Adolfo Miranda Sáenz
  • Managua, Nicaragua |
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En Nicaragua “pacto” es mala palabra, sinónimo de traición y búsqueda de prebendas; pero no tiene razón de ser así. Los pactos políticos son fruto del diálogo: la forma más civilizada de hacer política. Gracias a los pactos se han evitado o puesto fin a guerras y se ha logrado estabilidad y gobernabilidad en muchos países incluyendo Nicaragua. También se ha creado un mito contra las alianzas políticas, cuya finalidad es parecida.

En España, por ejemplo, el Partido Popular llevó como aliados a varios partidos y para formar Gobierno hizo un pacto con el Partido Ciudadanos. Los otros partidos no aprobaron las alianzas ni el pacto, pero los políticos ni los medios de comunicación acusaron a nadie de “vendidos, prebendarios, curuleros, zancudos, cómplices, etc.” como se hace históricamente en Nicaragua. En la política siempre hay diferentes modos de pensar. Es lo normal. Está bien criticar pero sin descalificar ni ofender a quienes piensan diferente. Donde hay cultura civilista hay “adversarios”, pero no “enemigos” a quienes se odia. Hay contiendas para lograr el poder pero no para exterminar para siempre al otro. El odio conduce a posiciones extremistas.

Antes del triunfo de la Revolución Sandinista, dos partidos rivalizaban en Nicaragua: liberales y conservadores. Estando los liberales en el Gobierno liderados por Anastasio Somoza padre, y fuera del país el líder conservador Emiliano Chamorro, en 1948 lideraba al conservatismo Carlos Cuadra Pasos, jurista, conciliador y civilista, quien para solucionar una crisis que podía terminar en guerra civil y lograr una mejor posición para el Partido Conservador, firmó el Pacto Somoza-Cuadra Pasos. El chamorrismo lo repudió diciendo que traicionaba los intereses del conservatismo. A Cuadra Pasos lo expulsaron. En 1950 Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza padre firmaron otro pacto. Chamorro buscaba garantías de elecciones libres y de perderlas, asegurar al Partido Conservador la oportunidad de influir con su presencia en los principales organismos del Estado. Otro grupo conservador lo acusó de colaboracionista y prebendario. Con similares intenciones a las de Emiliano Chamorro, en 1971 el entonces líder conservador Fernando Agüero firmó un pacto con Anastasio Somoza hijo. El grupo conservador liderado por Pedro Joaquín Chamorro lo atacó ferozmente desde su periódico. ¿Por qué condenar que aseguren una parte del poder si no pueden lograrlo todo? Los partidos pretenden el poder político, ¡para eso existen!

Modernamente, al finalizar la guerra de los contras y ganar la presidencia Violeta Chamorro, el Ministro de la Presidencia Antonio Lacayo hizo un pacto con los sandinistas llamado “Protocolo de Transición” para garantizar gobernabilidad y asegurar la paz. Los antisandinistas más radicales lo llamaron “Protocolo de la Traición”. Después fue electo presidente Arnoldo Alemán (Partido Liberal Constitucionalista) y firmó un pacto con Daniel Ortega para poner fin a las peligrosas y dañinas tensiones entre el Gobierno y la oposición sandinista, garantizando estabilidad y gobernabilidad. Pero los radicales de izquierda y derecha lo descalifican y atacan como prebendario en una feroz campaña con afirmaciones inexactas y críticas fuera del contexto histórico en que se firmó. Actualmente descalifican como “vendidos” a Ciudadanos por la Libertad por buscar legitimarse como partido cumpliendo con la ley, y a disidentes del Partido Liberal Constitucionalista que se aliaron al Frente Sandinista en las pasadas elecciones. ¡Aunque todos ellos están en su derecho! Las descalificaciones en nuestra historia han venido siempre motivadas por no respetar “al que no piensa como yo”, por la intolerancia, porque el odio y el deseo irracional de “aniquilar” al “enemigo” a cualquier precio no dan cabida al diálogo, al pacto cívico, a las alianzas y a otras formas de hacer política civilizadamente, pues no favorecen el ansiado “exterminio total” del “enemigo”, que es el deseo que ha prevalecido en algunos políticos y medios de comunicación, generando frecuentes guerras en nuestra historia.

Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com