Juan Manuel Sánchez Ramírez
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Tan solo dos notificaciones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) faltan para que entre en vigor el Acuerdo de Facilitación del Comercio (AFC) y con ello la potencial reducción de costos comerciales que impulse el intercambio entre los países.

En Centroamérica, el AFC solo falta ser ratificado por Costa Rica. A este esfuerzo global se suma la Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio y Competitividad, con enfoque de gestión coordinada en fronteras, en vigor para los países centroamericanos desde octubre de 2015.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la puesta en aplicación del AFC podría reducir estos costos entre un 9.6% y un 23.1%, siendo mayor la reducción en los productos manufacturados que en los agropecuarios. Se prevé que las exportaciones de los países en desarrollo, como el caso de Nicaragua, pueden aumentarse entre un 14% y un 22% y, al mismo tiempo, se diversifiquen más.

Dada la dificultad de cuantificar directamente los costos comerciales, los expertos han optado por métodos indirectos, siendo el más aceptado la comparación con los niveles de flujo comercial entre los países. En el Informe sobre el Comercio Mundial 2015, la OMC calcula los costos en su equivalente arancelario (EA) ad valorem, es decir, como un porcentaje del precio. Centroamérica se ubica en un EA de 214%. Estados Unidos, México, Japón, China, Unión Europea, Chile, Taiwán y Australia, su EA es de 134%.

Aunque la reducción del EA fuera de solo 21 puntos (considerando 9.6%), las empresas podrán alcanzar mayores niveles de rentabilidad que pueden traducirse en más inversiones internas; y la inversión extranjera directa probablemente se dirigirá hacia aquellos países que apliquen plenamente el AFC.

A la fecha, datos de la OMC señalan que las 5 medidas más notificadas por los países en desarrollo de América Latina para implementación inmediata con la entrada en vigor del Acuerdo son: (1) Procedimientos de recurso o de revisión;

(2) Traslado de mercancías; (3) Utilización de las normas internacionales; (4) Inspección previa a la expedición; y (5) Recurso a agentes de Aduanas.

Dentro de las 5 medidas menos notificadas para su implementación inmediata están: (1) Procedimientos de prueba; (2) Ventanilla Única; (3) Notificaciones de controles o inspecciones reforzadas; (4) Operadores Autorizados; y (5) Cooperación entre los organismos que intervienen en la frontera.

En el caso de Nicaragua, del total de medidas AFC, un 73.8% las notificó para implementación inmediata, y un 26.3% están pendientes. Dentro de las medidas notificadas están: información disponible por internet, resoluciones anticipadas, tramitación previa a la llegada, separación del levante, gestión de riesgo, auditoría posterior al despacho de aduana, envíos urgentes, mercancías perecederas, entre otras.

Aún no ha notificado cómo procederá respecto de: ventanilla única, operadores económicos autorizados y la cooperación entre los organismos que intervienen en frontera. Estas tres son las que suponen entre 30% - 37% de reducción en los plazos para importar o exportar.

La estrategia país debe integrar como factor clave para nuestra expansión comercial, la ventaja de la reducción de los EA en mercados como México, Taiwán, Corea del Sur y Chile, que han notificado el 97% o 100% de las medidas AFC para ser implementadas en forma inmediata. Nicaragua está ante un nuevo proceso de “desgravación arancelaria” que debe de ser aprovechado para impulsar la transformación productiva y el cambio de nuestra matriz exportadora.

Nicaragua debe tomar la ventana de oportunidad que nos abre el AFC, con una decidida alianza pública privada y con la cooperación internacional, que modernice el “software” de nuestra economía para estimular su crecimiento, mediante la reducción de cuellos de botella y la identificación de soluciones a los desafíos transfronterizos.

*Abogado y experto en Comercio Exterior.