Esteban Solís R.
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La gran prensa de los Estados Unidos que se frotaba las manos contando millones de dólares en ganancias durante la campaña electoral en ese país llegando incluso a niveles históricos de audiencia porque tenían a un candidato "estrella" por el que se desvanecían, de pronto este mismo personaje convertido hoy en presidente de la nación más poderosa del mundo, ya no les parece simpático y lo ven como una seria amenaza porque ha cuestionado y puesto en duda publicaciones sobre hechos de actualidad o de reciente data. "Hechos alternativos" acuñó un  portavoz del presidente Donald Trump para contradecir o desmentir las informaciones publicadas por estos medios. Otro vocero dijo que durante la administración Trump la prensa debe rendir cuentas. Cada quien puede interpretar esta afirmación como mejor guste, pero no es una simple expresión lo que a todas luces se ve como una advertencia para estos grupos privilegiados del sistema del cual son parte.

Por eso los dueños de este tipo de industria que vende la noticia como un producto de consumo por encima de algunos valores como la objetividad y la veracidad, ven con "horror" al nuevo inquilino de la Casa Blanca que durante mucho antes del inicio de la campaña electoral, esa misma prensa no lo tomó en serio como candidato. Hoy pegan grito y dicen que Trump les hace la guerra. Sin embargo, fueron estos tipos de medios quienes empezaron la guerra contra el magnate, solo basta recordar algunas expresiones del ahora presidente que fueron recogidas y machacadas por la prensa mundial calificándolo de misógino, homófobo,  racista, clasista, antiinmigrante, antiislamista, entre otras, gracias a él mismo por sus salidas de tono.  

Pero este personaje hizo que las rentas de muchos de estos importantes medios de comunicación se multiplicaran antes, durante y después de la campaña, establecían récords de audiencia en sus presentaciones especialmente en los debates televisivos. Fue una campaña electoral jugosa por donde se le mire. Algunos datos nos darán una aproximación fiel de lo que representó Trump para estos medios. Un alto cargo de la CBS dijo en marzo, cuando empezaban a calentarse las primarias "puede que esto no sea bueno para América, pero es condenadamente bueno para la CBS". CNN admitió que había ingresado en esa misma etapa de la campaña 100 millones más de lo presupuestado y durante los debates incrementó en un 40% los anuncios televisivos, es decir, treinta segundos de publicidad tenían un costo de 200 mil dólares. Incluso, en noviembre, el mes  de las elecciones, batió récord de audiencia con un aumento del 44% con respecto al mismo mes de 2012. Cuenta el periodista de ABC de la sección internacional Manuel Erice, que Trump había sumado un espacio televisivo valorado en 1,900 millones de dólares sin aportar un solo centavo mientras que Jeb Bush, la supuesta estrella de la campaña, apenas alcanzó 214 millones de dólares. La entonces candidata por el Partido Demócrata,  Hillary Clinton llegó a superar los 740 millones de dólares en protagonismo, lejos de Trump.                         

Esta misma prensa que también se convirtió en "la sombra" de Trump celebrando o criticando sus dislates es la misma que se queja de que el Presidente ahora les hace la guerra cuando fue ella la que empezó incluso menospreciando las cualidades intelectuales del gobernante recogiendo en sus páginas, en sus sitios digitales o a través de sus pantallas, opiniones de personalidades de todos los ámbitos desacreditando al candidato del que se decía que tampoco tenía experiencia política, un verdadero "outsider" pues. Hace aproximadamente diez meses escribí en esta misma Sección de Opinión de El Nuevo Diario que Trump había colapsado al Partido Republicano y buscaban casi "in extremis" un sustituto. Ya para esa fecha el acaudalado empresario se había convertido en enemigo del "establishment", de la estructura de poder del partido. Es incierta la relación Trump-prensa debido a la intuición y el carácter impredecible del mandatario pero a como pintan las cosas todo indica que podrían ser borrascosas, quizá ese tipo de 
prensa se lo buscó y en efecto, a como yo lo entiendo, va a rendir cuentas.

* Periodista.