María Martha Gutiérrez
  •   Managua, Nicaragua  |
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La educación técnica está orientada a desarrollar en los estudiantes la capacidad y los conocimientos necesarios para desempeñarse en una especialidad de apoyo al nivel profesional, o bien trabajar por cuenta propia. En Nicaragua es obvio que la fuerza laboral tiene que mejorar, y la única manera de hacerlo es capacitando a la población con educación técnica, la que beneficia tanto a jóvenes con necesidades de superación como al desarrollo económico del país.

Por lo que miles preferimos buscar becas completas o parciales para estudiar una carrera técnica, esto gracias al deseo de superación y de formar parte de la población activa del país. No obstante, la mayoría de jóvenes piensa que una carrera universitaria es la mejor opción luego del bachillerato; el asesor presidencial para asuntos económicos, Bayardo Arce, durante la lección inaugural de 2015 en la Universidad Americana, explica las razones de esta errada decisión: “Muchas veces los jóvenes no conocen la demanda de las empresas y las oportunidades de empleo que tendrían en determinados sectores si estudiaran una carrera técnica”.

Además de las palabras de la persona con mayor conocimiento en asuntos económicos del país, hay muchas más razones por las cuales elegir la educación técnica. Por ejemplo su corta duración, la rápida inserción al mundo laboral, altos puestos especializados, contribución a la productividad del país, entre otras. “Las universidades tienen que olvidarse de solo estar dando títulos de licenciados, tienen que comenzar a formar técnicos”, expuso Arce durante su ponencia de 2015 “¿Cuál educación para el desarrollo económico de Nicaragua?”

La educación técnica ofrece más oportunidades de estudiar y crecer profesionalmente. “La formación técnica es necesaria para mover las empresas y tiene una enorme ventaja, y es que no limita al joven para estudiar una carrera universitaria más adelante”, explica Berta Quintanilla, directora de Fundación Victoria (FUVI), una de las instituciones que brindan este tipo de educación y que poco a poco se está convirtiendo en una referencia a nivel nacional. 

Nacida en 2001 como un  programa de formación para colaboradores que tuvo enorme éxito interno, en 2007 se instaura como el Centro de Formación Técnica y Profesional, con la acreditación del Inatec, y abre sus puertas a los bachilleres de todo el país, consciente de que Nicaragua urge de capital humano capaz de desempeñarse en distintos sectores industriales y de que muchas empresas se ven obligadas a compensar la necesidad de técnicos especializados y los forman por su cuenta.

Por ello, en 2014 se funda el Instituto Tecnológico Victoria (ITV), un centro de educación superior autorizado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) para ofrecer carreras de nivel Técnico Superior en: mantenimiento industrial, electrónica industrial, tecnología de los alimentos y administración. 

La necesidad de emplear técnicos ha obligado a distintas empresas a invertir en miles de jóvenes para aumentar la productividad del país, porque el mercado laboral requiere 80% de técnicos y 20% de profesionales de dirección, tal como reveló la encuesta Identificación de obstáculos para el desarrollo empresarial, realizada en 2015 por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep). La formación técnica, entonces, no solo es una opción vocacional para muchos jóvenes, sino que además es una alternativa de educación con importantes ventajas que puede contribuir a apoyar el desarrollo integral del país.

*Estudiante de tecnología de los alimentos, FUVI