Jorge Eduardo Arellano
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Hubo en Nicaragua dos pequeños grupos musicales que, referidos con aires nostálgicos, están en la historia. Ambos, de estructura instrumental similar o igual deleitaron nuestros oídos durante unos catorce o quince años. Fueron famosos y con esta reseña pretendo cooperar en sus memorias.

El primero fue el Champú de Cariño, fundado en Managua por el guitarrista y cantante Raúl Cuadra Chamberlain, en 1948. El nombre vino de una guaracha de Pepe Delgado del mismo título popularizada en 1947 por el cantante cubano Orlando “Cascarita” Guerra, acompañado de la famosa orquesta Casino de la Playa, cuando Pérez Prado era su pianista.

Pero, ¿qué significa champú de cariño? Es una expresión afectiva caribeña ahora en desuso e indicadora de un sumario o buqué de nobles sentimientos como amor, mimos, atenciones, admiración, respeto, etc., que se ofrecía al ser querido. También por esos años de post guerra mundial era chic el uso del champú para el aseo del cabello, pues se trataba de una novedad y su aplicación tenía aires de distinción, por el precio y escasos inventarios.

Raúl, publicista fundador de la agencia publicitaria Cuadra Chamberlain, inquieto por el canto se juntó con el acordeonista Guillermo Domínguez, que acompañados por otra guitarra, más batería y contrabajo acústico conformaban el pequeño grupo para amenizar fiestas y programas radiales en función de su popularidad y vigencia en aquel país de escasos habitantes.

No puedo confirmar si grabaron discos. Lo he buscados con resultados negativos. Interpretaban boleros, pasos dobles, música estadounidense y movidas caribeñas. Recuerdo el decir o halagos por la melodiosa y bien timbrada voz de Raúl. Estuvieron juntos unos cinco o seis años, y al separarse Guillermo para formar su propio Champú, entró el pianista y acordeonista costeño Sidney Watson.

Hacia 1953 surgió el otro jabonoso, el Champú musical, dirigido por su dueño, Guillermo Domínguez, que con la misma formativa instrumental llegó hasta los primeros dos años de los años sesenta. En recorte de periódico que conservo, durante mis vacaciones dadas por el Tecnológico de Monterrey en julio y agosto de 1955, aparezco citado bailando, acompañado, por el Champú, con Miss Nicaragua, señorita Rosa Argentina Lacayo Rivas, y luego con la estrella del Fénix, Angelita Vega, en tertulia ofrecida a la reina de belleza en la quinta de doña Lucila Ramírez Abaunza de Gutiérrez Corrales, en Las Nubes.

Sobre este grupo sí tenemos mayores datos. Existen discos grabados con sus cantantes, que en orden cronológico fueron: Alfonso Guido, Abraham Loáisiga, que “bailaba” la voz, y Abraham Toruño. Entre otros, Luis Méndez también dejó su voz grabada. Los hermanos guitarristas Morgan formaron parte en una época, también el guitarrista y bajista Tomasito Urroz, asimismo los guitarristas Guillermo Esquivel y Tomás Mendoza, el notable contrabajista Carlos Toruño y el drumero Manuel “Gardelito”.

Guillermo acostumbraba desplazarse por Managua en una bicicleta y a inicios de los sesenta murió cuando un automóvil lo embistió. Su deceso fue muy sentido, sin embargo, el grupo siguió un tiempo más bajo la dirección de Tomás Mendoza. En esta postrera etapa las voces femeninas entraron de novedad con las cantantes nacionales, Yelma Romero López y Teresita López
Son tiempos ya idos, pero estos grupos hicieron suficientes méritos para estar en el archivo histórico de nuestra nación.