José Márquez Ceas
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La reciente elección del magnate Donald Trump a la presidencia de los EE. UU. ha suscitado un cúmulo de especulaciones en los ámbitos políticos y económicos, que concentran las preocupaciones de los inversores del mercado financiero doméstico e internacional, y por supuesto las de millones de estadounidenses fuertemente afectados por el desempleo y el desplome del valor de sus viviendas y jubilaciones durante la crisis iniciada en 2007-2008, que llegó a ser conocida como "La Gran Recesión" por su impacto negativo en la economía mundial.

Entre las especulaciones surgidas hay una que se refiere a la probable revocación de la Ley Dodd-Frank, promulgada en 2010 y considerada como "la última y más ambiciosa reforma financiera de la historia reciente de EE. UU.".  

La Dodd-Frank contiene, entre otras, las siguientes medidas de regulación, control y supervisión: 1) mayor regulación y vigilancia de las entidades, a fin de identificar los riesgos, promover la disciplina y preservar la estabilidad del sistema financiero; 2) limitar el tamaño de las entidades sistémicas; 3) implementar la Regla Volcker, que limita las operaciones bursátiles de los bancos y su propiedad en fondos de cobertura o inversiones en compañías no cotizadas en bolsa; y 4) brindar mayor protección al consumidor creando una Agencia para la Protección del Consumidor Financiero (APCF) dentro de la Reserva Federal, a fin de regular los productos y servicios financieros, democratizar el crédito y hacer comprensibles las innovaciones del sector. 

Conviene recordar que en respuesta a la quiebra del débil sistema bancario estadounidense ocurrida durante "La Gran Depresión" (1929-1938), el Presidente Roosevelt promulgó la Ley Glass−Steagall (1933), cuya misión era combatir la especulación, separar la banca comercial de la banca de inversión y crear instituciones como la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) que actualmente supervisa a las entidades financieras y garantiza los depósitos hasta US$250,000 por depositante. 

Recordemos también que la liberalización financiera promovida por la Ley Gramm-Leach-Bliley promulgada en 1999 propició la especulación financiera, considerada como una de las principales causas de la crisis del 2007-2008, en respuesta a la cual el presidente Obama derogó la Ley Gramm-Leach-Bliley y promulgó la Ley Dodd-Frank.

En definitiva, la revocación de dicha ley debilitaría al sistema financiero, en momentos en que el país norteamericano está fortaleciendo su salida de la crisis, registrando modestos crecimientos económicos y débiles incrementos en el consumo y el empleo, amén de que tal revocación podría preparar el terreno para una nueva crisis. 

*MBA-Economista