Miguel Carranza Mena
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Últimamente los políticos occidentales, los hombres públicos y los medios de información de masas, parecen pasar activamente un curso ideológico, cuyo fin es construir en el mundo, la imagen de la Federación de Rusia como un enemigo expansionista al cual hay que temer, detener y contra quien luchar. 

Mi afirmación la argumentó en el recién publicado informe del “Centro  Independiente Analítico” del Consejo Europeo  de las Relaciones  Internacionales, en el que se afirma -sin fundamento- que Moscú “continuará  desuniendo a Europa para luego pasar a una política exterior  belicosa”. 

Para suerte de los escépticos este asunto es completamente explicable. La Unión Europea trata de consolidar a los países del bloque contra “la amenaza potencial rusa”, porque muchas de estas naciones han comenzado a poner en duda la necesidad de la existencia de la UE y la pertenencia hacia ella, el ejemplo más evidente es el resultado del "brexit" (la salida del Reino Unido de la UE). 

Los autores del informe acusan a Rusia de agresión contra los países  miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)a pesar de que el Kremlin ha declarado  varias veces la intención de construir un diálogo político con la alianza en condiciones iguales.

La tesis de que Rusia realiza o realizará campañas militares con el objetivo de distraer la atención  de los problemas  económicos internos, es también otra idea absurda, pues la gestión de cualquier operación militar supone gastos financieros adicionales, el debilitamiento del presupuesto estatal y como consecuencia el empeoramiento de la situación  económica que es absolutamente  desventajosa para la dirección de la Federación de Rusia.

Y es que la tendencia antirusa demostrada en los informes del Consejo Europeo de las Relaciones Internacionales forma parte de los objetivos de creación de este centro  analítico, cuyo fin es el reforzamiento de la influencia de Europa, por supuesto através del bloque. 

La organización (el Consejo Europeo)  fue  creada en octubre de 2007 y ha conseguido  notarse por una cantidad  considerable de información falsa sobre “la quiebra rápida de Rusia”, y sobres sus “aspiraciones expansionistas respecto a Europa”. Sin embargo, durante 9 años de actividad sus pronósticos no han sido justificados.

No inspira la confianza el hecho de que el fundador del Consejo Europeo de las Relaciones Internacionales sea el multimillonario George Soros, quien ha hecho que una de las prioridades del centro sea el de encarnar en Europa y en todo el mundo su ideal de “sociedad abierta”. Por ello no es posible hablar sobre la veracidad de las investigaciones de la organización que es financiada por el “ideólogo de las revoluciones de color”.