Lesli Nicaragua
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Con más agrado que sorpresa leí la nota que escribió Edgard Tijerino, un viejo y experimentado cronista deportivo, sobre “los nuevos periodistas” de esta área del oficio,  verdaderamente necesitada de reinventarse. El semillero de buenas intenciones y textos descubiertos lo conforman Harold Briceño, Haxel Murillo, Alejandro Sánchez y Germán García. Los cuatro jóvenes --jovencísimos-- se demarcan fácilmente por sus estilos y áreas de cobertura.

A Harold le sienta muy bien el beisbol, sus cronicones, semblanzas y opiniones derrochan un festivo tono que arrastra muy bien con una cohesión sin tropiezos que permea a cualquier lector sin fábula. No obstante –sano consejo-, pienso, al igual que Bill Kovach y Tom Rosenstiel en Los elementos del periodismo, que el símil tiene sus límites, incluso para la cartografía. Darío --el inventor de la crónica periodística, por si no lo sabían-- fue más directo y lo dijo así, citando a Wagner: “Lo primero, no imitar a nadie, y sobre todo a mí”.Lesli Nicaragua.

Por lo tanto, la diversidad, más que intelectual, debería ser léxica en Briceño, la estructura se acompaña del contenido, y si este redunda, ya no es novedoso. En eso radica la lealtad periodística, el contrato por el cual el lector se compromete a leer a un periodista específico a cambio de que este le presente no solo un tema afín, sino una forma distinta de mostrarlo.

El joven Haxel Murillo, tal vez el más niño,  le planta doble cara al tema que escribe. Intrépido en algunas líneas que bien valen una misa con obispo: “Clemens no necesitó siete colinas para construir su imperio… tan solo la suya”, me mostró una vez. Es reinventor de sus invenciones. Pero le va bien --muy bien-- el boxeo. Engastada sobre verbos de acciones elásticas, su prosa brilla muy bien con la adjetivación, pero a veces peca con las frases hechas. Le diría lo mismo que el gran Navokob a sus alumnos de Corner, cuando dictaba sus cursos de literatura europea: “¡Acariciad los detalles!”, en eso radica todo. El ojo del periodista debe saber ver lo que el lector desea conocer y presentárselo sin la sequedad del golpe, sino con el detalle oportunista.

Alejandro Sánchez es el que más pericia tiene, se asienta ya en el poso de su experiencia futbolística y en sus varios años escribiendo. La pulcritud y la sobriedad se derrapan en unos textos honestos y con el valor de la información sacada de la realidad y convertida en un artefacto escritural claro, sin ambages. Tal vez, solo tal vez, un poco más de personalismo literario le ayude a sus escritos futbolísticos que hablan "per se".  

Y Germán García tiene el punto y el ovillo. Sabe dónde debe escurrir un adjetivo y dónde sacar lo literario. Aunque debe dejar de abusar de la frase corta. Por lo demás, nunca rebota ante cualquier tema, aunque se acomoda al boxeo y al beisbol. A Briceño y García tuve el placer de impartirle un par de cursos de literatura y escritura creativa, y siempre les vi un plus en sus preguntas y peticiones de consejos. A Sánchez lo he visto superarse líneas tras líneas y Murillo tiene sed de escribir. Ahí radica la intención: reinventar el periodismo deportivo. Ellos ya lo están haciendo.

*Periodista y escritor.
leslinicaragua@yahoo.com