Adolfo Miranda Sáenz
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿Todo esto es en serio o es un chiste? ¿Se convierte EE. UU. en un circo político? NBC News presentó como prueba a dos altos funcionarios que dicen que Putin ordenó personalmente el hackeo en las elecciones de EE. UU. para poner a Trump en la presidencia. ¿Será cierto? Si es así, Putin —según Forbes el hombre más poderoso del mundo— mandaría en Rusia y mandaría en EE. UU. ¡Qué cosas raras se ven y se dicen! Ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira en la política de EE. UU. Uno ya no sabe que creer. A estas alturas dudo de Trump, de los republicanos, del sistema electoral, de la CIA, del FBI, y no se escapan hasta mis amigos demócratas. ¡Qué enredos los que se tienen! Y van y vienen tuits ofensivos entre presidente electo y expresidentes.  Ufff, ¡qué feo y vulgar! Y para enredar más  las cosas Trump nomina como secretario de Estado a Rex Tillerson, un socio comercial y gran amigo de Putin, con inversiones en Rusia como las que dicen que tiene Trump (?) y condecorado por Putin con la Orden de la Amistad. ¡Imagínese usted! Ya no se sabe que pensar. Esto está muy enredado.

A lo mejor los rusos van a conquistar EE. UU. sin necesidad de guerra fría ni caliente. Van a gobernar EE. UU. “desde arriba”. Muchos creen (todavía a estas alturas) que Rusia es un país "comunista" y que Putin es un líder "comunista" (bueno, muchos gringos creen que todo el que no es de derecha es "comunista"). Entonces, a lo mejor a la derecha le hubiera convenido más un triunfo de Hillary que, al fin y al cabo, es rosadita y no tan rojo como Putin (en el lenguaje derechista). No se sabe si al final resultará que Trump sea un "millonario comunista", un infiltrado de Putin o un aliado de la mafia rusa. ¿O será que la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional y Obama han inventado una historia macabra? Tendrían que llamar a una Agatha Christie, un Stephen King… o quizá al mismísimo “Capitán América” para que desenreden tantos misterios, empezando por el misterio de que la candidata con dos millones y medio más de votos no es la vencedora, sino el que sacó menos votos, porque la que sacó más votos fue en lugares “equivocados” donde el voto vale menos (?) y esos 2,500,000 votos no valieron casi nada, o mejor dicho, ¡nada! (pobre la gente que se molestó en ir a votar). Y está también el misterio del director del FBI que encontró “indicios” contra Hillary Clinton y después dijo que “ya no”. ¡Es misterioso!

Estas elecciones fueron entre candidatos muy acusados y acosados, una de mentirosa, otro por asegurar que puede tocarle su… a cada mujer bonita, ¡y que ellas se dejan porque él es famoso! (¿Será que ellas se dejan? ¿Hasta dónde habría caído la moralidad en EE. UU.? ¿Será cierto o fachentada?). Pero ese “tocador” es al fin y al cabo el Señor Presidente Electo. Y no es un chiste, aunque uno no puede dejar de reírse del show. ¡Estos gringos...! Por Dios que divierten más que un circo. ¿Será que el presidente de EE. UU. podrá verse cómo “el líder del mundo libre”? Así lo han considerado históricamente los gringos a su presidente. Pero no se sabe si  Angela Merkel, François Hollande, Theresa May, etc., lo tomarán en serio. ¡Todo es tan impredecible! Los republicanos han venido en un “estira y encoje” con Trump: “No te quiero… ahora sí te quiero… otra vez no te quiero… te quiero un poquito… no sé si te quiero… ahora te amo.” La política “made in USA” es hoy una comedia. ¿El final? No se sabe.

Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com