoy tronando contra él y todo su garaje (gobierno), no me remuerde hacerlo y espero no llegar a los extremos, como cuando se “reclamaba” el 6%: llegar al levantamiento con piedras, morteros y bombas; que no disfrutaba por la forma en que se reivindicaba ese derecho, pero a la hora de la hora el compromiso llamaba al ver tanta manipulación y que los estudiantes éramos los protagonistas de ello. Pero le aseguro al presidente oligárquico que contra eso no me pesará la mano.

¿Amenaza? No lo es. Son locuras las que estoy diciendo, locuras en un país con un presidente conflictivo, lleno de políticos y dirigentes que más que serlo son secuaces de poder, de dominio. Como todo buen nicaragüense, yo pago mi casa, mi comida, el bus (transporte), tanto para Managua como para mi ciudad natal, Ocotal; pero me enloquece que con los impuestos le paguemos la sede a un partido, su partido, al cual no pertenezco, las purísimas que no profeso y otras locuras, que no son de mi manicomio.

¡Soy oligárquico, me declaro miembro de la oligarquía, de la oposición, de esos que el presidente dice que no quieren ver a los pobres salir de la pobreza! Irónicamente, la mayoría oligárquica que no votó por él y que no aprobamos su gestión, somos parte de los que comemos con muy poco dinero al día, y esa oligarquía mayoritaria es la que le estamos patrocinando sus tonterías y barrabasadas, a él y a su cúpula.

Ya tomando un respiro y dilucidando en términos básicos sobre el raciocinio, según la enciclopedia virtual Wikipedia, “La razón es la o capacidad humana que permite resolver problemas de forma más o menos satisfactoria”. Pero ni “más o menos” satisfacción dejan las decisiones que ha tomado el “comandante y la compañera”, dirigentes “mita y mita” del país.

Cuando tenía 17 años, todavía en Ocotal e involucrado en un grupo de danza local, ensayando en la Casa de la Juventud Sandinista, podía observar el clientelismo y la carrera por ganarse el favoritismo ante la alta dirigencia, dos años después lo vi en la UNEN, que ahora se declara “en línea con las nuevas políticas”; lo están ahora por que antes eran un elemento conspirador contra los gobiernos anteriores, juguete del alto mando del FSLN.

Las consecuencias de los juegos políticos están a su máxima expresión. No hay seriedad del gobierno, ni de la oposición mayoritaria y, la que es más o menos seria, no es mayoritaria. Contradictorio. Tenemos las instituciones más “xolotlanizadas” que nunca y nos toca a nosotros, la mayoría oligárquica, navegar en ella. Espero que la “minoría presidente” se de cuenta de que somos UN SOLO PAÍS y que juntos debemos luchar contra el prebendarismo, clientelismo y otra sarta de mañas que este gobierno está tratando de crear, a costas de la pobreza y necesidades del pueblo, de nosotros.

mlovos@gmail.com