Jorge Eduardo Arellano
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En relación con las diferencias territoriales con Costa Rica, el Estado de Nicaragua ha tenido como doctrina desde 1916 lo siguiente: primero, que el Laudo Cleveland zanjó todas las cuestiones relativas a los límites fronterizos terrestres con Costa Rica; segundo, que todo lo resuelto por el Laudo no puede ser objeto de arbitraje; tercero, que sobre el Río San Juan Nicaragua tiene soberanía exclusiva, y cuarto, que Nicaragua no reconoce como válida la sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana de 1916.

El alegato de Nicaragua ante esa corte en 1916 fue que “por lo que respecta a todas las cuestiones que existieron en otra época con Nicaragua referentes a la frontera con Costa Rica, fueron resueltas de una vez y para siempre por el Laudo Cleveland. Nicaragua considera ofensivo a su decoro de nación independiente y libre, discutir actos propios de su soberanía que en ningún caso pueden ser materia de arbitramiento. Por su propia naturaleza el Laudo Cleveland no está sujeto a revisión ni interpretación de ningún tribunal de arbitramiento, pues si las decisiones arbitrales pudieran ser sujeto de revisión a voluntad de cualquiera de las partes, nunca llegaría una sentencia de esa especie a alcanzar el carácter definitivo, y los conflictos entre las naciones no tendrían fin. Y dado que la República de Nicaragua tiene exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre el Río San Juan en toda la extensión de su curso, ejerce sobre él los derechos de propiedad y forma parte del territorio nacional sujeto a su soberanía”.

La sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana de 1916, que le dio a Costa Rica “goce pleno de dominio útil en gran parte del Río San Juan” y le otorgó “para objetos de comercio” los derechos permanentes de libre navegación, convierte un derecho de navegación comercial en un derecho real de uso perpetuo e inalterable que coloca a Costa Rica en goce pleno de dominio del Río San Juan, lo que afecta las facultades soberanas de Nicaragua. Por ello el Estado de Nicaragua ha mantenido que en esa sentencia hay una “extralimitación de funciones”, debido a lo cual no se puede reconocer su validez. Además, el objeto principal del Tratado Jerez Caña ha perdido su vigencia, por cuanto Costa Rica tiene unos 150 años de no usar la “servidumbre de paso” para su “objeto de comercio” en la vía del San Juan, por tener hoy mejores vías que Nicaragua para comerciar sus productos con el exterior.

En el año 2002 Nicaragua ajustó aún más claramente su posición al sostener ante la cancillería costarricense que “Nicaragua concedió a Costa Rica, en virtud del tratado Jerez-Cañas un derecho de libre navegación con objeto de comercio, no un derecho irrestricto, por lo cual cualquier navegación que Costa Rica efectúe en las aguas del Río San Juan que no corresponda al objeto de comercio en la parte del río establecida en los instrumentos internacionales vigentes, requiere autorización expresa de las autoridades competentes de la República de Nicaragua. Al tener Nicaragua “el dominio y sumo imperio” sobre este río, el mismo adquiere la categoría de río nacional, por lo cual Nicaragua puede ejercer el control que las leyes de la República establecen para cualquier parte del territorio nacional. El Río San Juan no es, por ello, un río fronterizo.

¿Qué actitud tomaría Costa Rica dado que en los instrumentos jurídicos internacionales aceptó que el Río San Juan no es un río fronterizo si hoy Nicaragua le reclamara la devolución del partido de Nicoya y Guanacaste? Si Costa Rica aceptó el status jurídico del Río San Juan como un río totalmente de Nicaragua, fue porque Nicaragua debió aceptar la entrega en un “quid pro quo” del Partido de Nicoya, algo más de 13 mil kilómetros cuadrados.

¿Y qué respondería Costa Rica si Nicaragua le reclamara hoy que al no tener fuerzas militares desde hace más de 50 años, no puede darle cumplimiento al artículo IV del Tratado Jerez Cañas que obliga a la defensa militar de San Juan del Norte y de la de Salinas, así como a la defensa militar en la parte del Río San Juan, donde puede navegar con “objeto de comercio”?.

En síontesis, la República de Nicaragua tiene exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre el Río San Juan y en toda la extensión de su curso, puesto que se trata de un río nacional sujeto a su sobernía. Además hay que tener claro que el río tiene más de 150 años de no salir al mar y el tratado Jerez-Cañas establece que Costa Rica puede navegar por el río San Juan sólo entrando por el puerto de San Juan del Norte, hoy inexistente, lo que confirma nuevamente que no tiene ningún derecho de navegación sobre un río de soberanía nicaragüense.