Sergio Balladares
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

He estado coleccionando monedas y billetes extranjeros desde bien pequeño. Creo que incluso cuando alguien se iba de viaje llegaba al punto de pedir de regalo dinero del país a ser visitado. Era emocionante guardar las monedas y estar adivinando el idioma y lo que significaba cada símbolo. Incluso tengo colones de El Salvador y balboas panameñas, las que usaban antes de dolarizarse.

Ha habido mención internacionalmente sobre un tema bastante complejo y que afecta a todos: ¿necesita una sociedad moderna dinero en efectivo?

En Suecia y Dinamarca la pregunta ya se hace de manera seria. El uso del efectivo se ha visto reducido considerablemente, e incluso hay bancos en donde ya no se mantiene inventario de billetes y monedas --900 de las 1,600 sucursales bancarias de todo Suecia--. Claro que en estos países las personas con cuenta bancaria se aproximan al 100%, por lo que tienen acceso a medios de pago alternativos. La discusión más bien se relaciona qué tan privado es usar una tarjeta versus el efectivo.

Pero el debate ya no solo se tiene en países desarrollados. WeChat es una empresa china que está presente en prácticamente todos los celulares de ese país. Es una mezcla de mucho: red social, servicio de mensajería, directorio de negocios y también banco. Uno puede enviar a sus contactos un pago como si enviaras un SMS, y también pagar en el punto usando un código QR, similar a usar una tarjeta de crédito. Lo usan 770 millones de chinos, y realizan 28 transacciones de pago por mes en promedio, según los últimos datos disponibles.

A inicios de noviembre, el Gobierno de India anunció la eliminación de ciertas denominaciones elevadas de la rupia, ascendiendo a un 80% del inventario total. Esto ha empujado a millones de indios a adoptar productos de dinero electrónico o ajustarse al uso de tarjetas. El banco central cuenta además con un sistema de pagos unificado para facilitar a desarrolladores e instituciones captar más usuarios.

Pero el enfoque central del Gobierno de India en reducir el efectivo físico tiene que ver con eliminar una gran parte de su economía informal, incluyéndola en el sistema. En muchos casos el efectivo da lugar a actividades ilegales, que lo utilizan en grandes cantidades. Adicionalmente, la falsificación estaba volviéndose un costo adicional concreto para el banco central.

Lo que ha pasado en India es que empresas se han visto en un ambiente propicio para la creación de cuentas destinadas a la mayoría de la población. La gente se ha estado viendo obligada a tener cuenta bancaria. No les queda de otra y el comercio sigue.

En Kenia, según un estudio del MIT y publicado por la revista Science en diciembre, el dinero electrónico ha permitido elevar el nivel de consumo en aproximadamente 194 mil hogares. El equivalente al 2% de la población, en otras palabras ha logrado salir de la pobreza gracias a tecnologías de inclusión impulsadas por empresas privadas. Lo más interesante del estudio es que refleja mejor desempeño en hogares liderados por mujeres, históricamente excluidas de la actividad económica. Muchas han pasado de actividades netamente agrícolas, a brindar servicios.

Este cambio en comportamientos puede parecer bastante pequeño a nivel individual, reemplazar el valor en efectivo por una cuenta. Pero a largo plazo y de manera masiva, se convierte en una fuerte de independencia y de mejor manejo de los recursos, que son escasos.

En definitiva, este tipo de progresos benefician a la economía. Van acompañados de incrementos en depósitos, agregan transparencia en las relaciones comerciales y además benefician al Estado reduciendo costos por imprimir las notas físicas y por acuñar las monedas. 

Por otra parte, al usuario le generan un historial verificable de transacciones, que en el uso intensivo del efectivo es imposible de medir con veracidad. En un mediano plazo, permite generación de crédito basado en ese historial. También, el dinero depositado en una cuenta no es susceptible de perderse, mojarse o romperse.

Muchos de los sustitutos para el efectivo ya son tecnologías usadas por usuarios del sistema bancario nicaragüense. Es decir, las tarjetas de crédito y débito, transferencias electrónicas y el dinero electrónico mismo. 

Cada día estoy más convencido, las monedas y billetes van a seguir siendo buenos artículos para coleccionar. 

* Vicegerente de Innovación para Canales Alternos de Banpro.