Jorge Eduardo Arellano
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Recientemente, el Banco Central de Nicaragua anunció la publicación de las Cuentas Nacionales Trimestrales (CNT) de la economía nicaragüense, las cuales estarán disponibles al público en la página web de dicha institución.

Las CNT constituyen un sistema estadístico que permite medir, de forma trimestral y agregada, la actividad económica de un país, utilizando para ello un esquema conceptual coherente enmarcado en la estructura contable del Sistema de Cuentas Nacionales de 1993, diseñado por la ONU, que tiene una aceptación generalizada a nivel mundial.

Las variables económicas que se miden en las CNT incluyen los principales agregados macroeconómicos, tales como el PIB, el consumo privado y público, la inversión privada y pública, las exportaciones, las importaciones, la producción por grupos de actividades, entre otros, de forma trimestral.

En la actualidad, el BCN publica estadísticas de la actividad económica de forma anual, mediante las Cuentas Nacionales Anuales, de tal manera que con este nuevo instrumento dicha información estará disponible en forma más oportuna.

Estas series se calculan con una metodología basada en observaciones estadísticas infra-anuales llamadas indicadores, dado que no se cuenta con observaciones directas de la evolución de ciertas variables macroeconómicas de forma trimestral.

Los indicadores son series estadísticas que se encuentran disponibles en frecuencia mayor a la anual, por ejemplo, encuestas de coyuntura, índices de producción industrial, etc., y que tienen una alta correlación con alguna variable macroeconómica que se quiere estimar, pero para la cual no se tiene información en forma trimestral -por ejemplo el consumo privado. A partir de procedimientos estadísticos especiales, la información contenida en estos indicadores se utiliza para modelar la evolución de la variable macroeconómica de interés.

Dos ventajas importantes se pueden obtener de las CNT. Primero, ayudará a mejorar la calidad de las proyecciones económicas; y segundo, se va a facilitar el seguimiento de la actividad económica en el corto plazo, con lo cual se tendrá una idea más precisa de los desequilibrios macroeconómicos durante el año.

Éstos proyectaron una inflación mayor al 20 por ciento y un crecimiento económico menor al 2 por ciento en 2007; sin embargo, la inflación finalizó en 16.9 por ciento y el crecimiento fue mayor al 3.5 por ciento, según datos oficiales. ¿Cuál es la explicación de este error de pronóstico? En mi opinión, este error se explica por la dificultad de predecir el crecimiento económico en una economía que responde sobremanera a choques externos.

La evidencia empírica demuestra que los cambios en la actividad económica nicaragüense están relacionados fuertemente a fenómenos externos que van más allá de las políticas económicas internas. La evolución de los términos de intercambio, los flujos de remesas, los flujos de ayuda extranjera, los huracanes y las malas cosechas son algunas de las variables más importantes detrás de los vaivenes del crecimiento económico doméstico. En el año 2007 varios choques externos se juntaron presionando a la baja el crecimiento e impulsando al alza la inflación.

Los precios del petróleo subieron sin interrupción, los precios internacionales de las materias primas y de los alimentos alcanzaron niveles históricos, se presentaron pérdidas de cosechas a raíz del huracán Félix y se avizoraron los primeros signos de desaceleración en la economía mundial; todos factores externos que resultan difíciles de predecir y no están relacionados al actuar económico interno.

Algo parecido sucedió en 2008. Cuando los precios del petróleo alcanzaron niveles cercanos a los US$150 por barril en el segundo trimestre, no faltaron las voces que se adelantaron a pronosticar niveles de inflación cercanos al 30%; sin embargo, como hemos visto en los últimos meses, los precios del petróleo han caído, conteniendo el proceso inflacionario y ahora tal pronóstico carece de sustento.

Creo que las CNT permitirán disminuir estos errores y de esta manera se evitará afectar negativamente las expectativas.

Con respecto al seguimiento de la actividad económica, el BCN ya cuenta con otros indicadores de ésta en el corto plazo, como el ya conocido Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) que mide la evolución de los volúmenes de producción mes a mes. Sin embargo, el campo de descripción económica de este índice es limitado, lo cual contrasta con el objetivo de las CNT que consiste en ampliar este campo para tener una visión más coherente de la actividad en el corto plazo.

Así, por ejemplo, mientras el IMAE sólo describe el comportamiento de cantidades de producción de industrias específicas, las CNT contabilizan el valor de la producción de todos los bienes y servicios finales producidos en la economía cada trimestre, los costos intermedios de producción y la demanda de dicha producción.

Además, con la información contenida en las CNT, es posible determinar qué sector -manufactura, agricultura, servicios, etc.-, está liderando los movimientos en la producción, o qué variables de demanda –consumo, inversión o exportaciones netas- están liderando el ciclo económico; análisis que sólo parcialmente se pueden realizar a partir del IMAE.

Seguir mejorando y ampliando las estadísticas económicas nacionales nos permitirá ganar más transparencia y entender los procesos económicos de este país, para impulsar las políticas económicas que mejoren el bienestar de los nicaragüenses.

*El autor es economista