Adolfo Miranda Sáenz
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Trump y los republicanos van a quitar el Obamacare, el programa que ha permitido a 20 millones de estadounidenses acceder a la atención médica humanizando un poco el sistema de salud de EE. UU. concebido como un negocio de empresarios privados, accesible solo para quienes pueden pagarlo, con coberturas limitadas, con copagos, y donde antes del Obamacare quedaban fuera de él 20 millones que no tenían cómo pagar un “plan de salud” a las aseguradoras privadas, quedando sin acceso a la atención médica, tan solo en manos de la caridad pública o privada.

Es diferente en todos los países desarrollados de Europa, como Alemania, Reino Unido, Francia, España, Noruega, etc., o en otros países desarrollados como Australia, Japón o Canadá, donde el concepto de la atención médica es el de un derecho humano que debe proveerlo el Estado, y no un negocio privado. Comparemos por ejemplo a EE. UU. con Canadá, donde el sistema de salud es público y sirve a todos los ciudadanos y a los residentes permanentes de manera absolutamente gratis, excepto si el tratamiento no es considerado médicamente necesario (tal como una cirugía cosmética electiva). Canadá considera que los servicios de salud deben ser suministrados a todos por igual. Es ilegal prestar servicios médicos fuera del sistema de salud público; por lo tanto, no hay establecimientos médicos privados. Hay un número limitado de establecimientos privados solamente para servicios médicos que no son necesarios, como la cirugía cosmética, o para turistas u otros casos especiales. Ha estado en discusión una ley para permitir centros privados que trabajen mediante seguros privados para un porcentaje pequeño de la población canadiense que desearía mayor lujo en su atención como, por ejemplo, elegantes suites privadas en los hospitales.

El ciudadano canadiense o el residente permanente pueden elegir el médico, la clínica o el hospital de su preferencia para atender su salud. Estos después pasan sus facturas al sistema mediante tarifas preestablecidas por la ley. No hay clínicas ni hospitales lucrativos sirviendo al sistema. Son centros de los municipios, ONG, iglesias, o bien pueden ser asociaciones de médicos que establecen el servicio sin más lucro que los honorarios autorizados por la ley. Como en Europa, Australia o Japón, la salud en Canadá es un derecho universal gratuito y garantizado por el Estado. ¿Por qué EE. UU. es el único país desarrollado del mundo donde se sigue considerando a la salud como un negocio y no como un derecho humano? El derecho a la salud es un derecho humano como el derecho a la vida y a la libertad. Los EE. UU. tienen un Producto Interno Bruto de 16 mil millones de dólares; en Canadá es de 2 mil millones (8 veces menos). El PIB por habitante en EE. UU. es de 60 mil dólares al año por habitante, el de Canadá es de 40 mil (20 mil dólares menos). ¿Por qué los EE. UU. con un PIB mayor (global y por habitante), siendo un país más rico, no puede brindar un buen sistema de salud a su pueblo como lo hacen Canadá, los países de Europa, Australia, Japón y demás países desarrollados del mundo? Incluso los sistemas de salud en países del Tercer Mundo, como México, Colombia, Brasil, Argentina, Chile o Uruguay, son mejores que el de EE. UU., que ahora será aún peor quitando el Obamacare, pues eliminarán el único avance social que tenían.

Cualquiera de los países mencionados en este comentario tiene un mayor presupuesto para salud pública que EE. UU. Pero todos ellos juntos no suman los 583 mil millones de dólares en presupuesto militar que tienen los EE. UU. ¿Estará ahí, en parte, la respuesta al mal sistema de salud en ese país?

* Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com