Pedro David González Pérez
  • Managua, Nicaragua |
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“Cada día que pasa, una nueva esperanza”, reza el eslogan de la Radio Mundial, si bien es cierto “la esperanza es lo último que se pierde”, pero cada día que pasa, y cada día al salir de mi casa rumbo a mi trabajo, no sé si regresaré con vida. Por eso me persigno y me encomiendo a Dios –Bueno primero por tradición religiosa- y, a la voluntad terrenal de los conductores de buses, de la aceleración en grandes escalas. Las noticias sobre los accidentes han caído como leña a la fogata a la ciudadanía y por supuesto tiene que haber un cese ¿Cómo? Para eso están las autoridades policiales y por supuesto el ente regulador del transporte colectivo local, alguien me decía: "Hay que practicar la Ley del Talión, 'ojo por ojo, diente por diente' para que se acabe este problema, pero sí lo cierto, es que es preocupante las estadísticas de 884 accidentes de tránsito que han registrado 20 muertos en una sola semana.

Cuántas veces escuchamos decir que en Managua alguien muere arrollado por un bus de la ruta tal o por un taxi, cuántas veces también se transmiten como noticia en los canales de televisión y los periódicos ocupan su portada o primera plana sobre los sucesos trágicos?, por ejemplo, en el programa de mi estimado amigo Luis Galeano, Café con Voz, el joven Marvin Ocón narró que hace 10 años iba abordar un bus y producto del irrespeto del conductor a una señal, chocó con un taxi, lo que provocó que quedara parapléjico, hoy Ocón cuenta con 26 años y anda en silla de ruedas, y según él no supo más del irresponsable del volante. Coincido plenamente con el colega Galeano al apuntar que el problema de los accidentes de tránsito no se resuelven con cambiar a jefes policiales. Señores creo que esto es un problema social, yo como usuario del transporte colectivo observo cómo los conductores, cuando salen de la terminal es a paso lento. ¡Dios mío! Apártense, aceleran descomunalmente.

La falta de sensibilidad se da cuando aborda por ejemplo una dama, un anciano, una mujer embarazada o un minusválido. A estos les dicen con prepotencia que “suban rápido” o ”viejo, apúrese hombre ” que voy “colgado”.

Señores esto no puede seguir así; se han ido de este mundo sin saber si hubo justicia para los salvajes buseros muchas personas como la joven de 28 años Ana Fabiola Vargas Tapia, quien quedó atrapada en el bus convertida a chatarra cuando el conductor de la ruta 164 colisionó contra un sedán y luego impactó contra un contenedor de concreto, en el bulevar de El Dorado, la joven fallecida deja en la orfandad a una niña de apenas 4 años. ¿Y Ahora quién velará por esa criatura? Son numerosos los accidentes de tránsito y la desfachatez y cinismo de Danny Moisés Vicente Ramírez, conductor de la unidad, dijo que no se tiró la luz roja y lo que ocurrió fue un simple accidente. Hay rumores oscuros alrededor de quiénes son los culpables de que ocurra esta ola de accidentes, pues algunos buseros le achacan a los dueños de las unidades de ser los responsables de exigirles llegar a tiempo a la terminal, es decir que a ellos "les deducen" de sus salarios diez córdobas por cada diez minutos de retraso y les pagan sesenta córdobas por cada vuelta y supuestamente no reciben beneficios sociales que por ley les confiere, por ello no hemos escuchado las versiones de los dueños de buses y dirigentes de cooperativas de buses de la capital por ningún medio de comunicación, salvo unos stiker que pegaron que dice yo no conduzco a alta velocidad ¡Ah vaya qué mensaje subliminal!

Desde el año pasado supuestamente, el Instituto Regulador de Transporte de Managua instala los sistemas de posicionamiento globales (GPS), para monitorear la velocidad de los buses y un botón de pánico para activar en caso de emergencia. La pregunta que nos hacemos es ¿Dónde están los famosos GPS?, mientras la población, usuarios claman una mejor atención, mejor control vehicular, mejor servicio de los buseros y dueños de las unidades, paren esto.