Gustavo-Adolfo Vargas*
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El exprimer ministro portugués Antonio Guterres, fue juramentado como secretario general de las Naciones Unidas, para suceder a Ban Ki-moon; su cargo lo asumirá formalmente el 1 de enero (2017).

Guterres (67 años), es el noveno secretario general en 71 años de la historia de la ONU, su mandato de cinco años se vence el 31 de diciembre de 2021. Tiene experiencia ejecutiva, primero como jefe de gobierno y luego como jefe de la comisión para refugiados (2005-2015), siendo proyectado al primer plano entre trece candidatos al puesto en encuestas informales dentro del Consejo de Seguridad.

Cuando asuma como secretario general de la ONU, su equipo de dirección estará integrado por candidatos de las cinco potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad del Foro Mundial (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia).

Tradicionalmente el equipo de dirección actual integrado en su mayoría por subsecretarios  generales (SSG), presentará su dimisión dándole libertad de acción a Guterres antes de asumir el cargo. Pero los directores de las agencias de la ONU, son aprobados por las juntas directivas de los organismos respectivos por períodos fijos; por lo que continúan hasta finalizar su mandato.

De acuerdo con otra tradición de larga data, las cinco potencias se aseguran el control de algunos puestos poderosos del Foro Mundial, al frente de los Asuntos Económicos y Sociales, Asuntos Políticos, Gestión y Asuntos Humanitarios y Mantenimiento de la Paz.

Teóricamente el secretario general ocupa sus cargos de forma independiente a partir de los mejores candidatos de todo el mundo. En la práctica los puestos se otorgan de forma muy diferente. Las cinco potencias han ejercido gran influencia en la selección de altos cargos en la secretaría general, desde los primeros días del Foro Mundial.

La carta de la ONU, exige que su personal sea independiente de toda interferencia gubernamental. Ban Ki-moon, expresó haber ocupado sus cargos “de forma transparente y competitiva, según el mérito, teniendo en cuenta el equilibrio geográfico y de género”.   

La ONU, desde su fundación en octubre de 1945 hasta 1991 (4 años), durante esos primeros años, un SSG elegido al frente del Departamento de Asuntos Políticos, siempre fue un ciudadano de la antigua Unión Soviética.

Después de finalizar la Guerra Fría, Reino Unido asumió ese cargo durante 13 años. Actualmente Estados Unidos lo ha controlado durante los últimos 8 años y Reino Unido dirige la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios desde hace 11 años (o sea desde 2005).

Los secretarios generales, tienden a designar a sus confidentes más cercanos a los mejores puestos del gabinete interno. Por lo que al parecer es difícil imaginar que un nuevo secretario general,  quisiera continuar con el mismo equipo de directores.

Se han hecho esfuerzos para asegurar una representación más equitativa de los Estados miembros de la ONU en puestos de responsabilidad, pero tienden a otorgarse a nacionalidades específicas o a ciertos grupos regionales.

Hay prácticas actuales que permiten a países o grupos interesados influir en las actividades de la ONU, para sus propios intereses en lugar de mantener la neutralidad. Kofi Annan y Ban Ki-moon, trataron de reformar la administración para reflejar más las necesidades actuales, pero ambos lograron un éxito limitado.

Guterres aseguró, que los desafíos del mundo están superando las capacidades de las Naciones Unidas, asegurando que la organización debe estar lista para el cambio y consideró que es momento de reconstruir las relaciones entre la gente y los líderes. 

Deberá priorizar la reforma de la secretaría, la que debe reflejar las necesidades del mundo contemporáneo, debiendo ser actualizadas sus actitudes y prácticas para garantizar una prestación más eficiente de servicios. 

El mismo sistema en su conjunto, aumenta la injusticia y falta de sinceridad en cuanto al sistema de nombramientos, reforzando en gran medida el control de las cinco potencias y tiende a la mediocridad en puestos más encumbrados de la ONU.

En la Comunidad Diplomática de la ONU, el poder que ejercen las potencias sobre el nombramiento de los cargos superiores, es un secreto a voces y esto causa malestar. La selección de directores apropiados, será un ingrediente clave en la implementación de los cambios necesarios.

* Diplomático, Jurista y Politólogo. 

Nota del Autor: 
El título correcto del artículo del pasado viernes 09/12/16 es “La Rasputina coreana”, pero fue 
publicado por error como “Megalaboratorio de la desigualdad” (el artículo con este título es del 01/05/16, su contenido se refería a la India).