Esteban Solís R.
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La visita de la presidenta de la República de Taiwán Tsai Ing-wen a Centroamérica con énfasis en su asistencia a la ceremonia de investidura del presidente nicaragüense Daniel Ortega, va más allá de la ampliación de los vínculos comerciales y de las relaciones de cooperación entre su país y la región, tiene un enorme significado político en tanto que China continental como potencia ha desplegado una ofensiva para tratar de cercar a la isla a la que considera una provincia rebelde. Recordemos que en diciembre último Pekín y Taipéi se enzarzaron en un duelo verbal a raíz de la llamada telefónica que hiciera la presidenta taiwanesa a Donald Trump para felicitarlo por su triunfo en las elecciones de noviembre, lo que enfureció a los líderes chinos que incluyó una protesta a Washington y una advertencia con el deterioro de las relaciones si los Estados Unidos no mantenían su política de reconocimiento de una sola China.

El entorno político quizá no era el más óptimo para que Tsai cumpliera con su anunciada visita a la región centroamericana, sin embargo, las autoridades taiwanesas sin duda, creyeron que al contrario, era un buen momento para revalidar la diplomacia de Taiwán como Estado soberano con la visita de la mandataria a Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador. Una escala de la presidenta en los Estados Unidos fue aprovechada para reunirse con un senador y un gobernador, ambos republicanos, provocó que por enésima vez China reclamara a las autoridades norteamericanas por esa actitud de aquiescencia con Taiwán. La dirigencia china replicó señalándole a Washington que los pasos de Tsai  no son ignorados por la potencia asiática. En Nicaragua, Tsai fue recibida por el Comandante Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. En esa ocasión Ortega reafirmó que Tsai es una presidenta comprometida en la lucha por la paz en estos tiempos en los que hay demasiados conflictos en el mundo.

Luego remató para no dejar ninguna duda del firme compromiso de Nicaragua de estrechar las relaciones a todos los niveles con la isla. "Está vigente el reto de seguir fortaleciendo el Sistema de Integración Centroamericano y las relaciones con Taiwán y Nicaragua, mantiene firme su respaldo a Taiwán para que avance en su incorporación a los distintos organismos internacionales. Seguimos comprometidos con esa batalla justa, de principios para que el pueblo de Taiwán se siga incorporando a instituciones internacionales adscritas a Naciones Unidas de carácter humanitario, en temas de salud, medioambiente, educación, cultura" precisó el gobernante. Los presidentes del Istmo también demostraron su respaldo al gobierno y pueblo de Taiwán durante la visita de la gobernante Tsai.

El viaje de la presidenta a la región centroamericana concentra también los profundos intereses que unen a las dos partes por reforzar esa alianza que le dice al mundo que la diplomacia de Taiwán está viva. En efecto, la presencia de la gobernante taiwanesa en la toma de posesión del presidente Ortega no pasó inadvertida y para quienes conocen y siguen muy de cerca la situación en el estrecho de Taiwán coincidieron en que esta gira por la región era de vital importancia para los intereses de la isla tomando en cuenta que buena parte de sus aliados están en Centroamérica y el Caribe. La estrategia de Taiwán de acercarse más a sus aliados diplomáticos tiene su lógica desde la perspectiva de las acciones de China cuya influencia mundial es innegable en términos políticos, económico y militar que pretende anular los esfuerzos de la isla por mantener a sus aliados. Marisela Connelly, experta en historia de Taiwán y asuntos asiáticos considera que la visita de Tsai Ing-wen a Centroamérica y la continuidad de las relaciones de esa región con Taiwán son vitales para la diplomacia taiwanesa. Otro habituado a escribir sobre el estrecho sentenció que Taiwán no puede darse el lujo de perder a Centroamérica.

* Periodista.
estesor59@yahoo.com