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Nicaragua es una verdadera maravilla de vida silvestre. Sus montañas son hogar del jaguar y el danto, sus aguas del tiburón toro y el róbalo. Las boas abundan en sus fincas, las guardatinajas, los tucanes siempre presentes. Apenas 25 años atrás, las lapas que habitaban la península de Chiltepe sobrevolaron a Managua, recostándose en los almendros y mangos de la ciudad durante cada día. Hasta los años 90, vivía una colonia de perezosos en los árboles de un parque urbano ahí. La vida silvestre se encuentra arraigada en el idioma nicaragüense, donde damos la guatusa al enemigo, pagamos con lapas verdes, quitamos el sahíno con un baño, enamoramos con el nido del macuá, engañamos con los cuernos de venado.

Sin embargo, nuestra fauna silvestre vive en tiempos duros. Las buenas leyes acompañadas por las buenas intenciones no llegan a proteger a la fauna del país. En las esquinas de la ciudad y en las carreteras, se ofrece en venta nuestro patrimonio de vida silvestre, en plena vista de los transeúntes. Recientemente, los comerciantes de animales en peligro de extinción han acudido a los medios, utilizando los clasificados de los periódicos en su búsqueda de clientes. Entre los animales a la oferta, la lapa roja y el mono araña, se encuentran en veda permanente a nivel nacional y en la lista Cites que restringe su exportación.

Los traficantes de vida silvestre actúan con pleno conocimiento de las leyes y se amparan en la falta de coherencia de respuesta del gobierno. Por ejemplo, una vez un vendedor ambulante se acercó al carro de un ministro del gobierno con una lora nuca amarilla en mano, y el ministro le advirtió que la venta de ese animal era prohibida. El vendedor retó al ministro que le dijera el día y la hora que llegarían a sancionarlo, porque él no iba a desistir de vender los animales con una amenaza de palabras sin peso.

Gracias al tráfico ilícito de vida silvestre, la lapa roja ya no vuela sobre Managua, los monos ya no se encuentran en los bosques de Nejapa, no tenemos perezosos en los parques, y el tiburón toro y el pez sierra en el Lago Cocibolca han sido reducidos a leyendas.

Es paradójico que mientras iniciativas privadas como las reservas silvestres privadas y otras de organizaciones no gubernamentales hacen esfuerzos por conservar este rico patrimonio natural, otras personas se dedican a saquearlo impunemente.

Nosotros los abajo firmantes, como representantes de instituciones e individuos dedicados a la protección del medioambiente en Nicaragua, deseamos expresar nuestra preocupación y condena a la venta ilícita del patrimonio natural, exhortando a la población en general a no comprar animales silvestres como una forma efectiva de contribuir a conservar la biodiversidad de esta Nicaragua nuestra.


Apoyo Institucional (32 instituciones):
* FUNDECI/GAIA
* Red de Silvestres Privadas
* Reserva Silvestre Privada Montibelli
* Paso Pacífico
* Rainforest Alliance
* Fauna y Flora International
* Fudenic
* Fauna and Flora International
* Servitours
* Fundación Mejía Godoy
* Comercializadora de Vientos, S.A.

* La Cuculmeca
* Kusuco Enterprises, Inc. (EU)
* SalvaNATURA (El Salvador)
* Simas
* Cooperativa Tininiska
* Comité Humanitario Nicaragüense
* Tierra Tours
* Reserva Silvestre Privada El Jaguar
* Café Orgánico El Jaguar
* Alianza para las Áreas Silvestres
* Fundación Avina
* Tours Nicaragua
* Swisscontact Services
* Fundación para la Integración Social y Económica de la Familia
* Red Ambientalista para Centroamérica
* Escuela de Líderes Sociales
* APEN
* Acodep
* Fundación Nicaragüita
* Fundesid
* Fundación Siempre Verde
* CIRA- UNAN