Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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El año 2017 estará definida en gran parte la agenda a lo interno del país en lo económico, social, político, inversión y obras de ingeniería; por las elecciones municipales (153 alcaldes, vicealcaldes y concejos municipales se renovarán). Un elemento y ámbito de ejercicio de la democracia que pondrá a prueba y tensará el desempeño real hasta esa fecha de las actuaciones de cada gobierno local; será también una oportunidad para nuevas propuestas de gobierno de los candidatos que pretendan ser electos si se pretende repetir como partido, lo que es legítimo en el ámbito político. Se debe mostrar un programa de continuidad y mejora en esa línea de desarrollo; o de cambio en el caso de los partidos políticos que aspiren asumir un gobierno municipal.

El primer lugar estarán las obras específicas, las que determinarán la imagen de buen gobierno o su deficiencia. Y si es el caso y se han hecho bien, entonces hágase uso de esos elementos en sus propuestas. En cuanto a nuevas propuestas su base debe ser realista, visionaria y ajustada a las necesidades y capacidades económicas, presupuestarias, del municipio; mostrar capacidad de gestión en la obtención de recursos externos cuando los proyectos sean grandes y los recursos internos limitados, que active la economía y comercio local (creatividad y responsabilidad en lo que se hace). Cada municipio tiene sus propias necesidades y prioridades. Uno de los grandes temas que salta como déficit es el de la urbanización y planificación de las ciudades y los centros urbanos de cada municipio. Es un tema que afecta de manera considerable y sensible la vida, la economía; sea este grande, mediano o pequeño. A todos trata, o maltrata, por igual ese problema en sus singularidades territoriales.

Existen dos elementos básicos (dos realidades) que afectan un plan urbano de nuestras comunidades; la primera es el sistema y construcciones planeados y realizados por el hombre mismo, y la segunda es la realizada por la misma naturaleza en sus largos procesos geológicos. Coincidiendo ambas en el territorio. Punto último que afectará irremediablemente cualquier obra que se ejecute. Cabe preguntarse y analizar: ¿Qué se hizo? ¿Qué no se hizo? ¿Qué es lo que no se vio ni planificó en su momento? ¿Qué se puede aún hacer? ¿Qué es lo que quedará pendiente o no podrá concluirse? ¿Qué se podrán llevar como Plan de Gobierno para el próximo quinquenio? Nada de esto se debe hacer al aire; el vínculo y consulta con la comunidad es recomendable, es una información de riqueza imprescindible. El tiempo que aún resta es muy valioso para hacerse ver como gobierno en sus respuesta a los servicios públicos; estamos en un período de “Obras visibles y sensibles” (así es la realidad de la política electora), si se quiere incidir en el votante.

Obras como tuberías para aguas fluviales, aguas negras, etc., son vitales; pero tienen la paradoja que deben hacerse a inicio de gobierno, en tanto la población no las ve, a pesar de su necesidad. Obras como puentes a desnivel, aceras, alumbrado, puestos de basura, parques, construcción de mercados u otros de esa naturaleza deben dejarse al final del periodo de gobierno; son físicamente más visibles. Es asunto de planificar en los 5 años de gobierno. Una ciudad se hace en la historia de varias generaciones; nosotros vivimos en una ciudad que nos heredaron otros gobernantes; y por otro lado, hoy diseñamos y hacemos una ciudad que heredaremos a otras generaciones.

Se ha tenido la oportunidad de escribir una obra, “La Urbanización de Managua”, con más de 200 páginas (140 fuentes bibliográficas entre textos y leyes), en la que se hace un estudio y visión de la historia de nuestras ciudades. Es un libro para especialistas y lectores en general que entra en lo que se llama “derecho urbano”; temática nueva y vieja al mismo tiempo.

Basado fundamentalmente en la realidad compleja de Managua como capital, sus terremotos y deslaves, sesgo de origen colonial, que resulta de alguna manera el reflejo de las otras realidades de las distintas ciudades del país en muchos tópicos. Un libro que pretende que nos veamos y reflejemos en nuestras propias ciudades. Ilustra el carácter multidisciplinario, transversal y polifacético del desarrollo de una ciudad, tratando de persuadir de la necesidad y urgencia de la planificación en los desarrollos de los procesos urbanos en nuestros 153 municipios. Hispamer nos ha posibilitado el ponerlo en estos días en su estantería a la venta, para adquirirlo y consultarlo. En las ciudades cabe lo que en su momento ha dicho Ortega y Gasset: "el hombre es el único ser que tiene pasado y no puede desligarse de la historia, que lleva a cuestas como el caracol su casa”.