Luis Velásquez
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La historia de la Educación en Nicaragua registra varios aspectos, unos positivos y otros negativos.

En aquellos tiempos primaba la Educación bancaria, donde el alumno era un mero receptor y repetidor de los conocimientos dictados por el profesor. Así era. Si fallábamos con la lección, los profesores nos castigaban físicamente, y en la casa nuestros padres también lo hacían. Así era.

Los exámenes eran bimestrales (si mal no recuerdo) en escala de 0 a 10. Otra cosa, no había reforzamiento escolar, ni examen de reparación. El que dejaba una clase al final del año, era candidato a repetir el año, sí, a repetir el año escolar. De ahí el castigo de los padres y las burlas de los amigos del barrio. Así era.

Como la Tierra gira sobre su eje, y se traslada alrededor del Sol, el pensamiento pedagógico giró también, de manera que ya no hay castigos por parte del profesor, en la casa, no sabría decir.

La Didáctica ya es distinta, no hay aquellos dictados magistrales, por parte de los profesores, ni las lecciones que recitábamos de memoria, con sus puntos y comas. Así es ahora.

Actualmente en Nicaragua, cada mes de Enero, los alumnos que aplazaron una clase tienen la oportunidad de presentase a un examen de reparación, y así promover al año siguiente. En los murales de cada escuela, los profesores pegan una hoja de papel con una lista de temas a evaluar, tanto para Primaria como para Secundaria. Así es ahora.

He visitado algunas escuelas y en ninguno de esos listados he observado una selección de contenidos, más o menos coherentes. En algunos casos ese listado está tan cargado que más bien parece los contenidos de todo el curso escolar. Algunos listados contemplan contenidos del principio del curso escolar (enero, febrero, ¿objetivo?). Es decir, una lista de contenidos, ¿por ser una lista de contenidos? Como ejemplo uno de esos contenidos dice: factorización. Si vamos a un libro de Algebra nos encontramos con 12 o 13 casos de factorización. Cosa seria, profesores de Matemática.

Recuerdo que en la Universidad nos decían que lo que se evalúa son los objetivos, no los contenidos. También recuerdo que en los años ’80, preparábamos la prueba bimestral según los objetivos de la unidad, después hacíamos la selección de contenidos que dieran cumplimiento a los objetivos.

La prueba era aplicada, revisada, calificada y posteriormente hacíamos un análisis de ítems, para ver dónde estaban las fallas o debilidades y hacer una breve retroalimentación. El análisis de ítems creo que nos dio buenos resultados, en esos años ’80, que a mi modo de ver, fueron los mejores años, en cuestiones educativas, ¿por qué no echarles un vistazo? como decía Lenin: de la escuela vieja hay que tomar lo mejor.

* Profesor de Física.
luis462000@yahoo.com