Orlando López-Selva
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Las tres fuerzas políticas de la izquierda política son liberalismo, social-democracia y marxismo.

El liberalismo fue la primera ideología pensada y practicada: Francia 1789. Pero los filósofos ingleses, al ver lo sangriento de la revolución francesa, optaron por cambios lentos y graduales. Así nació el conservadurismo. 

Para Inglaterra no era necesario destruirlo todo para mejorar las cosas. 

Y luego del conservadurismo llegó el marxismo, que dio pie a la Revolución rusa de 1917; aunque hubo un intento fallido en Francia ─La Comuna de 1871.

Marx le imprimió un sentido filosófico a sus ideas económicas. Tomó para sí el enfoque mecanicista y dialéctico del análisis histórico de Hegel para afirmar que había encontrado la fórmula que llevaría al sistema justo y perfecto: primero la etapa socialista, después el comunismo (¡un determinismo nunca científico!).

El marxismo, con Lenin en Rusia, se activó exitosamente al encontrar lo buscado: el eslabón más débil para implantar el socialismo. Y se desarrolló, 20 años después, en un momento propicio. Llegaron crisis económicas globales; las potencias luchaban encarnizadamente contra la dictadura nacional-socialista de Hitler. Así, prevalecieron permisividad y desinterés por la revolución bolchevique.  

Consecuencia: los abusos leninistas llevaron a idealistas alemanes al revisionismo del marxismo-leninismo. Nació la social-democracia. La  ideología que acepta el mercado cree en la democracia, la libertad, favorece cambios sin violencia: huelgas, paros, lock-outs, impuestos altos. 

¿Quiénes llegaron primero a Nicaragua, socialistas o comunistas? Los socialistas eran los light; los marxistas los duros.

Cuando los sandinistas tomaron el poder (1979) intentaron copiar el régimen cubano. Para unos, la revolución fracasó por ser demagógica, anticlerical, intolerante, dictatorial y querer sustituir el mercado (mecanismo macro de búsqueda de balances, fluctuación de precios e intercambio de bienes y servicios sin restricciones) por el de trueques y rudimentaria producción y ventas. Todo falló. 

Otros argumentan: la revolución fracasó por la guerra de los “contras” apoyados por Washington. 

¿Cuáles son los mayores errores que estos partidos cometen al alcanzar el poder?

1. La economía sigue siendo el talón de Aquiles de los marxistas no-revisionistas. Aunque, desde que los chinos implantaron “el capitalismo amarillo”, este estigma perdió peso. Pero todavía no han aprendido que la economía, por muchos desajustes que cause, siempre es mejor que se guíe sola por las reglas del mercado ─mínima intervención gubernamental. Además, entre menos abiertos sean los izquierdistas, más difícil se les hará manejar Estado-de-bienestar versus alto crecimiento económico.

¿Solo los escandinavos hacen estas combinaciones magistrales?

2. Los marxistas son intolerantes. Apuestan al partido único, olvidándose que la humanidad siempre es diversa. (¡Habrá quienes digan que los teocráticos son los peores!) Y aunque, modernamente, hayan evolucionado poco, los marxistas no  aceptan el multipartidismo. Solo ellos creen tener la razón y deben tener el poder total. (Ver ejemplos de Rusia, Cuba, Corea del Norte). Pero, los comunistas europeos de los años 70-80 del siglo XX, en Italia, Francia y España (Berlinguer, Marchais y Carillo) sí supieron entenderse y negociar con sus adversarios.

3. Los marxistas modernos latinoamericanos no quieren hacer elecciones. Es una apuesta riesgosa. Ello demuestra que todavía no han aprendido:1) mantener el poder a cualquier costo es un engaño: nunca sabrán quienes verdaderamente los siguen; 2) el poder total desgasta, corrompe; 3) entre más tiempo estén en el poder, más dictatoriales y poco negociadores se tornan; y 4) la idea de la democracia, aunque no universal todavía, se extiende globalmente; es la única que permite que todos tengan oportunidades. Y si matan esa idea, se les dificultará mucho tener aliados internacionales que optan por tener más libertades. Ello es base fundamental para el bien supremo de la humanidad: la búsqueda de la felicidad.  

4. La democracia no desaparecerá porque sus practicantes serán siempre prósperos y más estables. Por esa razón cayeron la URSS y los países del Este: las dictaduras izquierdistas no causaron la prosperidad y el desarrollo que los pueblos buscan intuitivamente, porque siempre hay grupos reprimidos que aportan menos por no ser parte de la nomenklatura, la elite perniciosa que todo lo controla para mantener el poder.

5. Los marxistas todo lo vuelven arma. Y la educación se les vuelve un veneno que acentúa prejuicios y frustraciones más que principios en sus seguidores. Esto enajena, baja la productividad. Con el tiempo, sus seguidores se convierten, no en los más brillantes, sino en los más retardatarios del sistema, que pocos imitan. 

¿Es posible que la izquierda radical acepte que no debe crear dictaduras, sino competir libremente por el poder, y alternar sin ventajas para sí?