Gustavo-Adolfo Vargas*
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Un imperio empresarial construido en 1944 por tres generaciones de la familia Odebrecht se está derrumbando. Marcelo Odebrecht, quien presidió el grupo desde 2008 a diciembre de 2015, está detenido desde junio de 2015, siendo condenado en primera instancia a 19 años de prisión.

Este aceptó colaborar con las investigaciones judiciales, como decisión empresarial. Un total de 77 dirigentes del conglomerado, en su mayoría ya alejados de sus funciones, prestó más de 900 testimonios a fiscales de Lava Jato, provocando un sismo entre políticos brasileños y de toda América Latina. 

El compromiso adquirido es revelar todas las ilegalidades cometidas por la empresa y sus agentes, en los países donde ya se identificaron prácticas de soborno para obtención de contratos de obras públicas. 

El departamento de Justicia estadounidense divulgó que, Odebrecht destinó presuntamente 1,038 millones de dólares para sobornar a políticos y funcionarios gubernamentales en 10 países latinoamericanos y 2 africanos.

Los bancos de Estados Unidos y Suiza fueron utilizados para ocultar o legitimar capitales ilegales; ellos afirmaron acuerdos de cooperación con el Poder Judicial de Brasil, lanzando la actual ofensiva contra la corrupción en el país latinoamericano.

Las consecuencias en Brasil son abrumadoras, esperan que Odebrecht y sus revelaciones provoquen un tsunami en la política.  Se habla que recibieron soborno alrededor de dos centenares de parlamentarios y gobernantes, incluso miembros de las cúpulas actuales de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

El grupo empresarial había creado un departamento especializado en la compra y pago de favores, que según la justicia estadounidense resultaba un buen negocio. Cada dólar invertido en sobornos producía 12 dólares en contratos; estimación basada en más de 100 proyectos ejecutados o en marcha, en 12 países: Argentina, Brasil (aquí quedó el 57.7% de esa suma), Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, mas los africanos Angola y Mozambique.  

Se desconoce la revelación de dirigentes y exdirigentes de Odebrecht, como exdirectores del área externa del conglomerado y expresidentes especializados en infraestructura, ingeniería industrial y logística.

Esperan que otros presuntos sobornos se añadan en los próximos meses a las ya reveladas en Estados Unidos, donde figuran: Angola (50 millones), Panamá (59 millones), República Dominica (92 millones), Venezuela (98 millones) y Brasil (599 millones).

Los escándalos locales o sectoriales se acrecientan, iluminando los tentáculos de Odebrencht. La Empresa Braskem, brazo petroquímico del grupo, es acusada de distribuir 250 millones de dólares en sobornos para apoyar su papel de líder americano en producción de resinas termoplásticas, tiene plantas en Alemania, Brasil y Estados Unidos.

El imperio creado como una simple constructora, se fue diversificando el último medio siglo para expandirse a otras actividades como la agroindustria de la caña de azúcar, desarrollo de tecnologías militares o empresas de servicios petroleros, logística y la industria naval.

A comienzos de los años 70 construyó la sede de Petrobras, sellando una relación que desembocó en el desastre actual que destruyó la reputación de la empresa orgullosa de su “Tecnología Empresarial”, un conjunto de principios éticos y operativos a que se atribuye su rápida expansión, pero que no previó la corrupción.

En el 2015, se llevó a cabo un último balance, mostrando una facturación de 39,111 millones de dólares y un plantel de 128,426 empleados. El escándalo obligó a reducir la plantilla (actualmente tiene entre 75,000 a 80,000 empleados) y a redefinir su dirección. Los miembros de la familia fundadora, deberá apartarse del mando, ahora está en manos de Newton de Souza, un veterano de la firma.

Ese ciclo expansivo empresarial acabó muy endeudada, con su facturación desplomándose, sin acceso al crédito, incluso en bancos de fomento brasileños, y con el estigma de corruptor. El conglomerado trata de colaborar con la justicia de los países involucrados, buscando acuerdos que le permitan seguir operando y recuperarse más adelante. ¿Sobrevivirá el imperio de los Odebrencht, fundado en 1944?

Diplomático, Jurista y Politólogo.