Jorge Eduardo Arellano
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En los últimos días ha sido del conocimiento del pueblo de Nicaragua que el movimiento político “Vamos con Eduardo”, dirigido por Eduardo Montealegre, pasó a formar alianza con el Partido Liberal Independiente (PLI), rompiendo definitivamente con el PLC. El diputado Montealegre, en los últimos años, dejó su hábitat natural, el mundo de la Banca, para incursionar audazmente en la política, con claras pretensiones de constituirse en un líder político, con el propósito de alcanzar la Presidencia de la República de este país.

Sin embargo, es menester subrayar que todo aquel que incursiona en el mundo sórdido de la política debe estar claro de que está expuesto a ser estereotipado y caracterizado a niveles primitivos de la época de la edad de piedra, debido a que la política en nuestro país se encuentra desacreditada, la mayoría de los hombres y mujeres que ingresan en este campo, por regla general, son personas que no tienen ningún escrúpulos, no hay ética, por intereses personales se miente, se calumnia, se descalifica, todo vale, hay codazos, rodillazos, golpes bajos, arribismos, traición, la divisa es el lucro personal, es inexistente principios morales y éticos, en otras palabras, los políticos y los partidos, están identificados como personas y organizaciones que para poder triunfar deben tener un potencial para el gangsterismo con signos inequívocos de mafiosos.

En este país es muy difícil ejercer la política con sentido ético, en el cual se respeten previamente las reglas del juego, donde los contrincantes y adversarios de las diferentes agrupaciones y signos ideológicos, puedan vender a la sociedad una plataforma de gobierno, con propuestas de solución a los graves problemas de desarrollo económico que enfrenta el país, para que la sociedad decida por medios civilizados, en elecciones generales o municipales, cuál propuesta es la que respalda, en cuanto a programa económico. La práctica de nuestros políticos es poner en primer lugar la descalificación personal, profesional, familiar y social del adversario, la idea es destruirlo, para ello se investiga su pasado y su presente, de esta manera la propaganda en los medios de comunicación social, mítines, concentraciones es la de tildar al adversario sin tener soporte alguno de corrupto, ladrón y otras descalificaciones, por lo cual los problemas del país en cuanto a economía, desarrollo, metas para reducir la pobreza y el desempleo quedan en segundo y tercer lugar en la agenda de los candidatos a cargos públicos.

Algunos noveles en el campo político actúan con mucha ingenuidad e impericia, se podría decir que se confía en la buena fe aún de sus propios correligionarios, se da como un hecho las alianzas establecidas entre dirigentes y agrupaciones para participar en contienda electoral, que las mismas serán respetadas por ambas partes, que la lucha por lograr el objetivo de ganar determinados proceso electoral es la divisa y el marco de referencia, en otras palabras, que se tendrá lealtad y fidelidad de manera recíproca por parte de los líderes que suscriben la alianza.

En la lucha política, un elemento determinante es la lucha de liderazgo, por esta causa los partidos políticos se dividen, se fragmentan, lo que genera inestabilidad en la sociedad, todo esto ocurre en todos los partidos políticos en cualquier parte del mundo. No obstante, muchos pueblos en base a las experiencias vividas han logrado superar esa pugna o puja de liderazgo a lo interno de los partidos, introduciendo cambios y reformas sustanciales, modernizando el modelo electoral, así que en las organizaciones políticas, los liderazgos personales son resueltos con la participación de las bases del partido en elecciones donde hay renovación de autoridades internas estableciendo obligatoriamente elecciones primarias en las cuales las bases escogen a los candidatos a cargos públicos. Se permite a lo interno de los partidos la existencia de diferentes pensamientos político. De esta manera, en esas sociedades poco a poco han ido superando el fenómeno del caudillismo que tanto daño ha causado en muchos países del mundo. En Centroamérica, tenemos como ejemplo de avances y de cambios Costa Rica, Honduras, El Salvador, aún Guatemala tiene importantes logros. El único país en la región que se encuentra estancado en materia de caudillismo es Nicaragua.

El fenómeno del caudillismo es materia política, por tanto es lo que tiene varado a nuestro país en materia económica, puesto que lo político y lo económico son dos caras de una misma moneda. Si en una sociedad no funciona el sistema político, lo económico jamás podrá desarrollarse, esto es como una carreta halada por dos bueyes, la carreta es el país entero, mientras que los bueyes representan lo político y lo económico, si uno de los bueyes no camina, entonces el otro tampoco podrá avanzar. Lo más delicado de este asunto es que en Nicaragua hay un importante segmento de la sociedad nicaragüense que tiene muy arraigado en su mente la cultura del caudillismo, el fenómenos es aceptado y defendido por muchos, aunque en el fondo se reconozca que esto es la causa de nuestros problemas. Desafortunadamente, hay gente que defiende lo indefendible, todo lo cual se funda en las raíces históricas de nuestro país, la sociedad en general ha estado secuestrada por figuras políticas de naturaleza caudillezca, como Emiliano Chamorro, el caudillo Anastasio Somoza García, el caudillo Anastasio Somoza de Debayle, y ahora tenemos dos caudillos modernos, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

Ante estos dos caudillos es que se está enfrentando la verdadera oposición política, representada por el movimiento “Vamos con Eduardo”, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Partido Conservador (los que no están en el PLC), los del PLC y quienes lo siguen no pueden ser considerados como Oposición Política, ya que dicha agrupación tiene una relación política con el FSLN que descansa en diferentes pactos. Éstos han suscritos acuerdos en diferentes momentos (1997, 2000, 2005 y 2009), por medio de los cuales ambos partidos se han dividido el Estado botín, para beneficio personales, por lo tanto lo que existe entre el PLC y el FSLN es un matrimonio indisoluble, el cual ha venido siendo renovado de acuerdo a sus propios intereses y en perjuicios de la oposición política de este país.

El error fundamental de la oposición política estriba, por una parte, en que en un determinado momento cándidamente e ingenuamente se creyó que los líderes del PLC en realidad eran una oposición al partido de gobierno, el FSLN, nunca la oposición política, pese a que había claros indicios, se percató de que el PLC y el FSLN, tras bastidores estaban unidos, ambos trabajan subrepticiamente y maquiavélicamente por un mismo proyecto, que consiste en dividir, fragmentar y destruir a la oposición, pues entre sus planes tienen rayado y diseñado establecer una alternancia en el poder político, hoy está en la presidencia el FSLN, en la persona de Ortega, mañana estará en el poder el PLC, en la persona de Arnoldo Alemán, el plan es para que esto funcione en el país por un largo periodo de tiempo (unos 70 años), lo que implica que el control del Estado y sus instituciones, como el Poder Judicial, Poder Legislativo, CSE y otros, el monopolio lo mantengan los dos caudillos de turnos, y en caso de que estos desaparezcan por causa natural, el poder lo asuman la familia y sus herederos. Ante este panorama, una vez que se cayó la mascara hipócrita del PLC, la oposición política de este país debe en primer lugar unirse en un solo movimiento y cuerpo político, para enfrentar con firmeza la dictadura bicéfala que pretende entronizarse en Nicaragua. En segundo lugar, hay que trabajar para trazar inteligentemente una táctica y una estrategia política hasta lograr que se produzca un aborto natural de ese engendro maléfico que el PLC y el FSLN quieren imponer a la sociedad Nicaragüense. Por último, esto tiene que ir acompañado con propuestas concreta de carácter legal y constitucional en el cual permitan eliminar de una vez por todas el sistema caudillezco como forma y expresión política en nuestra sociedad.

*Abogado y Notario