Jorge Isaac Bautista Lara
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Fidel Castro Ruz ha muerto a los 90 años (1926–2016). No fue ángel ni demonio, sino un personaje público; con claro y oscuros. Con una cantidad inimaginable de hechos vividos, e historias interrelacionadas a otros sucesos. Esto da suficiente para un río de tinta en el futuro. Poseía una dimensión tal que la revista TIME lo ubicó como una de las 100 personas más influyentes de todos los tiempos. Tener una visión de túnel, puede llevar al error de un enfoque de extremos y perder una más justa valoración en sus bajos y altos, para ubicarlo de manera más realista en la historia.

Aunque no se le puede negar el lugar en la historia de América Latina ni de Cuba, porque es parte de la historia misma.

Se dice que una leyenda nace de un hecho real, a veces sobrenatural, de una narrativa popular que ha mezclado el mito con lo verídico. Fue un líder de corte mundial de la segunda parte del siglo XX e inicios del XXI. Que interactuó, incluso influyó, en el pensamiento de grandes de su tiempo. Teniendo amistad con personajes como el Premio Nobel de Literatura García Márquez (1927-2014) y Pedro Infante (1917-1957), a quien conoció en el café “Express”, en el Centro de Mérida (Fidel vivió ahí un par de años), donde acudía con Cienfuegos. Respetado por amigos y enemigos. Lideró la revolución en Cuba (1959). Sobrevivió a una cacería de 638 intentos de asesinatos (cada uno daría para un libro), en su mayoría ejecutados por la CIA. Solo esto hace de cualquier sujeto una leyenda. Sin embargo no pudieron, murió cuando tenía que morir. En EE. UU. se llegó a creer que el poder de Fidel Castro radicaba en su barba, como la de Sansón en su cabello, y que si esta se le debilitaba podría fallar en las tomas de decisiones, por ello hicieron varios intentos de quitársela. Al darse la noticia de su muerte; una parte de cubanos en Miami lo celebró, pero en Cuba le lloraron. Presentando gran parte de la prensa del mundo, videos con calles llenas de gente llorando y frases que se repetían: “Ha muerto nuestro padre”. Un justo análisis requiere no ser estomacal o puro corazón. Vivió al lado del mayor imperio del que se tiene conocimiento en la historia de la humanidad. Y que por increíble que pueda parecer, estaba a unas 90 millas de Florida. Algo que crispaba a la superponer. Como gobernante al frente de un Estado, aplicó medidas para preservar y hacer sobrevivir un sistema (en algunos casos se dice que extremas). Pero es algo que no es muy diferente a lo que hoy día realizan países como Estados Unidos, Francia o Alemania cuando son atacados, o es dañado y puesto en peligro su sistema interno. Cuando la amenaza es real a un Estado, el sistema y poder ha reaccionado en cualquier parte de la  historia. Y si no se protege, cae. La pregunta eterna ha sido ¿Qué hubiese pasado si se ha levantado el bloqueo a Cuba y se le hubiere dado la oportunidad como sistema? ¿Cuál hubiese sido su rostro en ese contexto? Algo ha de significar que este país sea hoy una potencia en: medicina, atletismo, educación, beisbol, ballet, lectura, universidades, transporte, investigación científica, bajo índices de mortalidad infantil, respeto de género, solidaridad, capacidad militar, etc. Logros a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero. Pese a la repetida condena al bloqueo, a nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas. Ninguna economía del mundo la hubiese soportado; el supuesto que esta no existe no cabe. En el año de 1961 hizo fracasar una invasión apoyada por EE. UU.; en 1962 sobrevivió la “crisis de los misiles”, la guerra fría, caída del Muro de Berlín; desaparición  de la URSS y el cierre de ayuda económica y militar. Aun con esto, contra pronóstico, sobrevivió. En ese período pasaron 10 presidentes por la Casa Blanca. Su muerte cierra un capítulo y abre otro. La historia debe continuar. Con una inteligencia arriba del promedio. Siendo reconocida su capacidad de oratoria en libros e investigaciones. De memoria prodigiosa: un memorioso. En muchos casos, se habla que ubicó a Cuba en la Geografía y en la geopolítica. La leyenda está naciendo y la misma polémica que se teje, aun la negativa, le aumenta con un hecho que no se hizo al azar; al quemar su cuerpo y anunciarse que no se le realizarán monumentos oficiales. Esto aumenta la curiosidad, abonando a la leyenda. Se especulará, y quienes le adversaron han creado noticias que han dimensionando más esa leyenda. Fidel es ya un dato en la Historia y su ausencia le hace entrar en otra dimensión: la leyenda. Guste o no, se esté o no de acuerdo; se está transformando en una Leyenda.