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Dijo el de Managua: “La imagen de Robert Callahan, Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, en la fotografía que apareció en El Nuevo Diario del 25 de febrero, da qué pensar. Evidentemente es un desaire, para que de una vez por todas aprenda la lección que aun no acaba de aprender la Unión Europea. En este país no valen citas ni compromisos que no tengan de antemano la anuencia real, pues si algún ministro o directorcita de escuela se atreve a pensar que puede dar pasos que por insignificantes le han parecido que no necesitan tal aprobación, de inmediato le hacen sentir cuan equivocado estaba y si no lo destituyen para escarmiento de otros funcionarios, lo obligan públicamente a echar pie atrás. ¡Si ya le pasó hasta al propio Ministro de Educación, cómo no le iba a pasar a la directora de la escuela Enrique Tierno Galván, de Juigalpa! Le llegó la orden al Rey Mosco y éste, trasquilado de antes como dijimos, la reenvió solícito y obediente, que no es lo mismo que ser disciplinado. Y para colmo la escuela se llama Enrique Tierno Galván, el querido Profesor a quien conocí antes de que fuera Alcalde de Madrid y se hiciera célebre por sus Bandos del Alcalde, ¿Los habrán leído alguna vez en el Ministerio de Educación? Si así hubiera sido, no habrían incurrido en semejante grosería y quizás hasta habrían aprendido que lo cortés no quita lo valiente. Digo esto porque parece que el Rey de Reyes criollo, está en guerra contra el imperio, como en los ochenta. Claro que es una guerra de exportación, uno de los pocos productos que para dar más lástima nos quedarán si seguimos así.”

“En Juigalpa –continuó- nuestro monarca demostró que el Reino Socialista de Nicaragua es soberano, y en una batalla sin cuartel dejó solo al Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, venciendo así al Imperio. Y solo ante el peligro, como en aquella inolvidable película protagonizada por Gary Cooper, parecía Robert Callahan después de haber llegado puntual, a la hora señalada. Pero estas cosas no se pueden decir así por así, sino es a sabiendas de que quien señale este desaire impropio de nicaragüenses, será tildado, por lo menos, de traidor a la patria. Una patria que ya no existe desde el momento en que se convirtió en una empresa de los monarcas y sus hijos. El único que puede hacerlo; el único que puede hablar y hasta dice cosas, es el Vicepresidente Jaime Morales Carazo, empeñado en desfacer entuertos como este.”

Dijo el de Masatepe: “Y tiene patente, al parecer, para hacerlo como lo ha venido haciendo, pues tiene sensibilidad de escritor, por lo que resulta que ante la paciente impaciencia, el burro del alcalde se impone. Pero volviendo a nuestras amarguras en el Reino Socialista de Nicaragua, aún cuando las organizaciones de la Sociedad Civil hubieran solicitado permiso para marchar el 28 de febrero con siglos de anticipación, esta dictadura hubiera encontrado cualquier pretexto para negarlo, por ejemplo celebrar el nuevo anillo de la reina. El asunto, para ellos, es aplastar a la sociedad civil como una cucaracha bajo el zapato real. Desde luego que las organizaciones de la Sociedad Civil habían anunciado la marcha desde mucho antes que al danielismo se le ocurriera decir, por terror a las manifestaciones populares que ya ellos habían escogido esa fecha para conmemorar esa revolución de todos y no solo de los danielistas, que fue la sandinista; perdida por la culpa de quienes hoy con su comportamiento se identifican con la dinastía somocista que la encendió.”

“Sólo les faltó decir que la Sociedad Civil tenía permiso para marchar el 29 de febrero. Ojalá que el Dios del Rev. José Miguel Torres nos perdone en este su Año Internacional de la Reconciliación, por ver las cosas como parece que son, y después resultan ser como el caso de los miserablemente asalariados rezadores de las rotondas, hoy en su mayoría desertores del amor sin haberse plegado al odio contra los medios de comunicación. Pero ya José Miguel, quien jamás pudo haber dicho sin ingenuidad intencional lo que escribió en su artículo publicado en END el 5 de febrero, tuvo su Waterloo en el artículo Entre la fe, la necesidad y el gobierno, de Letzira Sevilla Bolaños, también publicado en END, el 23 de febrero del corriente. Porque desde un punto de vista absolutamente ecuménico, la manipulación que los monarcas hacen de diversas expresiones religiosas, protestantes o católicas no importa, es evidente como en los casos de los rezadores, las imágenes de la virgen, de Obando, de pastores como Osorno, Ulloa, Casco en su oportunidad, etc. Un etcétera en que espero no tenga cabida José Miguel, por nuestro bien. ¿Y ahora, dónde vamos a rezar? En San Judas existe un tabernáculo con un nombre muy decidor y que no tiene piedad ni caridad cristiana con sus vecinos. Ahí, en el Tabernáculo de Santidad. Espíritu Santo y Fuego, no cabe duda que el odio es más fuerte que el amor Ya de una vez por todas, puestos en ese infierno, ahí debieran de predicar y rezar todos los mencionados que aseguran que Dios es el culpable de que exista este régimen.”


luisrochaurtecho@yahoo.com

Jueves, 5 de marzo de 2009