Jorge Isaac Bautista Lara
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El cuento de “La Bella y la Bestia” fue escrito, su primera versión, por el italiano Giovanni Francesco Straparola (1480-1557); de cuya vida se conoce muy poco. Y fue publicado en una antología de “Las noches agradables” (Le piacevoli notti) en 1550. En 1697 Charles Perrault lo integró en una versión de “Cuentos de mamá ganso”. Pero ha sido la versión del año de 1740 la que se ha utilizado y llegado hasta nuestros días.

En ese trayecto se le dio una transformación completa de la versión original, y su popularidad se debe a la francesa Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont (exiliada en Inglaterra), quien utilizo una antología de Barbot, en la que eliminó por completo muchas partes y dejando solo los centros del original, borrando lo mítico y mutilando muchas elementos. En esta versión un mercader tiene 3 hijas donde una se llamaba Bella, la menor, por su aspecto delicado. Quien es la encarnación de la bondad. Se cuenta que cierto día su padre hace un viaje de negocios y les pregunta a las hijas qué desean que les traiga de regalo; las dos hermanas mayores piden ricos vestidos, pero Bella por su parte pide una rosa.

Las cosas no resultaron bien, terminaron en un desastre, y el mercader se ve obligado a refugiarse en un castillo en el que encuentra un jardín del que arranca una rosa para Bella. Al arrancar se encuentra que existe un guardián; una criatura abominable, un ser bestial, que tiene la paradoja de hablar como un hombre educado. El anciano suplica a la Bestia que lo libere y se le deje volver con sus hijas. La Bestia cede a la solicitud, pero le obliga, bajo juramento, a regresar. Al encontrarse con sus hijas cuenta lo sucedido: Bella se ofrece a regresar en su lugar, por ser ella la causa de que su padre haya cortado la rosa, que es lo que ha originado la ira de la Bestia, y luego sigue la historia con el encuentro de Bella y la Bestia... No encontrándose en ninguna parte descrita esa Bestia, sino que ha sido la empresa Disney la que hizo el modelo que han insertado en los dibujos animados y películas.

Pero es ta película no es la única; de 2012 a 2014 se filmó otra película de Walt Disney Pictures: “Maléfica”. Al hacer el casting para encontrar la niña que saldría en esta película ocurrió que ninguno de los menores que hizo la prueba con Maléfica, pudo realizarla sin entrar en pánico y llorar cuando veían la imagen que personificada en Angelina Jolie. Hablamos de una película que se presentaría en cine y supuestamente dirigida a niños y jóvenes.

Solo una niña logró hacer ese casting; la propia hija de Angelina Jolie. Al preguntársele como fue posible que pasara esto, respondió: “Vivienne era el único niño que no tenía miedo de mí; del atuendo, los cuernos… ¡Supongo que ella sabía que detrás estaba mamá y no un personaje que tenía que dar miedo!”. Vivienne es la hija pequeña de Angelina. El hecho que llama la atención es que los cuernos utilizados en ambas película han sido el ícono y símbolo de la maldad históricamente que se ha utilizado en el cristianismo; y se le ha asociado su figura con la figura de “Satán” o imagen de la maldad. Los mismos se han entendido como los cuernos del miedo, y provienen de la imagen de “Baphomet” (cuernos y alas), y es uno de los símbolos indiscutibles del satanismo, son sus modelos. Resulta que ahora tales cuernos son los mismos modelos que está ocupando Disney en las películas de mayor taquilla para niños y jóvenes.

Los cuernos que están en “La Bella y la Bestia” están en “Maléfica”, última que extiende unas inmensas alas y traje negro, reforzando otro modelo y mensaje ya no tan subliminal. Con lo que se está logrando familiarizar los “Cuernos de Chivo” con una lista larga de simbolismos para los jóvenes y la niñez de esta generación, tomándolos como incautos; roturando el límite entre el símbolo de  lo bueno y lo malo; licuando conceptos y… ¿entonces que está quedando? ¿Qué será para ellos bueno o malo? ¿Cuál será el límite de lo uno y lo otro? En el cuento, lo  que nos llegó de "La Bella y la Bestia" no está la descripción de los enormes cuernos, que presentan en muchas escenas de Ma léfica, que centra la cámara en los “Cuernos de Chivo” que avanzan; destruyendo los símbolos. Haciendo con esto una trampa, manipulación, de imágenes y colores; mostrando una falsa balanza de valores: ¿Qué está pretendiendo manipular o inocular Disney?