Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

El Jefe de Estado piensa a la altura del Estado, más aún, a la altura de los tiempos. Elige personajes capaces de contribuir a desarrollar una visión, misión y propósitos de Estado.

Un Estadista es un hombre o una mujer que habiendo llegado a la jefatura de un Estado piensa a este nivel, responde a sus ciudadanos, respeta y hace que se respete la Constitución y las Leyes, es firme frente al enemigo y tiene un buen diagnóstico de la realidad, se crea una visión de futuro, se rodea de un excelente equipo con motivación y capacidad y potencia un liderazgo con propósitos.

Friedrich August von Hayek, en Caminos de Incertidumbres, decía que “Los jefes se rodean de personas que están a la altura de sus capacidades”.- Y recuerdo que el poeta Erwin Silva, en una ocasión, me hacía el siguiente comentario: “Este mundo es así, uno no puede tener más prestigio que el jefe, saber más que el jefe y no puede ganar más que el jefe”.

Los buenos estadistas se rodean de líderes, los malos de seguidores. Ser un Estadista es ser un líder con propósitos y uno líder con propósitos debe tener en primer lugar una definición clara de la realidad, contar con una visión y seleccionar un equipo de trabajo con liderazgo.

La crisis económica, la elección del nuevo Presidente y los acuerdos internacionales del Grupo de los Veinte (G-20) ha llevado a la potencia EU a reflexionar y replantearse su liderazgo en el mundo y a establecer desde ya a un Barack Obama como Presidente Imperial con visión de Estadista Global.

El primer señalamiento autocrítico del Presidente Obama plantea: “La primera potencia no puede caminar sola y arrogante por el mundo”. Palabras que son reforzadas por los análisis de la Dra. Hillary Clinton, quien sostiene: “América no puede resolver los grandes problemas del siglo XXI sin contar con el mundo, y el mundo no puede hacerlo sin América. El éxito de Estados Unidos no puede conseguirse exclusivamente con la fuerza. Está claro que los americanos deben actuar en el mundo, pero no solos. Como Kennedy, buscaremos un mundo más comprometido. Ésa será nuestra aventura más grande”.

Lo anterior conlleva al Presidente Obama a replantarse la misión de los Estados Unidos en el mundo con estas palabras: “En este mundo incierto ha llegado la hora de un nuevo comienzo, de un nuevo amanecer del liderazgo americano para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Fortaleceremos nuestra capacidad para derrotar a nuestros enemigos y apoyar a nuestros amigos. Renovaremos las viejas alianzas y forjaremos nuevas y duraderas sociedades. Demostraremos al mundo que Estados Unidos es implacable en la defensa de su pueblo, firme en la promoción de sus intereses y comprometido con los ideales que iluminan como un faro al mundo, la democracia y la justicia, porque los valores americanos son el mejor producto de exportación de este país”.

El análisis de la realidad, el planteamiento de nueva misión va de la mano con la selección del equipo de trabajo. Y en este sentido, el Dr. Barack Obama establece como criterios mínimos que un equipo debe serlo por el destacamento de sus capacidades, experiencias y criterios propios, lo que constituyen garantía de para alcanzar los propósitos. Al seleccionar su equipo de trabajo el Presidente Obama, nos ilustra de la siguiente manera:
Primero, se debe buscar a los mejores. Obama dice: “Cuando busco a los mejores para servir a Estados Unidos, no voy pidiendo la filiación política... Cuando se trata de proteger a nuestra nación no somos republicanos ni demócratas, somos americanos, porque ningún partido tiene el monopolio del poder y de la sabiduría”.

Segundo, se selecciona a hombres y mujeres que cuentan por sus conocimientos, su experiencia y voluntad de actuar. Obama dice: ““He juntado este equipo porque creo en las personalidades fuertes con opiniones contundentes. Uno de los peligros en la Casa Blanca es el de que todo el mundo piense igual y no haya sobre lo que discutir. Yo quiero un debate encendido. Pero que quede claro que yo, como presidente, fijaré la política a seguir. Yo seré el responsable de la visión que este equipo se encargue de difundir”.

Tercero, deben compartir con el líder de Estado una misma orientación. Obama, termina diciendo: “Todos ellos comparten mi pragmatismo sobre el uso del poder y mis ideas sobre el papel de Estados Unidos como líder mundial”.

¿Qué se puede aprender?