Leonel Téller
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El presidente Electo Donald Trump, quien en su retórica electoral amenazó a la nomenclatura de alto rango militar con despedirlos, y dijo saber más que todos los generales juntos, completó recientemente el grupo de los Tres Mosqueteros que tendrán en sus manos el manejo de la seguridad nacional, el combate al crimen internacional organizado, el terrorismo y la inmigración, entre otros temas. Me refiero al nombramientos del general retirado Kelly como secretario de Seguridad Nacional (Homeland Security), y los exgenerales James Mattis, nominado para secretario de Defensa y Michael Flynn nombrado consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, cargo que no requiere la aprobación del Senado.

El general retirado de los Marines John Kelly hasta febrero de este año era el jefe del Comando Sur, cuya responsabilidad fue trabajar con 32 países en el Caribe, América Central y Suramérica. Después de 40 años de servicio, Kelly se convierte en el general que más tiempo ha servido en los Marines.  

Kelly tendrá bajo su responsabilidad proteger al presidente de Estados Unidos, las fronteras y el combate contra la inmigración ilegal y el terrorismo, temas que Trump destacó enfáticamente durante su campaña y en los cuales comparte los criterios del General Kelly.

¿Por qué digo que el nombramiento del general Kelly es buena noticia para América Central? La respuesta es porque estamos en la ruta natural para el narcotráfico, por lo que los ejércitos de la región son clave para controlar este flagelo, y digo controlar, porque mientras existan compradores y consumidores en Estados Unidos no desaparecerá.

En ese sentido, Nicaragua se ha destacado, y espero, continuará destacándose en el combate al crimen organizado, lo que será uno de los puntos, o el punto medular, de la agenda Nicaragua-Washington. Nuestro país se ha convertido en el muro de contención de la inmigración ilegal sur-norte, en la cual pueden infiltrarse terroristas, y ha militarizado la frontera sur las veces que se ha necesitado. Asimismo, este tema será crucial para todos y cada uno de los presidentes de la Región, especialmente para los países del Triángulo de Norte, entre los que se destaca Honduras, por la férrea guerra declarada de parte del Gobierno al crimen internacional organizado.

Kelly conoce perfectamente bien a cada general de la región, sabe lo que les gusta o les disgusta, incluso, sabe lo que comen, como caminan y de qué lado de la cama duermen, y eso es una ventaja para todos los centroamericanos, porque al conocer con lujo de detalles nuestras fortalezas y debilidades coadyuvará a reforzar nuestras fuerzas armadas, las cuales juegan  un papel crucial en la seguridad hemisférica y nacional de los Estados Unidos.  

Kelly ha sido el mayor defensor ante el Congreso y el Ejecutivo del programa del Triángulo del Norte para el combate al crimen organizado y es considerado como el Embajador por Excelencia de la región, y es por ahí por donde Nicaragua tendrá que entrarle a la administración Trump, quien claramente ha dicho lo que va hacer: colaborar con los países que deseen trabajar con Estados Unidos, fortalecer la guerra al terrorismo, al crimen internacional organizado, y a la inmigración ilegal, y que no gobernará para derrocar Gobiernos.  Por ende, presidente Ortega, ahí tiene la llave grande para entrar a la casa ubicada en la Avenida Pennsylvania 1600 de Washington, DC.

Acerca de la oposición criolla, lo primero que se preguntarían Los Tres Mosqueros es: ¿cuál oposición? Está atomizada,  “no existente”, Washington no tiene más que un interlocutor para proteger sus intereses y ese interlocutor es el actual comandante en jefe de las fuerzas armadas de Nicaragua. El que tiene oídos que escuche, que no oiga, oír no sirve, y el que tiene ojos para ver que vea y lea muy bien, porque de nada sirve enojarse ni armar berrinches. La suerte está echada por ahora.

* Socio Asesor de una firma de cabildeo en Washington DC.