Eddy Zepeda
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Desde que existen pretextos no hay errores ni culpables, decir frecuente de la sociedad de todo tipo: pobres y ricos, académicos o analfabetas, adultos o jóvenes, creyentes o no creyentes, urbanos o rurales. Justificación irresponsable. Producto nada más de nuestras limitaciones y alteraciones de actitud, conducta, comportamiento, personalidad, cambio climático, hambre, mortalidad, enfermedades, violencia, accidentabilidad, drogas, alcoholismo, tabaquismo,  trata de blanca o prostitución, abusos infantiles, pedofilia, proxenetismo, injusticia social y falta de equidad, etc. Cuál es el factor considerado común denominador? ¿Qué o quién está presente en todas las situaciones mencionadas? ¿Quién o quiénes son los y las responsables? El ser humano. La disque especie superior entre los seres vivos.   

Sobre una población de más de 7,000 millones de habitantes en los cinco continentes, que el 1% posea más de la mitad de la riqueza que aporta la naturaleza es claro indicativo que las cosas no andan bien. Que el mundo se encuentra patas arriba, como lo mencionara el recordado escritor uruguayo Eduardo Galeano. Que existan más de 1,000 millones de habitantes con hambre (15%) y con riesgo de enfermar o morir por dicha causa, o de no alcanzar un adecuado desarrollo físico y neurocognitivo que aporte al  desarrollo de su país, pasando a ser parte de la lista de indigentes y potenciales antisociales. Qué y tantos qué no justificados para que el mundo siga siendo como hasta hoy es lo que altera el equilibrio de nuestro ecosistema, que traducido a la explicación más simple significa: coexistencia pacífica, vivir, existir dignamente. Alcanzar al fin salud para todos, a como se proclamó hace más de 40 años en un encuentro mundial de salud en una de las repúblicas desintegradas de la ex URSS: Alma Atta. Salud física, mental y social, con necesidades básicas satisfechas.

Haciendo uso de un estilo o escuela de pensamiento desarrollado en salud publica, la medicina basada en evidencia (MBE) es posible inferir que una causa importante de tanto desequilibrio radica en el individuo (hombre-mujer), que es el que piensa y tiene lenguaje. Las demás especies tienen su propia forma de comunicarse y organizarse, haciéndolo muchas veces mejor que la supuesta especie superior, pero todavía la ciencia no ha descubierto cómo lo hacen. Aprovechando siempre la experiencia en salud, otra variable de supremo valor es el método epidemiológico, ese proceso que nos permite llegar a conocer la causa y factores que inciden en la presentación de enfermedades o desórdenes sanitarios que ponen en riesgo a los seres humanos y su entorno ecosistémico. Identificado todo esto es posible definir dónde intervenir para lograr el equilibrio necesario para curar o aliviar.   

Continuando el ejercicio, es posible ensayar un modelo análogo (similar) para identificar las causas de tanto desequilibrio que lleva a falta de equidad social e intervenir en los puntos vulnerables para romper la cadena de transmisibilidad. Sin embargo, la complejidad en este sentido es más severa que en materia de salud, puesto que existen de por medio de intereses creados. Grupos de poder que siempre quieren acumular privilegios, mantener un status de élites, aunque existan mayorías que no se nutren, solo mastican, que vinieron al mundo para ser los servidores de unos cuantos. A eso  nada más tienen derecho a aspirar. Hasta allí se diluyen sus sueños.

Tanto el sistema de salud mundial (OMS) y nacionales  como el sistema socioeconómico mundial (ONU, OMC, etc.) y nacionales, están hechos para vivir de la enfermedad (el primero) y de la pobreza-miseria (el segundo). El sistema de organización social vigente  en la  actualidad (mundial y local) distrae la atención al hacer creer mediante eufemismos que la aplicación de estrategias como gobernabilidad, democracia, partidos políticos, elecciones, sociedad civil, libertad de organización, de prensa, etc., permitirá vivir en una sociedad de justicia social. Tan cierto lo de salud para todos como lo de justicia y equidad para todos. Sin educación, decencia y cultura ciudadana no es posible. 

Salud para todos.

Médico