Jorge Eduardo Arellano
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Continúan los seguidores de Daniel Ortega y Rosario Murillo calificando de oligarcas derechistas a quienes no aprobamos totalmente la conducción, ideológica y práctica, del Frente Sandinista ahora sustentado en el poder divino y el capital.

Pero, el discurso religioso para encumbrar la figura del líder, es producto de la concepción oligarca, del escogido por designio divino, que desde la altura de la riqueza lo presenta superior e incuestionable, con el poder para premiar con bondades a sus aduladores y castigar o desaparecer a los rebeldes.

Daniel y Rosario gobiernan con un grupito de privilegiados, escogidos por ellos en el partido. Recurren a la bendición de Dios. Fueron a la basílica de Guadalupe, en Méjico, a declarar que gracias a ella Daniel ganó las elecciones.

No reconocen que fue por el voto del sandinismo que desea un cambio en el sistema, el cese a la desigualdad, a la injusticia, a superar las relaciones de poder entre explotador y explotado, y respetar los derechos ciudadanos.

La organización del poder ciudadano es excluyente. Quienes son aceptados deben cumplir órdenes y no criticar o proponer, por ejemplo: el cese del nepotismo en las estructuras partidarias y gubernamentales; el tráfico de influencia para aumentar capital; o la religiosidad en el partido.

Directivos consumen capitalismo

Es notorio el nivel de consumo capitalista de los “cuadros” del FSLN, no sólo material sino también ideológico. Presentan su figura como potentados, al mejor estilo de los tradicionales adinerados del país, comprando lealtades y ostentando riqueza y mando.

Han desvirtuado los principios del FSLN, nacidos de convicciones científicas para analizar los fenómenos sociales y cambiar el sistema en beneficio de los pobres, no como dádiva sino como derecho al trabajo y la dignidad: a cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad.

Han censurado el derecho de la militancia, no danielista, a emitir juicios. Atacan con calificativos, ofensas y mentiras, a quienes reclaman el derecho a opinar, criticar y proponer estilos superiores de trabajo, basados en la calidad, el respeto y argumento.

La estrategia de comunicación presentada por Rosario Murillo asegura: “Vamos a trabajar con un nuevo estilo, un nuevo lenguaje, una nueva imagen.”

Sin embargo, practican un estilo vertical: mando y obediencia; emiten un lenguaje ofensivo, injurioso y amenazante; y la imagen se centra en el poder omnímodo de Daniel y la presencia todopoderosa de Rosario, acompañados de su familia en un sitial oficial de ejercicio en el poder.

Promueven agresiones

En otra parte asegura: “Seguiremos haciendo revolución en paz”, no obstante son los principales animadores al enfrentamiento contra quienes no aprueban sus pensamientos y actos. Dionisio Marenco lo denunció cuando fue amenazado el militante del FSLN, Nery Orochena, al ser propuesto para el cargo de vicealcalde de Managua.

La demagogia sigue develándose al asegurar, en el mismo documento, que están con el pueblo por: “La recuperación de su dignidad y estima, de su condición, de ciudadan@, con derechos y deberes que ahora, al fin podrá ejercer plena y soberanamente”.

Pero, no respetan la dignidad de las personas. Militantes del FSLN, de larga trayectoria, y comprometidos con los cambios, de palabra y actos, son vilipendiados. No les reconocen su derecho a pensar, disentir y proponer. En el partido predominan aquellos que avalan, aplauden y siguen los dictados del matrimonio presidencial.

Si hubiese respeto, en el partido no serían excluidos quienes conceptual y prácticamente no aceptan religión oficial, se oponen a que sean familiares sin méritos ocupando cargos, rechazan los pactos que benefician a cúpulas, la compra de clientes y servidumbre, la promoción de corrupción para tener adeptos.

No es cierto lo que afirma el documento: “Estamos, por lo tanto, frente a una consciencia que crece y construye una nueva cultura política, en fondo y forma.” No habrá consciencia mientras no haya educación política, libertad de análisis y propuesta.

Servidores denigrantes

No es cierto que en el FSLN: “Estemos en ese camino donde el ser Humano es el centro de las políticas y propuestas, donde, además, es dueñ@ de su vida y de sus decisiones”; y no lo es porque no permiten deliberar y obligan a obedecer, de lo contrario te mandan al destierro, bajo amenaza.

Otra evidencia es que servidores, a través de los medios de comunicación del partido, califican de portadores de la oligarquía y la derecha a probados revolucionarios, sin demostrar tal vínculo o concepción.

Nunca vi a uno de estos voceros calumniadores en la primera línea en defensa de la revolución, cuando ser sandinista significaba arriesgar la vida, transitando en terreno minado, asediado por las emboscadas, lejos de las comodidades de la servidumbre cortesana en el poder.

Tampoco los vi en calles y montañas, ni leí escritos de ellos aun siendo periodistas o locutores, defendiendo al pueblo despojado de sus logros por los gobiernos neoliberales, con los cuales ahora comparten poder y hacienda sus directivos, sus elegidos de Dios para ejercer el poder infalible. Y si algunos lo hicieron recibieron dinero.

Conozco a sandinistas que jamás van a someterse al dios gubernamental, ni van a aceptar que los designios divinos de unos pocos conduzcan al partido por la senda de la obediencia y la confesionalidad.

Estos voceros oficiales difaman, no replican porque no razonan, ni estudian conceptos y filosofía que originaron la ideología revolucionaria del Frente Sandinista. Ni nosotros, enfrentados a las balas, denigramos a los contras, sino expusimos ideas y programas dirigiendo medios de comunicación.

El sandinismo debiese revisar y reclamar debates serios para superar las limitantes, atraer a la mayoría de la sociedad, y oponernos a que oportunistas o voceros continúen dañando los principios.

Sigo pensando en lo que Albert Einstein dijo: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”, para no reproducir criterios y actos de quienes llamándose revolucionarios, de izquierda, piensan, anhelan y viven como capitalistas infalibles benditos.

*Director

Centro de Comunicación y Estudios Sociales (Cesos)
Managua y Matagalpa, Nicaragua.

http://sergiosimpson.ysublog.com