Jorge Eduardo Arellano
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Con una novela sobre el capitán Gil González Dávila (1480-1526), Humberto Mendoza Ruiz de Suazo (Managua, 1967) se integra a las letras nicaragüenses o, mejor dicho, a su narrativa del siglo XXI. Hijo de española (una muy apreciable y distinguida amiga), es médico egresado de la Universidad de Navarra en Pamplona y ejerce su especialidad en la ciudad castellana de Ávila, cuna de Santa Teresa de Jesús y del conquistador en cuestión.

Amena e instructiva, la obra de Mendoza es más bien una historia novelada no primeriza, sino madura e implicó una investigación seria y sostenida en los archivos españoles, como también la lectura de expertos en historia prehispánica y colonial de Centroamérica. De ello da cuenta su autor en el “Epílogo”, donde agradece a todos los que contribuimos directa e indirectamente a forjar su aporte narrativo. Su título me parece extenso o demasiado explicativo: Más allá del Darién / En busca del Estrecho / De Ávila a Nicaragua / Historia del Encuentro, propio de una monografía historiográfica. Yo me hubiera decidido por uno más concreto: ¡El Almirante de la Mar Dulce! / Biografía de un abulense.

Porque de eso se trata: de uno de los seis Gil González Dávila originarios de Ávila, sin incluir al dignatario eclesiástico del siglo XVII, a quien se le debe un episcopologio de Nicaragua publicado en 1649. De las ficticias conversaciones ––como aclara Mendoza en la nota introductoria–– entre el referido capitán y su protector el obispo Fonseca, de la Nicaragua antigua de Niquiranos y Chorotegas, de las expediciones por tierras centroamericanas, de González Dávila y luego de Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León y Granada, que daría nombre a nuestra moneda desde 1912. Trata también del cruel gobernador Pedrarias Dávila y de la pésima relación que mantuvo con González Dávila, de la huida de este a Santo Domingo en el Caribe y de su vuelta por Honduras, donde participó en el asesinato de su colega Cristóbal de Olid.

El autor especifica que su producción histórica-ficticia, pero muy verosímil, expone la lealtad entre compañeros, la traición y las miserias, la amistad en la adversidad, los amores platónicos y el triste retorno mortal del frustrado Almirante de la Mar Dulce a su patria chica. Allí entró pronto en un olvido histórico, pues casi nadie sabe nada de él.

Especifica, además, la relación entre tres hombres ––Gil, Nicarao y Diriangén–– llamados a defender lo que creían, quedando el español sin haber obtenido gloria ni gobernaciones, aunque claramente estaba destinado a ello.

Así lo presenta nuestra historiografía oficial y oficiosa, aparte de una amplia literatura en la que ocupan indiscutible importancia los versos de Ernesto Cardenal en El Estrecho Dudoso (1967) y su magistral “Carta-prólogo”, elaborada por José Coronel Urtecho (1906-1994). Figura, asimismo, entre sus antecedentes un ejemplo de literatura para jóvenes titulado La expedición a Nicaragua: relato del tiempo de los conquistadores de alemán Joseph Spillmann (1842-1905), la cual se tradujo al inglés y tuvo ocho ediciones durante el siglo pasado: en Friburgo de Brisgovia (Alemania), Barcelona, Buenos Aires y St. Louis, Missouri.

Yo me alegro por la aparición de este nuevo libro, concentrado en recrear el famoso encuentro de Nicarao / González Dávila 0y la vida de este, descubridor para la mentalidad occidental de la región del Pacífico de lo que sería Nicaragua y que, en nombre de la Corona Española, tomó posesión de nuestro Gran Lago el 12 de abril de 1523. Libro cuyo protagonista lo merecía y fue inspirado por la réplica de una estatua chorotega que luce en los Jardines del Recreo de Ávila, lugar de mucho tránsito de a pie por constituir una zona de esparcimiento.

Consistente en un guerrero metálico con su alter ego zoomorfo, su autor es el artista granadino Johnny García Chamorro, a quien el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica ––durante mi presidencia de 1992 a 1993–– se la encargó para conmemorar en la península la efeméride del Quinto Centenario. La estatua ––una evocación de la resistencia bélica de Diriangén–– fue inaugurada en Ávila el 21 de julio de 1995, con la presencia de las autoridades locales, del embajador de Nicaragua en España Donald Castillo Rivas y de Emiliano Moreno, mi gran amigo abulense y gestor de la obra artística.

La novela Más allá del Darién… fue presentada el pasado lunes 23 en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.