Jorge Eduardo Arellano
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Hasta ahora, la Academia Nicaragüense de la Lengua --desde su reactivación editorial en 1995-- ha desarrollado una trascendente tarea difundiendo con rigor literario la obra de Rubén Darío. Tres han sido sus proyecciones en ese sentido. La primera es la sección permanente de su revista Lengua, titulada “Documenta rubendariana”, donde se insertan trabajos de especialistas –tanto nacionales como extranjeros– que suman casi un centenar.

La segunda corresponde a las ediciones de quince libros que abarcan la compilación y anotación crítica de textos darianos (cartas y crónicas desconocidas, prólogos, etc.) y la publicación de tesis e investigaciones que actualizan y enriquecen la bibliografía sobre la máxima gloria de Nicaragua.

En cuanto a la tercera expresión, consiste en el repertorio Dariano, cuya última entrega presento a continuación en mi carácter de fundador y editor literario del mismo. Esta vez nuestro director Francisco Arellano Oviedo (FAO) aporta seis de los ensayos leídos en León, en enero de este año, por académicos hispanoamericanos e invitados al simposio internacional promovido por María Manuela Sacasa desde 2003. Igualmente, FAO coordinó la edición que le fue encargada a nuestra Casa por la Asale (Asociación de Academias de la Lengua Española) para conmemorar el centenario de la muerte del Panida; edición que tuvo un tiraje no superado por ninguna obra dariana publicada anteriormente en el país.

FAO anota en el texto de la contratapa que en este tomo “conjuntan esfuerzos y sabidurías escritores del viejo y del nuevo continente, quienes a la vuelta de un siglo del viaje del Panida confirman que su legado –vigente en su obra– está vivo y, por tanto, es atractivo para lectores y creadores de esta y futuras generaciones”.

En su cubierta, este volumen reproduce un curioso rostro de Rubén Darío perteneciente al mural del monasterio de Santa María de la Rábida pintado por el español Daniel Vázquez Díaz en 1930; y es el cuarto repertorio Dariano que la Academia Nicaragüense de la Lengua edita a partir de 2010. Entonces apareció el primero en saludo al Quinto Congreso Internacional de la Lengua Española que tendría lugar en Valparaíso del 2 al 5 de marzo del año referido.

Como se sabe, tal convocatoria no se llegó a realizar, debido al último gran terremoto de Chile. Sin embargo, el nuevo órgano de nuestra asociación se consagraba a Rubén Darío y al modernismo hispánico a través de 355 páginas que contenían notables estudios sobre su temática, aportados por expertos de varias nacionalidades de América y Europa.
Con la misma calidad se editaron el segundo y el tercer volumen, respectivamente de 279 y 318 páginas. Uno especificado con los años de 2011-2012 y el otro con 2013-2014, estableciendo su periodicidad bienal. Ahora el cuarto, de 329 páginas, se publica el año del centenario de la desaparición física del bardo universal, acaecida el 6 de febrero de 1916 en León, Nicaragua, la ciudad de su formación primigenia. A 85 colaboraciones de los tres volúmenes precedentes, se suman 24, cuyos autores son cinco europeos y diecisiete latinoamericanos.

A saber: uno de Chile (Alfredo Matus Oliver), El Salvador (René Fortín Magaña), República Dominicana (Bruno Rosario Candelier), Ecuador (Susana Cordero Espinoza), Francia (Norman Bertrand-Barbe), dos de España (Alfonso García Morales y Carmen Ruiz Barrionuevo), otros dos de Alemania (Günther Schmigalle y Klaus Meyer-Minnermann), dos más de México (Alberto Paredes y Jaime Labastida), tres de Argentina (Beatriz Colombi, Ignacio Zuleta y Santiago Sylverter), más ocho nicaragüenses (Carlos Tünnermann Bernheim, Francisco Arellano Oviedo, Noel Rivas Bravo, Pablo Kraudy Medina, Roberto Carlos Pérez, María Augusta Montealegre, Letzira Sevilla Bolaños y el suscrito).

En su mayoría inéditos, estos aportes se distribuyen en cuatro secciones: I. Ensayos e investigaciones; II. Documenta rubendariana; III. En las academias perduras, señor; y IV. Reseñas y notas. ¿Cuáles son sus contenidos? Visiones de conjunto (actualidad y trascendencia, conciencia poética, dimensión humana, significación identitaria y vertiente metafísica) del nicaragüense máximo, asedios a varios de sus textos y obras en verso (“A Montalvo”, “Canto épico a las glorias de Chile”, El canto errante) y en prosa: crítica (Los raros), crónica (Peregrinaciones) y cuento (“El caso de la señorita Amelia”). Además, registros bibliográficos y reseñas de eventos internacionales (Nicaragua, Perú, Argentina, Japón, Estados Unidos y España).

En fin, ofrecemos un digno homenaje al líder transatlántico del modernismo, animado una vez más por el entusiasmo, definido por él en Los raros como “una virtud juvenil, capaz de producir cosas brillantes y hermosas”.