Jorge Eduardo Arellano
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Antes de empezar este artículo debo de reconocer que Barack Obama, no era mi candidato aunque sí el de mi madre, quien desde el inicio de campaña me decía: “Vas a ver que se la lleva Obama”, por supuesto, no me gustaba su pronóstico, pero el pueblo norteamericano al volcarse a las urnas hizo que ganara el candidato de mi madre.

La revista Newsweek publicó recientemente el discurso inaugural del Presidente número cuarenta y cuatro de los Estados Unidos de Norteamérica, el cual fue pronunciado ante un mar de gente desde un podium especial colocado en el frente oeste del edificio del Capitolio de Washington D.C. Destaca una foto panorámica del escenario con un subtítulo al pie de la misma: un nuevo día.

Presencié por la televisión tan importante acontecimiento y tal como dice el título de este artículo hago un breve comentario, resaltando lo que considero como más relevante.

Veamos:

“Mis queridos conciudadanos, hoy de pie frente a Ustedes, con humildad frente a una gran tarea, agradecido por el honor que me habéis otorgado, consciente del sacrificio de nuestros ancestros…”.

Seguidamente describe el panorama de la crisis económica, la guerra contra el terrorismo, advirtiendo que habrá duras decisiones y que la nación debe prepararse para una nueva era. Hace un relato breve de los problemas en el ámbito económico, laboral, salud y educación. Enfatiza en que el uso de la energía que los Norteamericanos hacen “… fortalece a sus adversarios y amenaza al planeta,” - en clara alusión a los países árabes y por supuesto a Venezuela - quienes abastecen del oro negro a USA.

El nuevo presidente utiliza expresiones muy esperanzadoras para con sus electores, advirtiendo que la grandeza de su nación se la han ganado y que no fue regalada; que con trabajo intensivo y metas para obtener siempre más de lo programado han llegado hasta donde están; que no hay lugar para la ociosidad sino para el trabajo, ni para los placeres y disfrute de los ricos y famosos. … “Que más bien nuestro país se ha formado a bases de retos, de asumir riesgos, de ser emprendedores y con gente dinámica que a lo largo de caminos trazados abrieron una senda hacia la prosperidad y la libertad”.

Remarca el hecho importante de que el mercado puede servir para bien o para mal; que es generador de riquezas, pero que a través de la crisis que han sufrido ha aprendido que debe poner un ojo vigilante para que no arrastre a la debacle a todos…. “Propugno por no favorecer a los más ricos, porque el éxito de la economía de este gran país no ha dependido solamente del Producto Interno Bruto, pero sí del trabajo de las personas a quienes se le dan oportunidades, y que todos los seres humanos que llegan a Estados Unidos, con deseo de prosperar permiten que la ruta segura para todos sea la consecución del bien común”.

“El mundo ha cambiado y nosotros debemos cambiar también… en este día juntamos nuestras fuerzas porque hemos escogido nuestras esperanzas en lugar de nuestro miedo, la unidad de propósito antes que el conflicto; a los musulmanes: estamos buscando una nueva ruta que se base en el mutuo respeto e intereses. A aquellos líderes alrededor del mundo que buscan sembrar conflictos, culpando de todos sus males sociales a Occidente, les digo que sepan que vuestros pueblos les van a juzgar por lo que han construido y no por lo que han destruido…”

“A los pueblos de naciones pobres les prometemos trabajar juntos para hacer florecer sus parcelas y llevarles el agua potable a todos los rincones; y cooperar en la alimentación y nutrición de sus ciudadanos tanto para sus cuerpos como para sus mentes… Y con los ojos fijos hacia el horizonte con la gracia de Dios derramada sobre nosotros transportaremos hacia adelante ese gran regalo que es la libertad, entregándolo seguro a nuestras futuras generaciones.”

Comentario:
Es realmente una pieza de oratoria con las expresiones más hermosas que puede tener un verdadero líder hacia su pueblo; una invitación a reconocer el problema y buscarle soluciones juntos, una advertencia a los países del mundo de que Estados Unidos no es su enemigo, que por el contrario buscan el respeto mutuo y la protección de sus respectivos intereses. A su pueblo le asegura que ese precioso regalo llamado libertad será mantenido durante su gobierno para dejar como legado al siguiente presidente el transportar dicho tesoro a las siguientes generaciones. Reconoce el relevo generacional, porque él es un relevo, por ser apenas un hombre de cuarenta y seis años de descendencia afroamericana, que en forma sorpresiva, diligente y brillante logró convertirse en historia dentro de la política de su país.

Felicito al pueblo norteamericano por haber escogido para presidente a un demócrata, humanista y abogado defensor de mejores y nobles causas como lo es, ser el guía de la nación más poderosa del mundo que vive virtualmente en medio de un mar bravío, lleno de tempestades y tormentas.

Acastell46@yahoo.com